En el vuelo del Halcón que vigila a Bogotá

21 de julio del 2017

Detrás de persecuciones, capturas y patrullajes hay un equipo de 20 personas y miles de millones de pesos invertidos.

Halcón helicóptero policía bogotá

Foto: Laura Salomón/KienyKe.com

Son las nueve de la mañana, los bancos abren sus puertas para atender a cientos de ciudadanos que pese al tráfico pesado y la nubosidad aguardan para retirar dinero o pagar facturas. Es un aviso, el fleteo es uno de los delitos que más duro golpea por estos días, clientes y autoridades deben estar atentos. Desde Usaquén hasta Bosa y desde Suba hasta Chapinero el helicóptero Halcón de la Policía Metropolitana de Bogotá monitorea las primeras horas de un lunes. Pero lo que se encuentra es mucho más que eso: armas, accidentes, violencia, hurtos y muerte.

La tripulación se alista en el Hangar 1, en el aeropuerto Guaymaral, en el norte de la capital. Piloto, oficial, técnico y operador viajan en esta aeronave Bell, pequeña pero equipada con tecnología de punta.

“Halcón reportándose a Chapinero”, se le escucha decir a uno de ellos. Es el piloto, que se conecta con la central de radio de la localidad en la que estará en unos minutos. En ese momento se enlaza el trabajo de tierra y aire, todas las patrullas, estaciones y CAI con el equipo que se dispone a volar.

“Un ciudadano llama al 123 a informar una emergencia, la línea nos cuenta, tomamos de inmediato la dirección, la buscamos en el sistema y nos dirigimos al punto, por lo general llegamos primero que la patrulla. Es ahí cuando les damos información a ellos sobre lo que van a ver”, cuenta el mayor Óscar Tovar, el piloto que dirige el Halcón. 

Ya con una primera ruta establecida, la hélice empieza a girar y un par de minutos después el helicóptero asciende cientos de pies. Por los dos cristales laterales se observa la maqueta de Bogotá y adentro, una vista al detalle de edificios, viviendas y personas.

Foto: Laura Salomón/KienyKe.com

Foto: Laura Salomón/KienyKe.com

La historia detrás del helicóptero Halcón de la Policía de Bogotá

El subintendente Elmer Hernández, operador de equipos tecnológicos a bordo, es quien viaja en la parte trasera de la aeronave, donde está la flir 380 HDC, una potente cámara que se convierte en los ojos de los uniformados. Se trata de un dispositivo que se maneja mediante un control -parecido al de una consola de juegos-, cuenta con un sensor de temperatura o calor corporal, que capta las figuras de personas y animales en la oscuridad y es capaz de generar acercamientos que permiten ver rostros o detalles como placas y otros objetos que podrían ser vitales a la hora de combatir el crimen.

“Si hay una persecución activamos los canales de comunicación, llamamos varias patrullas para hacer un cierre e interceptar al vehículo o al individuo en un punto específico”, explica el oficial a este medio.

Foto: Laura Salomón/KienyKe.com

Foto: Laura Salomón/KienyKe.com

En cuestión de minutos el Halcón llega a cualquier zona de la ciudad, un recorrido que en vehículo podría tardar hasta dos horas. El bajo peso y una luz especial hacen que la misión sea más eficiente tanto de día como de noche. En tierra algunos ciudadanos miran con curiosidad hacia arriba, seguramente no sabrán por qué un helicóptero está sobrevolando la ciudad al menos cuatro veces al día desde hace siete meses.

“Esto comenzó con un sueño de aviación policial, con una referenciación que se hizo de Estados Unidos, de ciudades como Los Ángeles y Nueva York, donde este sistema de seguridad ciudadana lleva ya muchos años implementado. Quisimos traer el sueño a las principales ciudades de Colombia. Hoy Medellín, Cali, Barranquilla y Bogotá (donde hay dos de estas aeronaves) tienen su Halcón para la seguridad ciudadana”, cuenta el mayor Tovar.

La inversión no es menor que el sueño del que habla el piloto. Cada halcón de Bogotá requirió de una inversión de unos 17.000 millones de pesos -11.000 aportados por la Policía y 6.000 por el Distrito-. El mantenimiento también es dispendioso, pero las autoridades capitalinas dicen que es un costo que da resultados.

“Tres sujetos sospechosos se dirigen hacia el caño, Halcón por favor verificar”, piden desde tierra. Entonces la tripulación informa que atenderá el caso, para descartar cualquier eventualidad. El operador de equipos tecnológicos digita una dirección de la localidad de Chapinero y el sistema le muestra de inmediato la ruta, los barrios y los sitios aledaños.

El helicóptero da un viraje y la velocidad aumenta, este puede alcanzar hasta los 200 kilómetros por hora. Entonces el encargado hace un acercamiento y ve los rostros de los hombres. Da instrucciones y al sitio llegan otros uniformados para pedirles a los sujetos que se identifiquen. Desde la aeronave se ve todo el procedimiento al detalle. Les hallan armas con las que presuntamente cometerían un delito.

El caso termina y desde Kennedy, a unos 10 kilómetros de distancia, solicitan apoyo para posibles casos. Esa es una de las localidades más impactadas por ilícitos contra la seguridad ciudadana. En la lista también están Suba, Engativá, Bosa, Ciudad Bolívar y San Cristóbal.

Hay vuelos preventivos y reactivos. Ese último fue de prevención, pero en días pasados, como lo registró la cámara Flir, hubo uno de reacción. Desde el aire el equipo del Halcón persiguió por unos 15 minutos a dos motociclistas que minutos antes sostuvieron una gresca con el conductor de un furgón, le rompieron el vidrio panorámico del vehículo, lo insultaron y emprendieron la huida.

Pero sin saberlo, los motociclistas fueron vigilados por más de 30 cuadras. El equipo coordinaba cómo detenerlos. Dos patrullas con cinco policías llegaron para tomar medidas.

Luego de recorrer cinco localidades durante aproximadamente una hora, el helicóptero pide autorización para regresar  a Guaymaral. A diario, cuentan los miembros de la tripulación a Kienyke.com, vuelan unas cinco horas distribuidas entre el día y la noche. Pero no solo están ellos, quien dirigen todos los procedimientos, hay un equipo de 20 personas, todas dedicas exclusivamente al Halcón.

Operadores, pilotos, personal de mantenimiento y administrativo están detrás de la reducción de delitos que se han presentado en los últimos meses, según las cifras de la Policía Metropolitana de Bogotá.

“Hay disminución en el impacto de los delitos más frecuentes como el hurto a personas y los homicidios”, puntualiza el mayor Tovar.

En cuestión de cinco minutos el helicóptero Bell vuelve al aeropuerto. Lo que sucedió durante la hora de vuelo que acabó de pasar queda registrado en video, una vez vuelve a tocar tierra llegan operarios que se encargan del mantenimiento. Todo para dejar lista la aeronave para la siguiente misión. ¿Requisas, búsqueda de desaparecidos, hurtos u homicidios? Habrá que esperar.

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