Internet podría estar matando al periodismo clásico

25 de abril del 2017

“Existe el peligro de que la tecnología se torne más importante que el periodismo”.

Internet podría estar matando al periodismo clásico

Foto: Shutterstock

El periodismo, tal como lo conocíamos, podría estar al borde de la extinción, los actuales medios digitales podrían terminar aniquilando las verdaderas investigaciones periodísticas, según comentó a Sputnik el periodista suizo Roman Berger, al referirse a la amenaza que enfrenta la cobertura balanceada de la información basada en hechos.

Excorresponsal de Tages-Anzeiger en Moscú y Washington, Roman Berger está bien empapado de los problemas que enfrentan los periodistas al abordar las informaciones en la actualidad.

Las presiones de internet

Según el periodista suizo, las condiciones de trabajo en las redacciones actuales han cambiado con la irrupción de las nuevas tecnologías.

Si antes los periodistas de rotativos preparaban la edición un día antes, tras la unión de las versiones impresa y online la presión sobre los periodistas se incrementó considerablemente.

“Soy testigo de la gran presión que se ejerce sobre los periodistas que deben publicar diariamente tres, cuatro o cinco materiales para cumplir la norma, el periódico donde yo trabajaba antes ahora propone bonos por los temas que tengan mayor cantidad de lecturas”, comentó.

Según Berger “claro está, se trata de una tendencia muy peligrosa”. “El periodista siente sobre sí la presión de dar lo más pronto posible las historias con más gancho, más retadoras”, explicó.

Además, debido a los monopolios de compañías como Microsoft, Amazon, Facebook y Google, ya no existe como tal una competencia en internet y el desarrollo cada vez deriva más en una especie de sistema feudal.

“No quiero ser pesimista respecto al desarrollo actual de la cultura, considero a internet como una excelente tecnología que podría fortalecer al periodismo, cada periodista podría ser hoy una especie de editor por cuenta propia, crear una página web, para lo cual no es necesaria gran cantidad de dinero”, afirmó.

No obstante, advirtió el periodista, “existe el peligro de que la tecnología se torne más importante que el periodismo”.

Pero pese a todo el periodismo probablemente sobreviva, expresó su confianza Berger, aunque podría resultar beneficioso solo para una minoría que invierta de modo consciente su dinero y su tiempo para obtener informaciones.

Periodistas-paracaídistas

Para cubrir los sucesos de un modo adecuado es necesario, ante todo, que exista una cantidad suficiente de corresponsales en las zonas de conflicto, y además, estos deben hallarse en estos lugares durante largo tiempo y no ser enviados allí solo cuando en la región concreta sucede algo, aseveró Berger, al denunciar que esta práctica es habitual.

“Suele suceder que a un corresponsal lo envían al lugar de los hechos y como a un paracaidista lo lanzan en la zona de conflicto, pero estos periodistas ‘paracaidistas’ no dominan ni el idioma ni la región, lo que conduce a una mala cobertura de los sucesos”, argumentó.

Poco antes de la desintegración de la Unión Soviética, en noviembre de 1991, Berger arribó a Moscú como corresponsal.

El hecho de que un país se convirtiese en 15 naciones diferentes y cada región se distinguía por tener sus características propias desde el Báltico hasta el Cáucaso y Asia Central, debería haber impulsado a los medios occidentales a incrementar la calidad de corresponsales, pero sucedió lo contrario, lamentó el periodista.

“A cada año la cantidad de corresponsales occidentales en Moscú se reducía, Occidente consideraba que ganó la Guerra Fría, y como los corresponsales en el exterior costaban caro los medios occidentales decidieron que podían arreglárselas sin ellos”, aseveró.

Es así que en determinados conflictos recientes, como por ejemplo, entre Georgia y Rusia o el conflicto actual en Ucrania, la cobertura de los sucesos se resintió por la falta de corresponsales en los lugares de los hechos que se orientasen bien en las particularidades de los países concretos.

“Visité a menudo Ucrania y vi claramente cómo se cubrían los sucesos, tras el inicio del conflicto arribaron periodistas que no tenían ni la más mínima idea de lo que representaba el país, los corresponsales no comprendían el país, y por eso había muchas desinformaciones”, declaró.

La prensa occidental debía haber tomado en consideración el punto de vista de Moscú, aseveró Berger, y el mayor error radicó en que esto no se hizo. En lugar de esto muchos medios occidentales acusaron de todo al presidente ruso Vladímir Putin.

“Recuerdo el titular ‘Debemos detener a Putin’, esta cobertura personalizada, centrada en Putin, fue un gran error; además, es muy poco común presentar una posición alternativa, por ejemplo, las opiniones de los expertos rusos, para dar a entender a los lectores que el punto de vista de Moscú es diferente”, argumentó.

Este problema de los medios de prensa vinculado a la capacidad de detectar las tendencias a tiempo y valorarlas adecuadamente, no es exclusivo de Europa; al otro lado del Atlántico padecen el mismo mal, consideró el periodista.

El vacío informátivo

Según Berger, esto explica cómo periódicos tan importantes como New York Times, Washington Post y Los Angeles Times no creyesen hasta el último instante en la victoria de Donald Trump en las presidenciales y la noticia les tomase de sorpresa.

“Solo después, a posteriori, señalaron de modo autocrítico que realmente no conocían el país que está entre costa y costa”, comentó.

El periodista recordó que “las sedes de estos periódicos están ubicadas en las costas (de los océanos Pacífico y Atlántico) y cuando dicen ‘país’ se refieren a la zona ubicada entre las costas, la llamada Flyover Country, y fueron justamente los estados que los periodistas solo sobrevuelan pero no conocen realmente a los que dieron a Trump la mayoría de los votos”.

Esta valoración incorrecta se debió, según Berger, a que cientos de periódicos regionales y locales en estos estados del interior tuvieron que cerrar, por lo que surgió un vacío informativo.

En la actualidad en EEUU ya no existe un periodismo objetivo que suponga la presentación de diversos puntos de vista respecto a un tema, señaló.

“Antes existía una regla en correspondencia con la cual los medios de prensa debían dar la palabra a ambas partes; Ronald Reagan la derogó y ahora, por ejemplo, Fox News puede presentar al mundo opiniones que no se basan en hechos”, explicó.

Con información de Sputnik Noticias.

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