Ganar la lotería acabó con sus vidas

21 de septiembre del 2012

Estas diez personas se volvieron millonarias de la noche a la mañana, pero su felicidad se convirtió en un infierno: adicciones, separaciones y muertes.

La revista de negocios Business Pundit creó una lista de diez personas cuyas vidas se convirtieron en un infierno luego de haber ganado la lotería.

Callie Rogers ganó el equivalente a 3 millones de dólares de la lotería del Reino Unido cuando tenía 16 años. Se gastó el premio en vacaciones, casas, compras con sus amigos y en siliconas en el busto. Hoy en día es madre soltera de dos hijos y trabaja como empleada del servicio para mantener a su familia y pagar las deudas generadas por haber gastado tanto dinero. Callie asegura que el premio la hizo absolutamente infeliz.

En 1996, un grupo de agricultores de Roby, un pueblito muy pobre en el centro de Texas (EE.UU.), juntaron dinero y compraron 430 tiquetes de lotería. Ganaron 46 millones de dólares que cada uno usó en pagar deudas, universidades para sus hijos y más maquinaria para trabajar en el campo. Luego se asociaron con agentes de lotería, que les dieron efectivo a cambio de que pagaran cuotas anuales, lo cual los dejó con solo un tercio del premio inicial y jamás fueron ricos.

Ken Proxmire, un operario de máquinas trituradoras, ganó un millón de dólares con la lotería de Michigan (EE.UU.) en 1977. Con el dinero adquirido, Proxmire se mudó al estado de California y abrió una cadena de almacenes de accesorios deportivos. Eventualmente se endeudó tanto que se quebró, y luego su mujer lo dejó.

Willie Hurt ganó 3.1 millones de dólares en la lotería del estado de Michigan (EE.UU.) en 1989. En sólo dos años se divorció de su mujer, perdió la custodia de sus hijos, se volvió adicto al crack y la cocaína y terminó en la cárcel por cargos de intento de homicidio.

Janite Lee es una coreana que ganó 18 millones de dólares luego de comprar la loteria del estado de Illinois (EE.UU.) en 1993. Lee adquirió carros de lujo y una mansión de un millón de dólares, donó 277.000 dólares al partido Demócrata y se volvió del círculo más cercano a Bill Clinton, Al Gore y el presidente de Corea del Sur. Lee continuó donando dinero a la gente que consideraba más necesitada a su alrededor. Pero su gusto por las apuestas la llevó a perder todo su dinero. Adquirió préstamos bancarios y deudas con tarjetas de crédito y finalmente se declaró en bancarrota en 2001.

Luke Pittard
Luke Pittard.

En la mañana de la Navidad del año 2002, Jack Whittaker, un hombre que tenía una compañía de construcción en el estado de Virginia del Oeste, ganó el mayor premio que hasta entonces hubiera obtenido alguien con un solo tiquete en la historia de Estados Unidos: 315 millones de dólares. Su familia se volvió famosa y se convirtieron en celebridades. Whittaker tenía toda la intención de ayudar a los necesitados y fundó una fundación donde recibía más correos de los que podía leer de personas pidiéndole ayuda. Donó casi 50 millones de dólares. Otros comenzaron a demandarlo por razones que rayan en lo inverosímil y terminó gastando casi 3 millones de dólares en diferentes demandas que lo convirtieron en un alcohólico adicto a los clubs de desnudistas y un hombre que no dudaba en pelear con quien se le cruzara en el camino. Su nieta se volvió drogadicta y su mejor amigo murió de una sobredosis en una de las casas que pertenecían a Whittaker. Pocos años más tarde la joven desapareció, la encontraron dos semanas más tarde envuelta en una bolsa de plástico y aún no determinan el motivo o causa de su muerte. Whitaker se arrepiente de no haber destruido el tiquete ganador.

En 1997, Billie Bob Harrell, Jr., un acomodador del almacén Home Depot, ganó 31 millones de dólares en la lotería del estado de Texas (EE.UU.) con los que compró un rancho, seis casas para él y su familia y una varios automóviles de lujo. Comenzó a prestar dinero y rápidamente fue perdiendo todo, pues, como es común entre los ganadores de loterías, le era muy difícil decirles no a quienes se acercaban a pedirle dinero. El estrés lo llevó a perder el control de su vida y a divorciarse de su mujer. Un día se encerró en un cuarto de una de sus casas, se desnudó y se suicidó de un tiro en el pecho.

Callie Rogers
Callie Rogers.

En 2006, Luke Pittard, un galés, ganó más de 1.6 millones de dólares en la lotería del Reino Unido. Con el premio se fue de vacaciones a las Islas Canarias, se casó y compró una casa. Pero luego de 18 meses Pittard se sintió muy aburrido por haberse retirado tan joven y no estar haciendo nada y resolvió volver a su puesto: vendedor de hamburguesas en un McDonald´s. Hoy en día dice estar mucho más contento.

En 1993, Suzanne Mullins ganó 4.2 millones de dólares en la lotería del estado de Virginia (EE.UU.) y usó el dinero del premio como garantía para un préstamo de 197,746.15 dólares. Se comprometió a pagar con los cheques que recibiría anualmente de la lotería de Virginia, pero una vez que obtuvo el préstamo dejó de pagar las cuotas argumentando que su yerno estaba muy enfermo y los gastos del hospital eran muy altos. La compañía del préstamo la demandó pero aún no han cobrado un centavo de la deuda que Mullins adquirió con ellos.

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