El ‘Doctor Muerte’ quiere cambiar el protocolo de la eutanasia en Colombia

El ‘Doctor Muerte’ quiere cambiar el protocolo de la eutanasia en Colombia

10 de agosto del 2016

Para nadie es un secreto que el doctor Gustavo Quintana es reconocido por ser pionero de la aplicación de eutanasia en Colombia y otras partes del mundo. Habla sin rodeos del procedimiento, sin reservas de lo que considera es una muerte con amor.

“Soy en este momento una personalidad con un crédito mundial, porque estoy peleando por cosas que nunca nadie ha peleado, entre ellas, el derecho a la intimidad y privacidad que cualquier persona quiere ejercer respecto a su propia muerte”, afirma.

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A sus 70 años, este médico egresado de la Universidad Nacional está más lúcido que cualquiera de sus contemporáneos. Ha acelaredo el fallecimiento de más de 300 personas pero ahora quiere ir más allá de lo que ha logrado como profesional y de lo que Colombia determinó en esta materia: demandará el protocolo estipulado por el Ministerio de Salud, con el fin de que cualquier enfermo terminal acceda a este acto.

Quiere que sus argumentos sean firmes como sus convicciones a la hora de actuar en el ámbito legal. En diálogo con Kienyke.com manifestó que se asesora con abogados e iniciará en los próximos días una especialización en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario en la Universidad Externado de Colombia, para demostrar así porqué se deberían cambiar las condiciones en nuestro país.

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Un enfermo terminal desahuciado tiene derecho a que el Estado le suministre la forma de morir con dignidad y el Ministerio le dijo no; a todo mundo lo obligan a tener cuidados paliativos, a valoración psiquiátrica, a la obligación de establecer un comité y no hay derecho  a eso, porque se viola la completa privacidad que cada persona tiene sobre su salud“, sostiene

Lo que genera la hoja de ruta del Gobierno Nacional para la aplicación de la eutanasia, dice Quintana, es un espectáculo en el que nadie puede comprender la situación que atraviesa un paciente.

De ahí que se refiera al caso de Ovidio González, padre del caricaturista ‘Matador’ y quien se convirtió en el primer eutanásico legal en Colombia. Esto luego de emprender una tortuosa batalla para concluir su sufrimiento causado por un cáncer que le estaba destruyendo el rostro.

“¿Qué sucedió con el caso del papá de ‘Matador?’, se volvió público. Ya quisiera ver si en el momento final de su vida, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, y los supuestos técnicos que ayudaron a redactar estas normas, serían capaces de someterse a estos comités públicos. Yo digo que no”, afirma.

Eutanasia

Su propuesta, es que se trate de un procedimiento sencillo, privado y de fácil acceso.

Tal y como sucedió con Tito Livio Caldas, el cofundador de Legis, un amigo a quien él mismo asistió el pasado 19 de julio bajo la premisa de “morir con dignidad”. Contrario al caso de Ovidio González, el abogado y empresario decidió ponerle punto final a sus días sin seguir el concepto de la cartera de salud.

“Aspiro que un día el Congreso colombiano, que es el que debería legislar dijera: en adelante, todo ser de esta nación tiene el más sagrado derecho, cuando sea un paciente que su salud está desahuciada, de solicitarle al Estado la forma en la que desea morir”, precisa el doctor Quintana.

Incluso, sueña con solicitarle a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que se cree el derecho a elegir la forma de morir. “Porque ahí cabemos todos, el católico, el musulmán y el agnóstico”, dice.

Calificando como “irónico” la prohibición de la eutanasia en menores de edad, el llamado ‘doctor muerte’ propone también que en esos casos, los padres, que son los representantes legales, sean quienes decidan.

“¿Cuál es el dolor que más nos conmueve, ¿el de un niño que sufre leucemia, o el dolor que puede sentir un hombre a los 90 años, llegando a su final?”.

La muerte que no produce miedo 

El doctor Gustavo Quintana tiene claro cómo actuar cuando lo contactan para el procedimiento.

Entre el paciente o sus familiares y él, acuerdan fecha y hora. Siempre se realiza en la comodidad del hogar y por lo general, luego de que quien se somete ha hecho todo lo que quiere antes de partir de este mundo. Unos se despiden de sus seres queridos y otros beben varias cervezas.

Gustavo Quintana

Hablo con el paciente y luego con la familia, les explico lo que van a presenciar. Lo que intento es buscar el respeto de ellos por la decisión del enfermoque le suministren afecto y compañía“, cuenta

El procedimiento es rápido e indoloro. Se aplica una anestesia y a los cuatro minutos un medicamente que relaja el corazón. En otros cuatro, el eutanésico ya se ha ido.

“La familia lo que va a presenciar es que simplemente su ser querido se durmió. A los 10 minutos yo le digo, ‘se nos fue hace 10 minutos'”.

Claramente, la primera reacción es de sorpresa y tristeza.  Antes de morir, las personas hacen preguntas y determinan su última voluntad, pero nunca, expresa Quintana, hay sensación de miedo o arrepentimiento.

“Las opiniones de los pacientes son muy variables pero en todas se encuentra firmeza. No hay miedo, no ha existido un solo paciente que de pronto se aterrorice”, resalta.

‘La eutanasia honra la vida’ 

Suena contradictorio, pero el ‘doctor muerte’ le tiene un inmenso miedo a la muerte. No obstante, dice estar seguro de que vivirá unos 10 años más de manera autónoma.

“No tengo por qué delegarle ni a mi familia ni al Estado mi propio cuidado, soy yo quien tengo que dármelo”, considera. En consecuencia, no le va a permitir a ninguno de sus hijos cambiarle un pañal, bañarlo o atenderle otras necesidades típicas de la vejez. Por eso, Quintana también se sometería a este procedimiento.

Hasta que su salud se lo permita, su bandera será ‘ponerse en los zapatos’ de sus pacientes para tratar de entender sus padecimientos. Sus cuatro hijos, y dos de sus hermanos, que son médicos pero no practican la eutanasia, están de acuerdo con su labor. Indica que ha recibido más agradecimientos de las familias de enfermos terminales que críticas de los opositores.

Este defensor de la muerte digna vive en una casa del centro de Bogotá. Es tranquilo, apasionado por el aprendizaje y por la meditación como pasatiempo.

Además de demandar la forma de practicar este acto en Colombia, su objetivo es publicar su libro: ‘La eutanasia honra la vida’, basado en historias y en el marco legal.

“Está enfocado en cómo el final de la vida es un derecho, en cómo se preserva el derecho a la intimidad y cómo se ejerce”, puntualiza.

Su conclusión, por ahora, es que no se cansa de defender su ideal. Y aunque no le molesta ser conocido como el ‘doctor muerte’, pide que lo llamen por el que cree es su nombre completo.

“Soy el doctor muerte, pero soy el doctor de la muerte cariñosa, de la muerte afectuosa, de la  muerte sin dolor y la muerte digna”.