Niños en pie de lucha por el planeta

1 de octubre del 2019

Decenas de jóvenes alzado su voz para combatir los efectos del cambio climático.

Niños en pie de lucha por el planeta

Admirada por muchos y repudiada por otros, a sus 16 años, la sueca Greta Thunberg ha ocupado la portada de todos los medios con su discurso, especialmente después de la Cumbre del Cambio Climático de las Naciones Unidas del pasado 23 de septiembre.

Sin embargo, a la par del reconocimiento de Greta en el mundo, decenas de jóvenes alzado su voz ante líderes mundiales para combatir los efectos del cambio climático.

De hecho, la primera vez que una niña dio un discurso ante una audiencia tan poderosa fue en 1992 cuando Severn Cullis-Suzuki, la hija del líder ambientalista canadiense David Suzuki, llegó hasta la Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo ‘The Earth Summit’ en Río de Janeiro.

Con solo 12 años, Severn recaudó dinero entre los miembros de su movimiento Environmental Children’s Organization [que hoy sigue vigente] y con ímpetu pidió a los líderes allí reunidos que buscaran soluciones reales al problema ambiental.

“No saben cómo arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono. No saben cómo devolver los salmones a aguas no contaminadas. No saben cómo resucitar un animal extinto. Y no pueden recuperar los bosques que un día talaron y que antes crecían donde ahora hay desiertos… Si no saben cómo arreglarlo, por favor, dejen de estropearlo”.

Tras la figura de Greta

En este momento, miles de niños acompañan a Greta en el movimiento Friday’s For Future, protestando cada viernes desde agosto de 2018, donde exigen un cambio en las políticas climáticas y ambientales.

El pasado 20 de septiembre, el movimiento logró reunir a más de 4 millones de personas en movilizaciones a través de 185 países.

Junto a Greta en la cumbre climática de Nueva York estuvieron otros 15 niños, entre los 8 y 17 años, quienes presentaron una demanda contra Brasil, Francia, Alemania, Argentina y Turquía porque según ellos, su inactividad frente al cambio climático viola sus derechos.

Algunos de ellos son Ayakha Melithafa, un chico de 17 años que tuvo que vivir con el temor de quedarse sin agua en su natal Ciudad del Cabo, Sudáfrica; Debbie Adegbile de Lagos, de Nigeria, quien a sus 12 años ha visto cómo su asma empeora durante las severas olas de calor; Litokne Kabua de 16, y Ranton Anjain de 17, ambos de las Islas Marshall, quienes ven cómo el mar se traga sus casas debido al aumento del nivel de las aguas.

Una de las activistas más pequeñas es la india Ridhima Pandey, quien con solo 11 años ya tiene experiencia en demandas en contra de un gobierno. En 2017 presentó una querella contra su país ante la corte medioambiental, conocida como el Tribunal Nacional Verde (NGT, por sus siglas en inglés), después de que su casa fuera destruida por unas inundaciones. Aunque el NGT archivó el caso, Ridhima lo llevó a la Corte Suprema india que aún no ha emitido un juicio.

Otros niños que lideran movimientos ambientalistas y son ejemplo en sus comunidades son Isra Hirsi, hija de la congresista estadounidense Ilhan Omar, quien es cofundadora de US Youth Climate Strike que busca reducir el impacto del cambio climático en comunidades afroamericanas.

Naelyn Pike es una niña indígena del pueblo Chiricahua Apache en San Carlos, Arizona (EEUU) quien lidera el Apache Stronghold, un movimiento para detener un proyecto minero que profanaría la reserva Oak Flat. A sus 13 años se convirtió en la persona más joven en testificar en el Congreso de Estados Unidos.

En ese país también se encuentran Jamie Margolin (17 años), Nadia Nazar (17), Madelaine Tew (16) y Zanagee Artis (19), fundadores de Zero Hour, una plataforma que educa a los jóvenes sobre el cambio climático y la justicia medioambiental. Para 2020, Zero Hour planea haber entrenado a más de 2.000 jóvenes que impacten sus comunidades.

En medio de la selva ecuatoriana está Nina Gualinga, otra líder indígena del pueblo Kichwa, quien a sus 18 años fue galardonada con el International President’s Youth Award de 2018, otorgado por WWF. Desde pequeña ha luchado junto a su comunidad para detener la explotación de petróleo en el Amazonas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha fallado a su favor en varias ocasiones tras haber demandado al Gobierno ecuatoriano por violar los derechos de los Kichwa.

Para muchos, la aparición de estas ‘celebridades’ infantiles del medio ambiente es una estrategia de marketing liderada por ambientalistas.

Según el diario británico The Times, detrás de Greta Thunberg y su movimiento hay empresas, académicos y un ‘think tank’ fundado por un exministro de Suecia, “que está vinculado a empresas energéticas de ese país”.

Pero para otros, estos niños hacen parte de una generación empoderada y más consiente del futuro que les espera si el cambio climático continua su ritmo acelerado.

Demanda histórica en Colombia sin resultados

El 5 de abril de 2018, 25 niños de 17 ciudades de Colombia ganaron una demanda que ordenaba al Gobierno crear mecanismos concretos para frenar la deforestación, enfrentar el cambio climático y así proteger a las generaciones futuras.

Acompañados del centro jurídico DeJusticia, los niños lograron que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) declarará a la Amazonía colombiana sujeto de derechos.

Sin embargo, el gobierno ha incumplido todas las órdenes de la CSJ: no formuló un plan de acción de corto, mediano y largo plazo para contrarrestar la deforestación de la selva; no creó el Pacto Intergeneracional por la Vida del Amazonas colombiano; no obligó a los municipios de la Amazonía a actualizar e implementar sus Planes de Ordenamiento Territorial; y no realizó un plan de acción para contrarrestar la deforestación por parte de las Corporaciones Autónomas Regionales con jurisdicción en esa zona.

Desde el próximo 15 de octubre se citaron audiencias para hacerle seguimiento a este fallo que según Michael Gerrard, director del Centro Sabin contra el Cambio Climático de la Universidad de Columbia, es “una de las sentencias ambientales más robustas que haya dictado un tribunal en el mundo”, y que hoy sigue en el limbo.

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