Leonardo Padura: De la sencillez personal a las cumbres literarias

Leonardo Padura: De la sencillez personal a las cumbres literarias

30 de enero del 2017

El más grande escritor cubano de estos tiempos y el más universal, Leonardo Padura, estaba exultante en Cartagena. Fue la estrella del Hay Festival, especialmente para escritores y periodistas. Pero también para el gran público que hizo largas filas para escucharlo en conversatorio con Héctor Abad FacioLince.

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Padura, guionista, critico, periodista, ensayista, premio Princesa de Asturias y galardonado en el mundo, cuenta que fue con su mujer a un supermercado cerca del hotel y compró varias cosas sencillas para llevar a la Habana. Al salir se encontró con varios jóvenes que le hacían guardia para que firmara su último y más exitoso libro: El Hombre que amaba a los perros.

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Era un momento espontáneo, sin la solemnidad de la conferencia y la firma de libros que se conviene con las editoriales. Eso fue lo o que más le emocionó al escritor.

-Por eso, ya en privado, le dije a mi mujer: -¡Y esto lo hemos logrado sin lamerle el culo a nadie¡, refirió con la espontaneidad del caribeño, desatando risas y aplausos del público.

Padura contó que sigue viviendo en la casa de su madre, que es la casa de los abuelos y también de los bisabuelos, como ocurre en Cuba, donde el mercado inmobiliario se paralizó hace 50 años. Vimos un documental que muestra a un hombre sencillo, en el pequeño estudio de una vivienda que sería estrato dos en Colombia y en un barrio  (Mantilla) de calles polvorientas.

Ha querido mantenerse ahí, en su cuadra, en su ciudad, en la Habana, para contar la evolución de su país, narrada a través de un detective –Mario Conde- que identifica la lucha del ciudadano promedio, que le gusta a los cubanos y no ha logrado irritar a la cúpula oficial.

Padura ha paseado por Cartagena, ciudad que le permite a los famosos caminar despreocupados. Compartió mesa en la fiesta de Kienke con el escritor Santiago Gamboa, el productor de televisión Fernando Gaitán y otros invitados que pasaron a saludarlo. Se levantó cada vez que le pidieron una foto y yo –admirador encendido- también lo hice.

Al referirse a la crisis de los años 90, cuando los rusos dejaron de apoyar y sostener con su dinero la vida diaria de los cubanos, Padura comentó con humor: -Teníamos tres problemas: el desayuno, el almuerzo y la cena.

-“Cuba es un país muy raro en muchos sentidos. Es un país donde nadie se ha muerto de hambre pero nadie ha comido lo suficiente ni lo que ha querido comer”.

Padura no rehuyó el tema político y pronosticó “una batalla entre fundamentalistas de corte nacionalista y defensores de los derechos civiles en los próximos años en Estados Unidos por la polarización que está causando el Gobierno de Donald Trump”.

Sobre su país dijo que “todo puede pasar” y habló de “las tímidas reformas económicas introducidas en Cuba en los últimos años. Hizo referencia a los “pequeños atisbos de una sociedad menos ortodoxa” y la llegada de empresas capitalistas del exterior.

-“En Estados Unidos van a ocurrir dos cosas: van a aparecer movimientos fundamentalistas y movimientos civiles muy conscientes de que no pueden permitir el fundamentalismo.  Habrá una gran batalla interna que va a ser muy interesante en los próximos años”.

-Sobre el muro que anuncia construir Trump en la frontera con México, dijo que puede pasar lo que le ocurrió a los chinos con la Gran Muralla, para defenderse de sus vecinos: -“Cuando se dieron cuenta, el mundo había cambiado y estaban aislados”.

-Padura hizo votos porque se pueda “refundar la utopia” para entregarle un mundo mejor a las generaciones venideras: -“Nos hace falta refundar una utopía. El mundo más que nunca está necesitado de reformarse. Hace falta reformarnos nosotros mismos y reformar el mundo para que sea un mundo vivible el que nuestros hijos deberían tener”.