La historia no contada de Iván René Valenciano

La historia no contada de Iván René Valenciano

27 de marzo del 2018

No es exagerado decir que Iván René Valenciano ha marcado cerca de mil goles en toda su vida. La cancha del barrio Simón Bolívar, en el sur de Barranquilla, y el Estadio Metropolitano son escenarios que ‘El Bombardero’, como siempre fue conocido por los seguidores, pisó para inflar las mallas desde los siete años hasta que “colgó los guayos” como profesional a los 38. Sin embargo, de todos los tantos anotados, el más importante fue el que le marcó a la vida.

La historia de Valenciano es bien conocida por el pueblo colombiano. Tocó el cielo con las manos y se convirtió en una de las insignias del balompié nacional. Sus piernas parecían dos escopetas que disparaban balones cuyo flanco eran las porterías rivales. También la pasó mal: las crisis personales y económicas lo llevaron a perder todo lo que logró ganarse con el sudor de la frente. Nunca es fácil levantarse pero él lo hizo y esta es la historia por contar, la que de nuevo trajo una sonrisa a su rostro.

Pasea por las calles de Barranquilla como si fueran su casa… y lo son. Luce delgado, mucho más que cuando era futbolista. Viste con camiseta polo roja, jean negro y tenis blancos. El sol del mediodía en la costa no perdona y por esa razón no se quita ni por un instante las gafas de sol que lleva para proteger sus ojos.

Sonríe, es paciente y escucha con atención las preguntas que le hacemos. Los años en el fútbol y la televisión lo han llevado a ser un hombre más crítico. No responde nada sin tomarse dos segundos para pensar en la respuesta.

Los colombianos ahora lo ven en sus televisores comentando en los programas deportivos de Fox Sports. Fue uno de los exjugadores que se atrevió a prender el micrófono. Por años tuvo la voz apagada y solo caminaba ante las miradas apesadumbradas de sus hinchas barranquilleros que ya no podían ver ni la sombra de aquel ‘Bombardero’ que algún día llenó de alegría sus corazones.

Las oportunidades llegan y hay que aprovecharlas. Iván René lo hizo porque sabía que el tren pasaría por su vida una vez más y la única forma de superar los fantasmas del pasado era aceptando el reto en los medios de comunicación.

Óscar Córdoba, Víctor Hugo Aristizabal, Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, entre otros colegas, amigos y familiares lo ayudaron a recuperarse, a recobrar la sonrisa que por tantos años perdió, producto de las encerronas que a veces el destino tiene preparadas.

“Hoy tengo muchos proyectos y eso me hace feliz. Algunos son sociales para ayudar a los niños que necesitan oportunidades aquí en Barranquilla y en todo Colombia. En cada rincón del país hay alguien que necesita de una mano”, dijo el exjugador a KienyKe.com.

Habla con seguridad del futuro del país y como no… si él también vivió dificultades en la infancia y carrera deportiva. Recuerda que en la cancha del barrio Simón Bolívar, la misma donde se realizó esta entrevista, anotó tres goles (uno de chalaca) para ganarse un pollo asado. Como quien dice, “sudar para ganarse la papa y llevarla a casa”. La primera de muchas de sus hazañas. “Jugaba en un equipo llamado el Bambuco, me pagaban 100 pesos por gol y un pollo porque lo integraban personas de un estadero (restaurante)”.

En el barrio pocos lo llaman Valenciano. Le dicen “goleador, goleador”. Se acerca a los 50 años pero sigue siendo el mismo que pisó la cancha polvorienta con los pies descalzos y que tuvo ampollas cuando esta quemaba.

“Estar aquí me da nostalgia. La gente que pasa y pregunta por mí siempre tendrá una respuesta. Saben que a unos metros está el hogar de mi familia (y el de él, cuando no tiene que estar en Bogotá u otro lugar por sus contratos)”, expresó Iván René.

‘El Bombardero’ sabe que el fútbol lo hizo perder la cabeza, pero también le dio la sabiduría para ganar cada partido que la vida le tuviera preparado. Las noches de parranda, licor desenfrenado y descontrol quedaron en el ayer. Hoy solo se desvela al frente del computador para terminar el curso de entrenador en la AFA. Espera tener en los próximos meses el título de director técnico.

“Estudio porque quiero dirigir. Es mi meta. Ahora estoy como panelista en un programa deportivo pero sí espero estar pronto con algún equipo”.

Sonríe y mira hacía al suelo con cierta timidez cuando se le pregunta si su anhelo es estar al frente de los escuadras que amará hasta el último de sus días: Selección Colombia y Junior de Barranquilla.

-Debo empezar con humildad y tranquilo con algún club que me dé la oportunidad. Lo que menos quiero es llegar por nombre sin tener la experiencia necesaria para un reto de esa magnitud, o usted no cree que debería ser así-, apuntó el sobrio Valenciano, que acompaña la mayoría de sus respuestas con “algún día llegan las cosas que se trabajan”.

El Mundial de Rusia 2018 será el primero como comentarista, como jugador estuvo en Estados Unidos 1994. Anotó 217 goles en el fútbol colombiano, 158 de ellos con el Junior, club del que es goleador histórico; y 13 con la ‘tricolor’. Los goles marcados le dan el aval suficiente para hablar de la selección y los ‘tiburones’.

“Veo bien a Colombia en el mundial. Creo que José Pékerman ya tiene el 90% de los jugadores que llevará al campeonato, y en estos meses tendrá todo listo. Hay jugadores con carácter y están los que deben estar por actualidad y talento. Se pueden hacer buenas cosas en Rusia”, expresó ‘El Bombardero’ respecto al papel que el combinado nacional podría realizar en el certamen.

En cuanto a los ‘tiburones’, aceptó que la situación vivida en 2017, que protagonizó Teófilo Gutiérrez y que provocó la salida de Roberto Ovelar pudo afectar al club y al mismo futbolista que bajó su rendimiento en 2018.

“El rendimiento es uno solo. Los problemas externos hacen parte de eso pero hay que superar todos los obstáculos. En el equipo hay buenos jugadores y con el trabajo del profesor Alexis Mendoza creo que se puede salir adelante en Liga Águila y Copa Libertadores”.

Valenciano ya devoró todas las defensas adversarias como jugador, asumió un rol como panelista frente a un micrófono y ahora espera desde su lugar, con paciencia, dirigir algún equipo. Añora que sea un camerino repleto de jugadores sudados los que escuchen las enseñanzas y anécdotas de ‘El Bombardero’ del fútbol colombiano. “Ojalá me llegue la oportunidad. Ojalá…”.