El misterio de los gatos del cementerio de Mompox

24 de septiembre del 2017

El Cementerio Municipal es uno de los lugares más visitados de Mompox.

El misterio de los gatos del cementerio de Mompox

“Aquí confina la vida con la eternidad”, es la leyenda que posa en la entrada del Cementerio Municipal de Mompox. Para muchos es una idea de lo que pasa con las almas que allí han sido enterradas, mientras que para los más escépticos es otra de las tantas frases que suelen tener este tipo de lugares.

Por más extraño que parezca, habitantes y visitantes de Mompox ven el cementerio Municipal como un sitio obligatorio para visitar.

Desde que se llega al Aeropuerto San Bernardo, los momposinos con un orgullo que en principio es difícil de comprender, dicen frases como: “Tienes que ir al cementerio”, “el Municipal es un lugar maravilloso”, “el que viene a Mompox y no va al cementerio es como si no hubiese venido”, palabras que terminan convenciendo hasta al más temeroso de los turistas.

Foto: Andrés Romero / Kienyke.com

Siendo las 2:00 de la tarde de un día cualquiera, bajo una temperatura de 32 grados, pero con una sensación térmica de 40 (parecía como si no existiera el viento). Tarcisio Martínez, sepulturero, celador, doblador de campanas, jardinero y ayudante administrativo del cementerio Municipal, hacía un recorrido supervisando que todo estuviese en orden.

Mientras caminaba los aproximadamente 30 metros de baldosa roja que con la intensidad del sol parecía derretir cualquier suela de zapato, Tarcisio relató por qué el cementerio es tan importante para los momposinos.

“Este cementerio existe desde 1831 y por casualidades de la vida terminé trabajando acá. Llevó 17 años en este lugar que reúne toda la tradición de Mompox y por esto es muy querido por la comunidad”, afirmó Tarcisio Martínez.

Foto: Andrés Romero / kienyke.com

Tarcisio fácilmente podría agregar a su amplía lista de oficios el de “guía turístico”, pues él mejor que nadie conoce toda la tradición de este lugar que surgió con la necesidad de crear un espacio decente en el que las personas de pocos recursos pudiesen ser enterradas y así evitar que la malaria se siguiera expandiendo en la época de la conquista y colonia.

Foto: Andrés Romero / Kienyke.com

Este lugar está lejos de despertar todos esos temores que normalmente despiertan los cementerios. Cuenta con una arquitectura admirable, las tumbas y monumentos que rinden homenajes son totalmente blancos; el sol brilla en dirección que no da lugar a muchas sombras, las lápidas se encuentran sumamente conservadas, flores de colores, césped completamente verde, pero hay un hecho en específico que llama poderosamente la atención y es la presencia de gatos en la capilla, lugar donde los vivos piden a Dios que lleve a sus campos el alma de los difuntos.

De todos los tamaños, de todos los colores, Tarcisio y los habitantes de Mompox se encargan de cuidar a los más de 20 felinos que desde 2001 vieron en el cementerio Municipal el mejor lugar para hospedarse.

La leyenda de los gatos

Son varios los mitos que tienen los momposinos sobre el por qué los gatos eligieron el cementerio Municipal como su lugar de residencia. Unos creen que encuentran en él varias plagas que son de su agrado, otros por la amabilidad de los turistas, pero quizá el que más tiene eco dentro de la comunidad es el que está relacionado con la inesperada muerte del hijo del alcalde de la época (2001).

Un día después de su entierro apareció una pequeña gata negra sobre su tumba, que fue vista con buenos ojos por el mandatario Víctor Serrano quien todos los días iba a cuidarla y alimentarla.

A los Serrano desde 1923 se le conoce como “los gatos”, por lo que la aparición de un felino sobre la tumba del hijo de Víctor generó gran curiosidad en el interior de la familia, y una serie de mitos y leyendas en los momposinos.

La creencia popular apunta que los demás gatos vieron como era cuidada esta minina y poco a poco fueron apropiándose del cementerio. Todos eran cuidados y alimentados por el alcalde, los habitantes y visitantes de Mompox quienes se acostumbraron a ellos y les cogieron un gran cariño, a tal punto que resulta común verlos en medio de misas, acostados en las tumbas e incluso en los ataúdes en medio de una ceremonia fúnebre.

Foto: Andrés Romero / Kienyke.com

Al mejor estilo de cuentos de los Hermanos Grimm en el que en flautista de Hamelín toca una melodía y logra que cientos de ratones salgan detrás de él, todos los días a las 5:00 de la tarde Víctor Serrano pasa en su moto, hace sonar el pito tres veces y los gatos muy juiciosamente van en fila a saludarlo y a recostarse sobre sus piernas casi que en forma de agradecimiento por los cuidados brindados.

No todo es color de rosa

Mientras Tarcisio observaba cómo un visitante de esta necropólis alimentaba a los gatos más pequeños, con gran preocupación denuncia que la población de felinos ha aumentado considerablemente y afirma que esto se debe a la irresponsabilidad de la gente.

“La presencia de los gatos no es mala, no le incomoda a nadie, no les va como a los perros en misa como se dice popularmente, pero el problema es que muchos de los que tienen gatos no los esterilizan, los dejan parir y vienen y botan a las crías en el cementerio, generando un grave problema ya que muchos no logran sobrevivir”.

Foto: Andrés Romero / Kienyke.com

Han pasado aproximadamente 75 minutos, el sol seguía golpeando con gran intensidad, producto de esto el sepulturero, celador, doblador de campanas, jardinero y ayudante administrativo del cementerio Municipal, apenado por las gotas de sudor que caían sobre su rostro, decide sentarse en su vieja silla ubicada en el interior de la capilla, detrás de un escritorio de madera color café oscuro, a esperar el próximo grupo de turistas que llegue a preguntarle por las historias que esconde esta necropólis.

Por: Andrés Romero Cuesta

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