Godofredo, abogado defensor de los Moreno

Godofredo, abogado defensor de los Moreno

7 de julio del 2011

Soy Godofredo Cínico Caspa, sustentador de la civilización cristiana. No voy a cobrar un peso pero, como maestro de derecho penal de la universidad La Gran Colombia  y jurista de vasta experiencia en todo tipo de tribunales nacionales y extranjeros (si es del caso en La Haya encabezaré la defensa de la patria), asumo gratis la defensa del alcalde Samuel Moreno y de su hermano el senador Iván, porque creo en su inocencia. Y lo hago como un postrer homenaje a ese faro de Occidente que fuera su abuelo el Presidente General Gustavo Rojas Pinilla, que enderezó a este país y puso al tal movimiento estudiantil en donde siempre debe estar, es decir, en la Morgue (no me vayan a salir a protestar contra la reforma a la ley 30 porque les doy en la cara). Vilipendiado por los enemigos de las Fuerzas Armadas, mi Gurrupo, víctima también de sátrapas y moralistas, surge hoy desde el pasado como una tea moral  que señala el camino de la legitimidad y la institucionalidad. Además, ¡no hay general malo, carajo! Abajo Andrés Pastrana, caguanero e hijo de Misael el usurpador.

¿Qué de malo tiene, de Dios (cómo me gusta esta expresión que reúne en su seno el fervor cristiano, la mansedumbre de corazón y al tiempo el vigor de los varones) haber volteado la vista hacia los amigos y familiares para ubicar en los recodos del camino a Girardot una que otra estación de gasolina que surta al afanado viajero? ¿Por qué carachas se tienen que venir lanza en ristre contra la acendrada y benéfica costumbre de cobrar una discreta platica por cada contrato? ¿O es que acaso para llegar, por ejemplo, a una senaduría o a la Alcaldía Mayor de Bogotá, no se necesita de enormes inversiones de valores para mover al electorado y darle almuerzo y guarapo? ¿No saben a cómo está en Paloquemao  la arroba de votos? ¿Y con qué quieren que uno reembolse el dinero invertido?  ¿Qué es un escaso y lánguido seis por ciento en la dimensión faraónica del Transmilenio? Por favor… un poco de generosidad en este país egoísta.

En estas prácticas consuetudinarias y democráticas de procrastinar un pedacito de los anticipos o de las sumas generales, no hay delito. ¿O es que ahora, en tiempos del mandarín Santos y su samuraicito Vargas Lleras, las buenas costumbres  y la hombría de bien son delito? Es como si se planteara un problema legal y penal por sacar a la indiada o a la gleba mestiza de las zonas campesinas donde no hacen nada distinto a sembrar coca y vainas de pan coger, en lugar de permitir la agro industria segura que salvará a este país. La reforma agraria está fuera de la ley y va contra la propiedad misma, esencia de la armónica convivencia entre siervos y señores.

Es que la ética está al revés. Ahora resulta malo lo que siempre hemos hecho habiendo diseñado una linda estructura en los negocios de contratación pública. ¿Ganarse la vida interpretando complicados contratos resulta  una actividad espuria y leonina? ¡Pues no carajo! ¡El que esté libre de pecado que tire la primera losa!

Y todo porque los bien educados jóvenes Moreno vienen de una rancia estirpe conservadora y porque lograron preservar ese partido de intachables principios de derecha como fuera la Anapo (gracias Dussán y compañía por habernos ayudado a infiltrar el peligroso Polo) cuyo motor e ideóloga, la doctora María Eugenia, esa intelectual clásica, esa filósofa de la moral, crió a esos cachorros en la dialéctica de beneficiar a la familia colombiana, y sobre todo a la de uno mismo, que carachas. Siguiendo, eso sí, las Sendas que ella misma trazara con su marido el benemérito Samuel Moreno Díaz.

Dejémonos de eufemismos: uno funda partidos, llega al congreso o a las alcaldías para participar del poder que es platica contante y sonante. ¿O es que a  la gente la eligen para servir al pueblo? ¡Ingenuos, mockusianos! Y se atreven a decir que Samuel Moreno lo sabía todo. Aquí entre nos: Samuel nunca ha sabido nada. El sabido es Iván.

Y se atreven a criticar la llegada a Bogotá y a la ingeniería capitalina de  esos buenos y buenmozos muchachos Nule. Tanta alharaca de descentralización, de modernidad, de protección a las regiones y se molestan porque unos pelados de la Costa participan del incontestable derecho a hacer una platica trabajando por estos lados… La amistad es un don sagrado sobre el que se construye la complicidad, motor de la historia. ¡Atrás, bellacos doble moralistas! Aquí estamos los hombres de leyes para preservar las prebendas que nos ha dado la raza blanca.

No destapen más vainas que el palo no está para cucharas. ¡La democracia tiene sus límites caray! No podemos las gentes de bien estar expuestas a las insidias y difamaciones de lobos como Petro que salpica de veneno y hiel a toda una nación,  a una clase política que ha probado su honestidad y pulcritud en casi dos siglos de vida republicana. Reserva informativa, por favor, control a la desmesura. ¿O es que uno no tiene derecho a tener finca?

Recuerdo cuando nadie sabía nada y toda la gente decente se hacía la pendeja. La República andaba sobre rieles. Que la política vuelva a hacerse como debe ser,  a puerta cerrada,  sin miradas indiscretas de la Fiscalía. ¿Qué de malo tiene cobrar una platica por adjudicar contratos, por hacer vueltas,  que de malo es enredar los contratos y prolongarlos para cobrar más platica? Eso genera empleo, hace que el flujo de inversiones estimule a la banca, se convierte en toda una dinámica para que el capital trabaje por la Capital ¿O es que querían que la construcción de la Fase tres de Transmilenio se la adjudicaran a Alfonso Cano? ¿O que en lugar de los Nule le dieran los contratos a Pambelé?

Qué falta de discreción en todo este asunto de los muchachos Nule y Moreno. Carajo, la gleba, al conocer las cuentas que tenemos los empresarios y los forjadores de patria ¡se puede levantar! ¡Recuerden el nueve de abril, cuando la chusma roja casi acaba con todo! Los problemas se tienen que arreglar de acuerdo con la tradición, a puerta cerrada, en convenciones propias de la civilización cristiana. ¡Cómo van a ventilar todo por la televisión! ¡Si en ese proceso hay más de un prestante apellido! Dejen quieto al Congreso, que la vaina se puede resolver entre amigos. ¡Cómo van a permitir que el pueblo participe, que ensucie con sus manos manchadas los limpios manteles de la democracia! ¡Si nos hemos reservado durante 200 años el poder, cómo no nos vamos a reservar el sumario!

No es dizque los comunistoides propenden por la Microempresa familiar. ¿Y entonces? ¿La de los Moreno no? Avaros.

Sí, que no comparezca nadie en el juicio a Ivancito y que regrese Samuel a la Alcaldía para que termine su obra y corte la preciosa cinta de inauguración de una nueva ciudad. Fuera la impostora Clara López, mamerta Chanel.

Y a propósito, el país entero debería estar a los pies de los hermanos Moreno y de su casta familia. ¿No se dan cuenta, carajo, hombres de poca fe, de la inmensa obra realizada en favor de este país?  Prácticamente  acabaron con el Polo ateo. Y así nos evitaron mucha bala, señores.