El negocio ilegal que enseña a engañar a los gringos

El negocio ilegal que enseña a engañar a los gringos

5 de diciembre del 2016

Vestidos de traje oscuro y corbata permanecen atentos al tránsito de las personas que se movilizan por la calle 24 bis con carrera 48 de Bogotá, frente a la Embajada de Estados Unidos en Colombia. Son jóvenes que amablemente ofrecen asesorías con “especialistas” o “gestores” para obtener la visa americana. Luego de que se interesan por la propuesta, conducen a sus clientes potenciales a una oficina en la que les explican de qué se trata el servicio.

“Le colaboramos con todo el trámite: El formulario DS-160, el recibo de pago, las fotos, haciendo el agendamiento de las citas y realizando una tutoría según su perfil”, explican para iniciar.

El precio oscila entre 60 y 100 mil pesos colombianos, según el establecimiento y el número de personas que tomen la asesoría.

Son al menos dos calles de estas oficinas en ese sector. A pocos metros se observa una larga fila de ciudadanos que aguardan por su turno para ingresar a la Embajada. Algunos lucen nerviosos, otros esperanzados. Quizá van por negocios, a conocer los parques temáticos, a trabajar,estudiar o en busca del ‘sueño americano’.

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Días después la situación se define. Mientras unos sonríen de la mano de sus hijos o de sus parejas, otros lloran desconsolados frente al edificio.

El caso de Lucía fue el segundo. Con la ilusión de reunirse en Navidad y Año Nuevo con familiares que viven en Norteamérica decidió hacer los trámites para la visa americana. Quería viajar con su esposo, sus hijos, su mamá y su hermano.

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Para obtener una respuesta positiva que le diera alas a su propósito le recomendaron las famosas asesorías de visas. “A un conocido se le aprobaron y él me contó cómo funcionaba, por eso accedí”, dice.

Lorena, la mujer que les brindó el servicio, se presentó como “gestora especializada”. Según ella, trabajó durante un tiempo con la Cancillería y por eso sabía cuáles eran los perfiles a los que les entregaban el documento.

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De esa manera, Lucía y su familia encontraron una oportunidad. Así lo expresa a Kienyke.com: “La idea era buscar la mejor fórmula, porque había que llenar el formulario de la manera más clara posible de acuerdo con nuestra historia de vida”.

Y así lo hicieron. Con descuento incluido pagaron 420 mil pesos por todo el grupo familiar además de los gastos oficiales. Lorena les dio detalles de lo que debían decir el día de la cita, al tiempo que les aconsejó tener calma y les “mejoró el perfil”, es decir, agrandó o exageró ciertos datos con el objetivo de favorecerlos.

“Uno va confiado en que el procedimiento quedó bien y en que la asesoría es lo más pertinente, pero en la entrevista el cónsul es el que evalúa y decide”, cuenta Lucía.

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¿Fraude para obtener la visa americana?

De acuerdo con Christopher De Veer, jefe de la Unidad de Prevención de Fraude del Consulado, hay tres factores claves que tienen en cuenta los funcionarios a la hora de analizar si dan luz verde a cualquier ciudadano que quiera viajar a Estados Unidos.

“Estabilidad económica, laboral y familiar”, explica. Es decir, un empleo que confirme ingresos fijos y propiedades y vínculos sentimentales que permitan demostrar que el postulante no será un inmigrante ilegal.

En ese sentido, dice el funcionario norteamericano, la confiabilidad que generen los aspirantes es determinante.

“Debe creer en la persona y en los argumentos y propósitos del viaje. Luego se analiza el caso y se decide”, precisa en diálogo con este medio.

Pese a la asesoría que recibió Lucía de parte de la supuesta exfuncionaria de la Embajada, ella y sus seres queridos se quedaron con las ganas de viajar en los próximos meses a Estados Unidos. Su sueño se convirtió en pesadilla.

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“Hicimos lo que nos aconsejó, pagamos y la respuesta fue no. Esto no garantiza la visa”, afirma. Según sus cuentas, junto a su grupo familiar invirtieron entre trámites y asesorías más de 4 millones de pesos, que en definitiva se perdieron.

