¿Por qué pelearon García Márquez y Vargas Llosa?

¿Por qué pelearon García Márquez y Vargas Llosa?

7 de julio del 2017

Gabriel García Márquez es un escritor legendario. Mario Vargas Llosa también es un escritor legendario. Ambos, fueron, además, las más brillantes estrellas del Boom latinoamericano, junto a Julio Cortázar y Carlos Fuentes. Si se sigue la idea de ‘la leyenda’, legendaria también fue la pelea que hubo entre los dos y que terminó con la que habría sido la amistad más fantástica de la literatura moderna.

‘Gabo’ y Vargas Llosa, se dice, se distanciaron por líos de faldas. Entonces, Vargas Llosa, efectivamente, le metió una trompada muy bien dada. Una foto de 1976 en la que el nobel colombiano sale con un ojo morado es una prueba de ello. Se dice, porque ninguno de los dos confirmó nada nunca. Tenían un pacto de silencio inquebrantable.

Los dos genios se habían encontrado en 1967, en Caracas, cuando Vargas Llosa fue a recibir el premio Rómulo Gallegos por ‘La casa verde’. Fueron 11 años de una amistad larga, fructífera, que se sostuvo en la vocación común de hacer libros y de haber nacido en una América desmesurada y mágica. En un punto, incluso pensaron en escribir una novela “a cuatro manos” sobre una guerra que hubo entre Colombia y Perú en la selva del Amazonas.

“Más que colombianos o peruanos, teníamos una patria común, que era Latinoamérica (…) La conciencia de América Latina como unidad cultural no existía cuando yo era joven”, comentó Vargas Llosa.

En una charla que se llevó a cabo en la Universidad Complutense del Escorial, en España, en el marco de un curso sobre Cien años de soledad que en esa institución dirige en ensayista colombiano Carlos Granés, el genio peruano habló de su relación con su colega colombiano. “A mí me fascinó Cien Años de Soledad. Leerla me pareció una experiencia deslumbrante. Magnífica. Extraordinaria”, dijo Vargas Llosa.

alt Cien años de soledad

Fernando Jaramillo ha sido amigo cercano de los dos maestros. Desde niño, cuando García Márquez lo enganchó con el Relato de un náufrago, que publicó por entregas en El Espectador, Jaramillo ha coleccionado cuanto artículo encuentra sobre ‘Gabo’. Podría ser una de las pocas personas que sepa, de verdad, qué fue lo que pasó.

“En algún momento de la vida se dijo que Vargas Llosa se había ido con una corista para Nueva York. Como eso es un chisme no confirmado, las versiones se empiezan a voltear. Ahora dicen que Vargas Llosa se fue con una azafata de una aerolínea sueca. En ese momento tanto Mario Vargas Llosa como Gabriel García Márquez vivían en Barcelona. Vivían muy cerca el uno del otro. Como Mario se fue de viaje Patricia, su mujer, se fue a casa de Gabo y Mercedes, sus paños de lágrimas. Fue cuando se dio cuenta que Vargas Llosa estaba haciendo lo que no debía. Según se dice, García Márquez le dijo que entonces no había más remedio que divorciarse”, le contó Jaramillo a un diario Español.

Cuando Vargas Llosa volvió de “su aventura, o de lo que estuviera haciendo, seguramente su mujer le contó lo que había dicho Gabo. Meses después, ambos se encuentran en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, donde estaban estrenando la película Sobrevivientes de los Andes, la historia del equipo de rugby uruguayo que se fue a jugar un partido a Chile y el avión se cayó. El guionista de la película había sido Mario Vargas Llosa”.

“A mí me fascinó Cien Años de Soledad. Leerla me pareció una experiencia deslumbrante. Magnífica. Extraordinaria”, dijo Vargas Llosa.

El escritor peruano le dio una trompada a García Márquez. Elena Poniatowska, escritora mexicaca le tocó antender a Gabo. “Le puso un filete de carne de res cruda en el ojo –contó Jaramillo–. El tratamiento lo siguió Mercedes Barcha en su casa. No fueron a un hospital para evitar el escándalo. Dicen los chismes que ese día Patricia recibió muy mal a Vargas Llosa en el hotel. Mercedes llamó a Patricia y le contó lo que había sucedido. Desde entonces ese es otro chisme a Patricia sus amigas de colegio en Lima le dicen la inválida, porque tuvo que usar los servicios de su marido para que la defendiera de los avances de un señor: García Márquez”.

Alt García Márquez y Vargas Llosa

Esa es la versión de la historia sobre la que nunca, ninguno de los dos escritores dijo nada.  Ahora, más de treinta años después, en el marco de la celebración del 50 aniversario de Cien años de soledad, Vargas Llosa por fin ha hablado de su relación con el creador de Macondo.

En la Complutense, Vargas Llosa dijo que, en realidad, su distanciamiento con García Márquez se debía más que todo a su posición sobre la Revolución cubana.

En 1971, el poeta Heberto Padilla, encarcelado por el régimen de Fidel Castro, supuestamente por “actividades subversivas” y ser agente de la CIA.  El hecho provocó una reacción airada de muchos escritores: Julio Cortázar,  Simone de Beauvoir, Marguerite Duras, Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Alberto Moravia, Octavio Paz, Juan Rulfo, Jean-Paul Sartre, Susan Sontag, Mario Vargas Llosa y muchos otros. Así, el “incidente Padilla”, significó la ruptura entre muchos intelectuales y la revolución cubana, que hasta entonces “fue un idilio”.

“García Márquez tenía un sentido muy práctico de la vida. Yo creo que descubrió que en ese momento fronterizo era mucho mejor para un escritor estar con Cuba que estar contra Cuba. Se libraba del baño de mugre que recibimos los que optamos por una postura crítica. (Es que) es la izquierda la que tiene el verdadero control de la vida cultural en todas partes del mundo”, dijo el escritor peruano.

Ya al final de la charla, Granés le preguntó si luego del incidente se volvieron a ver. “No –respondió Vargas Llosa con una sonrisa–. Entramos en terrenos peligrosos. Es hora de poner fin a esta conversación”­.