Ismael Arciniegas, una tragedia heredada

28 de febrero del 2017

Antes de morir pidió a su hijo esmerarse por tener una vida correcta.

Ismael Arciniegas, una tragedia heredada

Poco antes de que una inyección letal acabara con la vida de Ismael Arciniegas Valencia, su hijo Juan José Herrera lo escuchó en el teléfono por última vez. No lo veía hace más de seis años y no lo volverá a ver. En esa conversación de más o menos una hora se despidieron y antes de “ir al materile”, el hombre que había sido recluido en una cárcel de China le dijo a su hijo que se sentía tranquilo porque iba a reunirse con aquellos que ya habían partido.

“Voy al encuentro con Dios. Este es un viaje de felicidad y alegría, no de tristeza ni de llanto porque me voy a encontrar con mis familiares y con mis amigos que han dejado este mundo y que están en el más allá”.

En la llamada también hubo un pedido especial para su hijo: que se esmerara por tener una vida correcta, así como alejarse de los pecados y las cosas mundanas.

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Juan José, un joven tatuador de Cali y quien lleva solo el apellido de su mamá, cumplirá el último deseo de su padre. Mientras plasma arte en la piel de mujeres y hombres que van en busca de su talento, pretende borrar la tragedia que marcó su vida y la de sus familiares, la del paso del narcotráfico.

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Luis e Ismael Arciniegas, una sola historia en China

Su padre no fue el único que partió de este mundo en un país extraño, sin los suyos. En un hospital del puerto de Macao, en la costa sur de China, falleció en 2013 Luis Germán Arciniegas, su tío y hermano de Ismael.

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Días después de la retención de Ismael en la ciudad de Guangzhou, capturaron en octubre de 2011 a Luis, cuando atravesaba por tercera vez el mundo como ‘mula’. Lo condenaron a 12 años y tres meses de cárcel, pero la pérdida de su libertad por segunda vez, la diabetes que padecía y la soledad en el país asiático lo condujeron a la muerte.

“Mi tío prácticamente se dejó morir. Estuvo muy grave, no quiso comer y recibió alimentación asistida hasta que murió”, dijo uno de sus parientes tras conocer la fatídica noticia.

Aunque perdieron la vida en condiciones diferentes, la ruta para llegar a China fue la misma. Una condición económica de la que alguna red de narcotráfico sacó provecho y una promesa jugosa que ofrecía hasta 30 millones de pesos por completar la “vuelta” en el trayecto Bogotá –  São Paulo – Dubái – China.

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La familia Arciniegas también habría tenido que sufrir el calvario de tener a un tercer ser querido en una cárcel china. Se trata del hijo de Luis, quien en Emiratos Árabes, a unas horas de llegar sin ser descubierto, fue detenido y encarcelado en ese país.

Juan José quiere cambiar el final de la historia

“El legado de un grande. Chao viejo, nos vemos pronto, me deja tranquilo el saber cómo tomas esto tan duro. Me dejas muchos valores como persona y una gran enseñanza de vida. Un guerrero, un luchador, un ídolo para un país entero quien se unió en oración por tu alma”, fueron las palabras del hijo de Ismael Arciniegas en sus redes sociales para despedirse de su padre a la distancia.

Pese a los reproches, las críticas destructivas y a las peticiones de mano dura para los correos humanos del narcotráfico, Juan José Herrera tiene claro que recordará a su papá como un gran ser humano y periodista.

Por eso, planea crear un festival artístico en su honor. Por medio del arte quiere darle un vuelco al drama que ha rondado a su familia.

En medio del inmenso dolor que lo invade, el tatuador caleño dice estar seguro de los valores que tenía y le dejó su padre. Aunque es consciente de que cometió un error, sabe que este y los demás casos de colombianos condenados en China son fundamentales para otras familias, para que otros hogares no se desmoronen a causa de los gigantes tentáculos del narcotráfico, que terminan por seducir a incautos como Ismael y Luis.

En la actualidad, según cifras del Ministerio de Relaciones Exteriores,  hay cinco colombianos condenados a pena de muerte (tres sentencias ratificadas y dos en espera de la apelación) en China. Otros 10 a pena de muerte con suspensión por dos años y 15 más a cadena perpetua.

De acuerdo con los más recientes anuncios de la Cancillería, en las próximas horas las cenizas de Ismael Arciniegas serán entregadas al consulado de Colombia en Guangzhou y una vez recibidas serán repatriadas al país para ser entregadas a su hijo en Cali.

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