Del hurto de bicis nació una joven idea de negocio

1 de julio del 2018

En Colombia existen problemáticas sociales que afectan a gran parte de los habitantes, como es el caso de los hurtos. Este índice se ha disparado en ciudades importantes como Bogotá y Medellín, y hay un objeto específico que están robando y por el cual se reunieron un grupo de jóvenes a intentar acabar con eso, […]

Del hurto de bicis nació una joven idea de negocio

En Colombia existen problemáticas sociales que afectan a gran parte de los habitantes, como es el caso de los hurtos. Este índice se ha disparado en ciudades importantes como Bogotá y Medellín, y hay un objeto específico que están robando y por el cual se reunieron un grupo de jóvenes a intentar acabar con eso, y son las bicicletas.

Cansados de ver como perdían su vehículo o el de sus familiares y amigos, dos jóvenes, uno de ellos Andrés Rengifo, que le contó a Kienyke.com la solución que diseñaron para que las bicicletas no vuelvan a ser robadas en el país, gracias a un ingenioso dispositivo, práctico y económico, que diseñó en una clase de la universidad.

“El proyecto se inició con unos compañeros de universidad a los cuales ya nos habían hurtado las bicicletas, o teníamos familiares o personas cercanas que habían sido víctimas de hurto y las alternativas que se presentaban, para poder evitarlo de forma inmediata, o para hacer un seguimiento al caso no es eficaz, o por lo menos en Colombia”. Esa fue la sustentación del por qué iniciaron el proyecto, según Andrés. Desde una problemática social, decidieron emprender en un proyecto poco explorado en el país.

La idea se desarrolló principalmente como un trabajo final y en ese espacio si dio el lugar para poder continuar con el desarollo del proyecto, además, las alternativas y herramientas que brindaron en la universidad sirvieron para la elaboración total del proyecto y encaminarlo de la manera que se convirtiera en un emprendimiento viable y sostenible.

Fue así como durante siete meses, reunidos día y noche. desarrollaron proyectos, algunos sin resultados, y uno, estuvo muy cerca de ser el final, sin embargo, por problemas de estética se descartó: “Se hicieron muchos acercamientos para identificar cuál era el lugar específico para poner el sistema en la bicicleta. Se desarrollaron seis prototipos para ver cuál lobraba un bloqueo total, y al final se desarrolló el que resultó ser el más bonito, y también que se ajustaba al precio, conforme a lo que ganan los colombianos” aseguró Rengifo.

Su idea, pese a que era ganar una materia universitaria, iba más allá. Ellos querían realizar un producto que no solo nos ayudara a cumplir el objetivo de encontrar un mecanismo para disminuir los robos, sino que también fuera un producto accesible, que su construcción al igual que la venta no fuera tan complicado, como se vio con otros dispositivos que fueron ensayados, pero que son muy costosos.

Ahora bien, el dispositivo cuenta con un sistema completo. Funciona de manera satelital y se puede rastrear la bicicleta en cualquier sitio que se encuentre.

Rengifo explicó que si por ejemplo las bicicletas las roba una sola persona, y ve que esta se detiene, lo más seguro es que la deje abandonada y el dueño pueda recuperarla. Pero si sucede como ha pasado en Bogotá, que son bandas criminales dedicadas al hurto, y transportan estos vehículos en carros, lo que se puede lograr es llegar a los puntos donde los delincuentes almacenan todas las bicicletas y ahí podrían empezar a desmantelarse todas las las bandas ilícitas que se dedican al hurto de estas.

Es un proyecto muy ambicioso. Cada sistema podría costar en el mercado unos $170.000, y aunque aún está preparado solo para bicicletas de ruta, se espera potenciar un modelo para las de montaña, o todo terreno, como la conocen algunos.

Este es un proyecto lleno de orgullo, por ser colombiano, y como le dijo a este medio Felipe Villamil, otro de los integrantes del grupo, “esta manera de innovar no solo nos llena de orgullo por lo que representa, sino porque estamos intentando acabar con una problemática que afecta a un país, y estamos haciendo un producto que fácilmente creerían que se diseñó en Estados Unidos o en Europa, pero se diseñó en un taller de la Universidad Nacional en Bogotá”.

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