Fin de ETA, pesadilla de la historia española

Fin de ETA, pesadilla de la historia española

3 de mayo del 2018

“ETA surgió de este pueblo y se disolverá en él”, dijo el legendario líder del grupo terrorista, Josu Urrutikoetxea, mientras leía el comunicado que esa organización terrorista vasca emitió como el anuncio, tras 60 años y más de 800 asesinatos, del fin de su actividad.

“ETA, organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional, quiere informar al Pueblo Vasco del final de su trayectoria, después de que su militancia haya ratificado la propuesta de dar por concluidos el ciclo histórico y la función de la organización”, anunció en la carta.

El inicio de ETA

Esta agrupación nació como respuesta al asedio que vivía la zona Euskal Herria, llamada País Vasco, ubicada al norte de España, en frontera con Francia, durante la dictadura de Franco (1938 – 1973), quien reprimió fuertemente la cultura vasca durante su gobierno, eso motivó el surgimiento del grupo independentista en 1959.

Al principio, la popularidad de la agrupación era favorable por oponerse al régimen de Franco, de hecho su primera acción delictiva tuvo una interpretación revolucionaria y popular. Melitón Manzanas González, un temido torturador del régimen franquista y exmiembro de la Gestapo de la Alemania Nazi, se convirtió en la primera víctima del recién nacido grupo ETA. En 1961, tres miembros lo esperaron en la puerta de su casa y le dispararon en siete oportunidades frente a su hija y su esposa.

Ese es el primer asesinato reconocido públicamente por la agrupación, sin embargo, historiadores y analistas, así como el gobierno franquista, le atribuyeron otros crímenes anteriores al de Manzanas, pero ninguno aceptado por ETA.

Sin embargo, de una agrupación símbolo de la causa contestataria, ETA se convirtió prontamente en el emisario del terror en España. El 7 de agosto de 1968, el guardia civil, José Antonio Pardines Arcay le solicitó los documento de identidad a dos hombres en la localidad de Villavona, uno de ellos, Txabi Etxebarrieta, sin esperar mediación, sacó un arma y lo asesinó.

Estos hechos surgen tras una reestructuración de la organización que termina definiendo la confrontación armada como objetivo. Se inspiran en algunas guerrillas centroamericanas y  suramericanas y deciden la acción – reacción como forma de lucha.

El año del término del régimen franquista, 1973, realizan otro atentado. ETA instala una bomba en la calle Claudio Coello de Madrid, el 20 de diciembre de 1973, para asesinar al almirante Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno, sucesor de Franco y una continuación del régimen. El agujero que dejó la explosión absorbió un automóvil.

Cae el franquismo y siguen asesinando

Como estos, son centenares la víctimas que dejaron los atentados y ataques hechos por ETA durante sus más de 60 años de guerra armada. El asesinato del presidente del Partido Popular, Gregorio Ordóñez, en 1995; del expresidente del Tribunal Constitucional, Francisco Tomás y Valiente, en 1996, y del joven concejal Miguel Ángel Blanco, en 1997, fueron los ataques a la democracia española que desencadenaron el rechazo total de la población con extensas marchas en contra del terrorismo.

José Luis Rodríguez Zapatero adelantó diálogos con el grupo terrorista a mediados de 2006, en medio de amplios asedios y bombas alrededor de Madrid y el resto del territorio español, pero no tuvieron éxito. Finalmente, la banda decidió dejar sus armas en 2011 cuando afirmó haberlas entregado a autoridades francesas.

El pasado 16 de abril, la organización anunció que se disolvería en los próximos días y eso lo confirmó con el comunicado entregado este miércoles, en el que afirma: “ETA desea cerrar un ciclo en el conflicto que enfrenta a Euskal Herria con los estados, el caracterizado por la utilización de la violencia política. Pese a ello, los estados se obstinan en perpetuar dicho ciclo, conscientes de su debilidad en la confrontación estrictamente política y temerosos de la situación que provocaría una resolución integral del conflicto. Por contra, ETA no tiene miedo alguno a ese escenario democrático, y por eso ha tomado esta decisión histórica, para que el proceso en favor de la libertad y la paz continúe por otro camino”.

Adiós al terror

Ese comunicado deja a la interpretación la posible lucha en otros ámbitos de los miembros de la agrupación terrorista, pero no un sometimiento a la ley, y eso es lo que preocupa a las miles de víctimas y familias que resultaron afectadas por ese conflicto de más de medio siglo. Los familiares, viudos, huerfanos y todas las personas que perdieron un ser querido por los atentados solicitaron verdad y esclarecimiento en las 857 personas asesinados.

A esa preocupación atiende en parte la declaración de Mariano Rajoy tras el anuncio de disolución de ETA. “Haga lo que haga ETA no va a encontrar ningún resquicio para la impunidad de sus crímenes”, afirmó en mandatario español.

Por ahora, la comunidad Vasca ha mostrado disposición hacia el olvido del nacionalismo extremo y la admiración de los ‘etarras’, como son llamados los miembros de ETA. Han cambiado de actitud respecto al grupo y esperan que España conjunta pueda pasar la página.