La primera bicicleta de Esteban Chaves fue un ‘cambalache’

La primera bicicleta de Esteban Chaves fue un ‘cambalache’

23 de agosto del 2017

El joven entrenaba en el Parque Salitre, mientras sus padres, Jorge Chaves y Carolina Rubio, buscaban la bicicleta ideal para su hijo. El subcampeón del Giro de Italia 2016 y actual favorito en la Vuelta a España (2017), descubrió el amor de su vida: el ciclismo, a sus 13 años en la ciudad de Bogotá. 

Jorge Chaves era carpintero, oficio con el que alimentó y sacó su familia adelante. El padre de ‘Chavito’, como llaman a su hijo, cuenta que el ‘caballo de hierro’ que necesitaba Esteban costaba $2.300.000. Jorge sabía que conseguir la cicla no era fácil pero con un “cambalache” (trueque) logró conseguirla. Acto que hasta el día de hoy valió cada segundo del esfuerzo realizado. 

“Con el señor que vendía la bicicleta hicimos un canje por un comedor que teníamos. Confiaba en Esteban porque era lo que él quería hacer toda su vida”, le cuenta a Jorge a KienyKe.com.

Hoy devora las montañas europeas y aunque a veces las piernas pesen, su corazón logra ser más grande que cualquier obstáculo. La disciplina del pedalista de 27 años es una de las cualidades que más le resalta su familia. Nunca dejó de ser el adolescente tranquilo y amigable que soñó abrazar el triunfo con sus brazos.

Esteban, menudito y de baja estatura, demostraba en las competencias nacionales que en la capital del país había un corredor con hambre de gloria.

“Nos dimos cuenta que iba a ser un deportista top cuando triunfó en el Tour del Porvenir (Francia) 2011”, confiesa el padre del pedalista.

Sin embargo, a los Chaves nunca les preocupó si su hijo era primero, segundo, tercero o el último. Ellos solo querían que fuera feliz, tan feliz como cuando vio su primera bicicleta profesional. 

Los padres del pedalista dicen que su hijo es una persona “normal”. Incluso lo era en el colegio porque siempre mantuvo sus materias académicas en orden por más prácticas que pudiera tener. 

Una vez cumplió la mayoría de edad, fue fichado por el equipo Colombia Es Pasión, escuadra que ha tenido a varios de los ciclistas nacionales destacados en los últimos años: Nairo Quintana, Sergio Luis Henao, Jarlinson Pantano, entre otros. 

“Tal vez los ciclistas se asoman en las montañas porque en sus hombros está la fuerza del horizonte”. Reyes de la Montaña.

Su padre recuerda que con voracidad terminaba los sudados de gallina que almorzaba en su casa en la capital. Así de ensimismado dejó atrás las montañas de las competencias colombianas hasta ser visto por un equipo europeo, el Orica Team.

En 2014 la escuadra australiana colocó sus ojos en el corredor bogotano. Vieron en el deportista el futuro de su proyecto deportivo. No se equivocaron.

La Vuelta a España para Esteban es especial, única, debido a su primera gran participación en una carrera élite. Tras ser fichado por el Orica, ‘Chavito’ ocupó el quinto lugar en la magna ibérica 2015.

Ese resultado provocó que los directores del equipo lo alinearán en la primera competencia grande de 2016: el Giro de Italia.

Los australianos tenían que apostarle a un nuevo líder y las buenas presentaciones del colombiano hablaban por él. En sus manos tenía el pincel para delinear el futuro del Orica y su propia historia. Vincenzo Nibali y Alejandro Valverde, dos lobos experimentados en las rutas europeas, lo esperaban en la Cima Copi (montaña más alta del Giro). 

El bogotano no tuvo miedo. Pedaleó tan fuerte como su alma le permitió. Valverde quedó en los ascensos y solo quedaba en el camino el ‘Tiburón’ italiano. 

En la penúltima etapa de la carrera italiana, Esteban sintió el peso de sus piernas, que parecían dos hierros que no podían moverse. Nibali no perdonó el desgaste del ‘escarabajo’ y le sacó 52 segundos que fueron suficientes para coronarse con la Maglia Rosa.

“El Giro 2016 de Esteban fue vital. Un antes y un después. Le permitió crecer y planear esta temporada”, expresa Jorge.

Tres meses después fue a la Vuelta a España y mejoró su quinto lugar. Logró ubicarse en el podio detrás de Chris Froome y Nairo Quintana. La sonrisa del bogotano siempre estuvo ahí, en las buenas y en las malas.

Las lesiones han acompañado al corredor y su fortaleza mental provocó que solo fueran algunas barreras más por derrumbar.

“Realizó un gran año y en 2017 tenía todo listo para el Tour de Francia. Se lesionó y tuvo meses para recuperarse. Solo quería volver a competir”, señala el padre del ciclista.

En su rodilla izquierda sufrió un golpe mientras entrenaba y una intervención quirúrgica casi lo deja por fuera de su primer Tour de Francia. La mejor terapia fue el amor de su familia. Pasó su recuperación en casa, junto a sus seres queridos. El comer maíz pira en la sala del hogar viendo televisión, como lo hacía de niño, le hicieron recordar que por ellos debía seguir adelante.

“Tuvo un buen Tour de Francia porque llegó con lo justo. Hubo criticas hacia él y no las merecía”, dice Jorge que, sin entender, se pregunta por qué algunos le reclamaron al pedalista ocupar el lugar 62 en el certamen ‘galo’.

Terminó la competencia francesa y de inmediato siguió el entrenamiento para obtener su revancha en la Vuelta a España 2017.

Esteban busca su tercer podio en una carrera grande. Además, aunque tenga cara a cara al mismísimo Chris Froome, intentará pelear el primer lugar de la competencia ibérica.

Primero fue un quinto puesto, luego un tercero y si las cuentas le ayudan a ‘Chavito’, esta podría ser su oportunidad para llegar al primer lugar. De cualquier modo, sin importar el resultado, seguirá siendo el orgullo de sus padres y de Colombia, por su parte, asegura Jorge, él le dará gracias a Dios por otra carrera competida.

“Primero es la familia, su sonrisa y su futuro. Le quedan diez años de carrera y algo ganará. Estamos seguros porque su talento es igual de grande a su corazón”. Jorge Chaves.