¿Irá a la cárcel por colgar una tesis en Internet?

¿Irá a la cárcel por colgar una tesis en Internet?

24 de julio del 2014

Desde hace años hemos escuchado sobre las consecuencias de no respetar los derechos de autor en canciones, libros o películas.  Sin embargo, es la primera vez que una persona podría ir a la cárcel por difundir conocimiento. Esta es la historia del biólogo Diego Gómez, de 26 años, cuyo único error fue compartir una tesis de maestría.

Diego, un apasionado por la fotografía y biólogo de la Universidad del Quindío, se especializó en el estudio y conservación de los anfibios de Colombia. Tuvo que ahorrar bastante para viajar con regularidad a Bogotá para acceder a museos y colecciones. Además adquirió libros y copias de artículos para incrementar sus  conocimientos. Pero fue Internet la herramienta que más le ayudó a lograr su cometido.

“Estudiar ciencias  –dice Diego– desde la provincia  representa un nivel de dificultad mayor, principalmente porque las bibliotecas y hemerotecas son pequeñas y no cuentan con los recursos para pagar los miles de dólares que representa el acceso tanto a libros especializados como a las más importantes bases de datos bibliográficas del mundo”.

En 2011 Gómez compartió una tesis de  maestría -que se encontraba en Facebook y en otros sitios web-, del biólogo de la Universidad Javeriana Andrés Acosta, magíster de la Universidad Nacional, y la subió a Scribd, uno de los depositarios de textos más grandes y visitados del mundo, para que más personas pudieran consultarlo. En ningún momento quiso plagiar o atribuirse la autoría.

“A través de internet –sostiene Gómez– solicitábamos y accedíamos a la información necesaria para plantear nuestros proyectos de investigación y conservación, para definir los objetos de conservación, para publicar nuestros resultados y contribuir a todos  aquellos estudiantes o jóvenes investigadores que padecían de la misma brecha de las ciencias”.

Dos años después,  el autor de la tesis acusó a Diego ante los tribunales por violaciones del derecho de autor. “Por mi familia me entero de la demanda y debo viajar a Colombia en dos ocasiones para responder en el proceso”, dijo a KienyKe.com el biólogo, quien está becado en la maestría de Conservación y Manejo de Vida Silvestre en la universidad de Costa Rica.

Las consecuencias

Según la ley colombiana vigente, el artículo 271 del Código Penal considera una “violación a los derechos patrimoniales de autor reproducir, distribuir, suministrar y ofrecer una obra sin el permiso del autor o titular de derechos”. Aunque la normatividad de derecho de autor no contemplan una excepción para la divulgación académica o científica sin ánimo de lucro.

De ser hallado responsable, Gómez tendría una condena de 4 hasta 8 años de cárcel. La pena es mayor a la que se castiga el contrabando, el hurto y otros delitos de mayor impacto. “En unos meses mi vida ha cambiado, ahora estoy aprendiendo de  audiencias, imputaciones, juicios y abogados, estoy muy preocupado y desconcertado. Sobre todo, me desconcierta que esta actividad que realicé con fines académicos pueda considerarse un delito, y me convierta en delincuente”.

La Fundación Karisma, la cual lucha por el buen uso de las tecnologías de la información y asesora al biólogo en este caso, espera que la justicia concluya que no hubo intención de lesionar el derecho patrimonial de Acosta. En otras palabras, que Gómez no quiso explotar la venta de la tesis.

La directora de la fundación Carolina Botero sostuvo  que se debe diferenciar la legislación en cuanto a lo que sucede en el mundo digital y el real. “El derecho penal es el último recurso. No es para cualquier cosa y eso en internet tiene dimensiones diferentes a las que se tiene en el mundo análogo porque es más fácil romper con una zona gris”, dice la también abogada especialista en tecnologías.

Diego nunca ha recibido dinero por compartir el documento ni era su intención. Hoy la página web donde subió la tesis cobra por cada descarga. En 2011 cuando subió el archivo eso no ocurría.

El debate apenas comienza. Gómez invita la ciudadanía a debatir sobre el uso de la información en Internet. “Hay una discusión del acceso a la información y lo expuestos que estamos todos a tener problemas por algo tan básico como compartir información”.

Pese a las reacciones a favor de Diego, hay quienes piensan que sí incurrió en una falta. “No se puede reproducir el material de ningún autor sin su autorización”, sostiene el abogado Ferney Cárdenas.