Caso del exespía envenenado pide respuestas

Caso del exespía envenenado pide respuestas

13 de marzo del 2018

El lunes la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, dio un ultimátum para que Rusia explique lo que ocurrió con el exespía ruso Serguéi Skripal, diciendo que es muy probable que Rusia es el primer sospechoso del intento de homicidio. 

Rusia, por su parte, no solo se niega a responder al ultimátum, sino que ha exigido a través de la vocería del ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, que su país tenga acceso a la sustancia con la que fueron atacados Skripal y su hija, refugiados en Reino Unido.

El ministro ruso se basa en la Convención sobre las Armas Químicas para negar las explicaciones solicitadas por los británicos.”El país concernido tiene completo derecho de acceso a a la sustancia (sospechosa del ataque) para tener la posibilidad de llevar a cabo un análisis propio (…). En cuanto aparecieron los rumores de que en la intoxicación de Skripal había actuado un veneno, producido en la Federación Rusa, pedimos mediante una nota oficial una muestra de semejante sustancia, para que nuestros expertos pudieran analizarla”, ha solicitado el ministro de Exteriores ruso.

Luego rechazó contundentemente que su país esté involucrado en el atentado contra Skripal y dijo que “Rusia cumplirá con su obligación y responderá a las consultas planteadas”.

Las relaciones entre los dos países se tensan, mientras más pasa el tiempo, y luego de que May hiciera responsable a Rusia directamente y le diera el ultimátum. “Hoy solo dos explicaciones plausibles sobre lo que ocurrió en Salisbury el 4 de marzo: o fue un acto directo del Estado ruso contra nuestro país, o el Gobierno ruso perdió control de este agente nervioso potencial y catastróficamente dañino”, dijo May ante la Cámara de los Comunes. 

Además, solicitó explicaciones a Moscú sobre el porqué una sustancia letal “militar” fabricada en Rusia, que dejó de producirse en los años 90, es la sustancia responsable del envenenamiento de Skripal, un agente doble condenado por la justicia de su país e intercambiado por agentes rusos detenidos en Occidente en el 2010. 

Paralelamente, la embajadora británica en Moscú ha sido llamada por el Gobierno ruso para reunirse con el viceministro de Exteriores ruso Vladimir Titov, y aun cuando no se sabe qué ocurrió en la reunión trascendió que Moscú ha manifestado su incomodidad y repudio por las acusaciones en su contra, y que ha negado contundentemente.

La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, dijo que la sesión parlamentaria del lunes en Londres fue un “espectáculo de circo”, y el propio presidente ruso, Vladímir Putin, exigió al Gobierno de Reino Unido que antes de hacer acusaciones investigara a fondo el caso.

El ministro de Relaciones Exteriores, Boris Johnson, pidió al embajador ruso en Londres “que proporciones inmediatamente información completa del programa Novichok a la Organización par ala Prohibición de Armas Químicas”, con límite de hoy martes. 

Luego, por la red social de Facebook, el Ministerio de Exteriores dijo que las acusaciones de May trataban de desacreditar a Rusia antes de la Copa del Mundial de Fútbol, que será en junio y julio  próximo.  

El exespía Skripal y su hija siguen graves en el hospital, además del policía que se acercó de primero a atenderlos el día que los encontraron inconscientes en una banca de un centro comercial en Salisbury.

El contexto político, de por sí delicado por las tensiones que han surgido a nivel internacional, ponen especial atención a Rusia que está a días de sus elecciones presidenciales, lo que agrava la situación. Putin, que supuestamente tiene su selección asegurada, depende de la participación de los electores. No es la primera vez que el presidente ruso se ha visto involucrado en incidentes y asesinatos en el exterior de disidentes rusos.

Entre otros, y de los que se conocen, se pueden mencionar el del también exespía ruso Aleksándr Litvinenko que aconteció en Londres, en el 2006; el caso del diputado exiliado Denis Voronénkov ocurrido en Kiev, en mayo del pasado año, y el derribo de un avión de pasajeros malasio en el este de Ucrania por una batería de misiles tierra-aire llegada de Rusia.

Moscú siempre lo ha negado todo.