Una mujer de músculos tomar

Una mujer de músculos tomar

27 de noviembre del 2017

Faltaban tres meses para una de las competencias más importantes de su vida cuando se enteró de que estaba embarazada. Ser madre soltera es un asunto que ninguna mujer quisiera vivir. Pero pasa, y si pasa hay que afrontarlo de la mejor manera. Dejar los sueños en ‘stand by’ es una consecuencia inevitable.

“Fue un proceso duro porque yo no había planeado tener al bebé. Resultó difícil para mí por qué yo estaba preparada para algo y mi cuerpo lo tenía entrenado para otra cosa”, dijo Ibon, que entre risas recuerda ese episodio.

Ibon Palacio tiene 42 años. Es una mujer de altura promedio, delgada, morena y elegante. No tiene, sin embargo, el cuerpo de una mujer promedio, sino uno estilizado, tonificado, producto de sus años dedicados al fisiculturismo.

Desde los nueve hasta los trece años estuvo en la Liga de Atletismo de Antioquia. Desde entonces ha vivido apasionada por el deporte. Esa pasión la llevó a convertirse en campeona de Bikini Fitness en Estados Unidos, y luego representar a Canadá en competencias internacionales. Es colombiana y nunca ha representado a su país, y tampoco es algo que tenga planeado.

El país norteamericano tiene una estructura de patrocinio y apoyo a los deportistas que lamentablemente no se tiene en Colombia. “Allá (Canadá) esta disciplina tiene mucho apoyo.  Aquí no. Para competir en Colombia me tocó pagar y me cobraron en dólares. Cuando estoy en Canadá ellos pagan mis inscripciones y tiquetes y eso que yo no soy canadiense. El colmo que en mi país tenga que pagar para competir”, dijo.

Para cumplir sus metas profesionales en tierras extranjeras primero tuvo que ser madre y luego salir de Colombia para radicarse en el país de su esposo. En ese lugar vio renacer su sueño de ser deportista en esta disciplina, que Ibon define como un “estilo de vida saludable”.

Además de su propia dedicación, esfuerzo y sacrificio a la hora del entrenamiento, también necesita el apoyo que la motive a conseguir sus objetivos. Y en Canadá lo encontró.

Cuando Ibon compite en Colombia lo hace sencillamente porque es su tierra, por ganar experiencia, y por sentir la cercanía de su familia, que desde hace siete años no vive con ella, porque para ella aquí esta disciplina no es atractiva.

A todas partes la acompaña su equipo. También van sus familiares canadienses que, según ella, nunca tienen un comentario negativo. Sin embargo, a veces no corre con la misma suerte con su familia colombiana: a ellos todavía les cuesta entender qué es el fisiculturismo y el tipo de entrenamiento que se necesita para llegar a lograr algo importante en ese deporte. No es fácil.

“Mi familia en Colombia ven esto raro. Cuando me estoy preparando piensan que estoy flaca y que aguanto hambre… no saben de esto. Les he dejado muy claro que no se metan cuando se trata de aportar negatividad”.

La feminidad no se pierde cuando se comienza a entrenar. Su esposo y manager la motiva para participar. Explica que, contrario al imaginario de músculos grandes y facciones marcadas, las mujeres que están en la categoría fitness buscan que su cuerpo esté seco en agua y grasas para que solo se vea el tono muscular y una buena simetría.

No obstante, la antioqueña de 42 años no siempre tuvo el “cuerpo de ensueño”. Después del embarazo se deprimió. Sufrió anorexia durante un año para luego volver a sacar fuerzas y tener un cuerpo saludable.

Ibon no deja de entrenar un solo día y cuando no lo hace evita ‘pecar’ con alimentos que están prohibidos, como los azúcares y el alcohol. Sin embargo, en sus ratos libres busca cuidarse sin dejar de disfrutar la comida y el dulce, que es su debilidad.

En las competencias, Ibon solo piensa en brillar, cuando da el primer paso en el escenario ya se siente ganadora. Y así lo ha demostrado en los campeonatos y olimpiadas en las que ha estado. “Siempre estoy pensando que compito conmigo misma”.

El calendario de Ibon  para el 2018 tiene un objetivo: las Olimpiadas en Ohio. Se entrenará bien, porque espera más reconocimientos y dejar en alto la feminidad latina. Además quiere dejar el mensaje que los sueños se logran si uno se entrena mucho. Entrenar en todos los aspectos de la vida.