La primera mujer en dirigir la CIA causa terror

La primera mujer en dirigir la CIA causa terror

15 de marzo del 2018

Gina Haspel es la primera directora mujer de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés). Fue nombrada por el presidente estadounidense Donald Trump. Aunque su nombramiento fue por todo lo alto, Haspel está vinculada con estrategias de tortura en una cárcel clandestina que dirigía en Tailandia -uno de los varios centros conocidos como black sites– para conseguir información de sus detenidos.

Con más de tres décadas de experiencia en la CIA, con 61 años de edad, es experta en misiones encubiertas y en espionaje. Reemplaza en el cargo a Mike Pompeo, que a su vez reemplaza a Rex Tillerson como secretario de Estado. Ayer, a través de un mensaje de la cuenta de Twitter de Trump, Tillerson se enteró de que estaba destituido.

“Gina Haspel se convertirá en la nueva directora de la CIA, y la primera mujer elegida (para el puesto)”, publicó Trump -también por Twitter- el nuevo cargo de la funcionaria.

“Estoy agradecida con el presidente Trump por la oportunidad, y me siento honrada por su confianza en mí”, dijo Haspel en una declaración escrita.

Haspel ha trabajado como agente encubierto la mayor parte de su carrera y tuvo un papel importante en llevar a cabo el programa extrajudicial tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 para encarcelar e interrogar a sospechosos de terrorismo, bajo la Administración Bush.

Según recogió una investigación del Senado estadounidense, ella autorizó, firmó y estuvo presente en varios interrogatorios de tortura. Se habla de al menos dos en los que se utilizaron técnicas tortuosas contra los presuntos miembros de Al Qaeda Abu Zubaydah y Abd al Rahim al Nashiri. A los capturados se le sometió a la técnica de tortura del “submarino” (waterboard) y golpes contra las paredes, reza en el informe.

También es una de las responsables de haber mandado a destruir en 2005 todas las pruebas que incluían las cintas en las que estaban registradas las torturas a las que fueron sometidos los detenidos y que se guardaban en el centro de Tailandia. 

Durante el periodo presidencial de Barack Obama, el presidente quiso suspender las torturas en los interrogatorios, y la mayoría de los centros de detención e interrogatorio fueron cerrados, el presidente Trump dijo en enero que mantendrá abierto el de Guantánamo. Trump ha declarado que la tortura “funciona” y no le parece nada mal que Estados Unidos la vuelva a utilizar.

La llegada de Haspel a la máxima instancia de la CIA puede mostrar que Estados Unidos, en las manos de Donald Trump, está dispuesto a defender su seguridad en cualquier ámbito y con cualquier técnica. Los enemigos del gobierno deberían temer.