Dar a luz durante la guerra

20 de agosto del 2019

Las madres sirias aseguran que Turquía les ofrece servicios apropiados para poder tener sus hijos, en comparación con su país.

Dar a luz durante la guerra

Pese al conflicto y los retos que hay en su país, dos madres sirias que viven en Ankara, la capital de Turquía, han podido mantener a sus familias y tener hijos gracias a las condiciones de salud que les brinda el país donde viven como refugiados de la guerra.

En una entrevista con la Agencia Anadolu, Mona al-Masri, una madre de 45 años con ocho hijos, aseguró que quería ver crecer a sus hijos y proveerles las mejores condiciones en el futuro y por tal razón quiere quedarse a vivir en Turquía: “Siento que vivo con mi familia en mi país, aquí recibimos la atención adecuada. Rezo por los turcos todos los días”, aseguró Al-Masri.

Con ayuda del grupo armado que se opone al régimen de Bashar al Assad, el Ejército Libre de Siria, Al-Masri y su familia lograron escapar de Alepo hacia Tel Rifaat, al noreste de Siria. Luego de que iniciara el conflicto armado, la familia logró cruzar la frontera con Turquía hacia los pueblos de Kilis, donde vivieron en un pequeño apartamento por dos años.

Al-Masri recuerda que su familia logró moverse a los campos de refugiados de Kilis con la ayuda del arrendatario y quien les dio la bienvenida al país: “En el campo recibimos una casa, ayuda y buenos servicios de las organizaciones de caridad. Luego el director del campo nos recomendó dejar el campo por el bienestar y el futuro de nuestros hijos”. Por eso, y con el deseo de que sus hijos recibieran una buena educación en Turquía, la familia decidió mudarse a Ankara el pasado noviembre.

Por otro lado, H.I., una madre de 28 años de edad, llegó al país por la ciudad costera de Antalya en el 2016 como fugitiva (por lo que nos pidió mantener su anonimato) y dio a luz a su hija menor en el hospital de esa ciudad turca. Cuando H.I. y su familia llegaron a Turquía, su hijo tenía dos años y su hija más pequeña tan solo cuatro meses. Cuando llegó, estaba embarazada de su cuarto hijo. H.I. quedó sorprendida por la facilidad con que pudo dar a luz a sus hijos en Turquía, en comparación a Siria durante la guerra.

“Sufrí mucho durante mi embarazo, en especial por la falta de medicamentos. Después de mi segundo hijo no quería tener más durante la guerra, porque el futuro no parecía beneficioso, pero nunca pensé en hacerme un aborto”, aseguró H.I. haciendo referencia a las crudas condiciones de la guerra civil que aún continúa en Siria.

Al-Masri recuerda que sufrió mucho durante su embarazo porque tenía más de 40 años. No obstante, en el campo de refugiados de Kilis dio a luz a dos gemelas, sus dos hijas menores, y recordó que en el campo las doctoras le hacían controles constantes para ver que todo estuviera en orden: “Si hubiera dado a luz en Siria, no hubiera sido tan cómodo. Estoy muy agradecida por el servicio recibido en el campo”. Y concluyó: “puede que no tengamos muchos familiares, pero tenemos a los hermanos y hermanas turcos”.

La charla con las dos madres poco a poco se trasladó a un tema un poco más espinoso para los migrantes: planificación familiar. “No creo que planificar sea pecado, especialmente en nuestras circunstancias”, aseguró Al-Masri. Cuando tuvo su hijo, precisamente, estaba usando anticonceptivos, por lo que asegura que su hijo fue “dado por Dios”. “Tuve un aborto espontáneo antes de tener a mis gemelas, estando en el campo” y recordó que las doctoras le aseguraron que la pérdida se debió a que sufría de anemia.

Al-Masri afirmó que muchas mujeres sirias, incluso mujeres embarazadas, piensan que los anticonceptivos estaban prohibidos por la fe islámica: “Es por esto que hay tantos niños en Siria, porque creemos que una vez tenemos niños, Dios nos ayudará a alimentarlos”.

Por otro lado, H.I. aún se arrepiente de haber dado a luz en las terribles condiciones de la guerra de Siria, cuando tuvo a su hija mayor en Manbij, con ayuda de una partera o comadrona. No obstante, aclaró que ella no quería tener a su segundo hijo en el mismo lugar bajo las explosiones de la guerra, pero las medidas anticonceptivas fallaron y por eso se vio obligada a volver a parir en Manbij.

H.I., que viene de una familia pequeña en Siria, recordó que no pudieron viajar a Turquía antes debido a que su esposo tenía que ir a Líbano a trabajar y ella tenía que cuidar de su suegro hasta que murió: “Si las condiciones mejoran y la guerra se acaba, me encantaría volver y ver crecer a mis hijos en Siria”, concluyó.

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