KienyKe.com contactó y visitó varios de estos establecimientos para conocer de primera mano qué ofrecen, cuánto cobran y qué prometen.

Al comunicarnos con Lorena, quien guio a Lucía y su familia, nos encontramos con rodeos y evasivas. Aunque vía telefónica sostiene que “nadie puede garantizar” que mediante su labor aprueben la visa, prefiere no dar más información. No aclara si trabajó en la Embajada de Estados Unidos y opta por programar una cita.

El contexto es otro a unos pasos de la entidad. Es un conglomerado de carteles y cuadros que invitan a viajar al país norteamericano para deleitarse con sus maravillas. La información es básicamente la misma: “Le decimos qué es aconsejable que se coloque”, “hacemos un mejoramiento de perfil, si gana menos le subimos el salario según el caso”. El común denominador de estos lugares que dicen tener experiencia y conocimiento de los procedimientos para obtener el documento también son las cifras. A este medio le indicaron que quienes accedían tendrían entre 80 y 90% de probabilidades de obtenerlo.

‘Ser honesto te lleva lejos’

Lucía confiesa que no pensó en denunciar su experiencia ante las autoridades competentes porque tomó la decisión de acceder y buscar alguien que tuviera “más cancha” en estos trámites que requieren tiempo y conocimiento. Sin embargo, aclara que si hubiese estado más informada, lo hubiese “pensado dos veces” antes de invertir su dinero.

De acuerdo con la Embajada estadounidense, en este proceso se rompe la barrera entre lo legal y lo ilegal de forma muy sencilla.

Al ser cuestionado sobre las asesorías para obtener la visa americana, el jefe de la Unidad de Prevención de Fraude del Consulado indica que en efecto tienen conocimiento sobre el actuar de este tipo de negocio y advierte cuándo podría convertirse en un ilícito.

“Cuando los asesores ofrecen documentos falsos, cuando se comprometen a entregar la visa y proponen cambiar detalles para mejorar el perfil”, detalla.

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En ese tipo de situaciones, los responsables de estos actos dejan de ser simples asesores para convertirse en los responsables de hechos ilegales en los que se aprovechan de la ingenuidad y los sueños de los viajeros. Incluso, algunos harían parte de extensas redes dedicadas al fraude.

“Existe una unidad que ayuda a los funcionarios a decidir si la información es real o se debe llevar a las autoridades. Hay muchas redes de fraude que se dedican a estos procedimientos. No solo aquí, sino en cada país del mundo están estos criminales”, apunta De Veer.

¿Y qué sucede cuando determinan que los datos son erróneos o inexactos? El funcionario explica que desde la Embajada hay un trabajo conjunto con la Policía y la Fiscalía de Colombia para investigar estos delitos. En muchos casos, los más afectados son los que inocentemente, acudieron a estas personas en busca de ayuda.

Cada semana hay personas que son capturadas por entregar documentos e información falsa. Esa es la consecuencia más grave pero es posible también que la persona reciba una ilegibilidad permanente para tramitar la visa americana”.

Según cifras del Consulado, en 2015 unas 400.000 personas solicitaron la visa en Colombia y más del 80% (320.000) la recibieron. Teniendo en cuenta estos cálculos, no es muy complicado recibir la entrada a uno de los países más grandes y poderosos del globo.

En ese sentido, la Embajada en Colombia adelanta una campaña denominada ‘Ser honesto te lleva lejos’, que invita a ser autónomo en el trámite de la visa americana.

“Queremos enseñarles a los solicitantes que ellos son responsables de toda la información que dan. Entendemos que algunos quieran usar las asesorías pero buscamos que la gente aprenda que ellos están capacitados para llenar la información sin problema”.

Para no dejarse llevar por la ingenuidad y las ofertas publicitarias que prometen llevarlo a cumplir sus sueños, “el único consejo es ser honesto”, concluye Christopher De Veer.