J. J. Rendón, atrapado en Colombia

J. J. Rendón, atrapado en Colombia

14 de febrero del 2011

“Celebren Chavistas.!!por fin me metieron un GOL..!!Tocarà ser indocumentado entonces?NO ME VOY A CAMBIAR LA NACIONALIDAD,NI ASILAR (sic)”, escribió J. J. Rendón en Twitter desde su Blackberry el viernes 8 de febrero. Desde entonces no puede salir de Colombia. Su pasaporte ‒con el número 6911747, expedido en Venezuela hace más de tres años‒ fue confiscado por el DAS en la mañana del 8 de febrero pasado por agentes del DAS en el Aeropuerto Eldorado. Rendón pensaba salir de Colombia rumbo a Estados Unidos, pero un agente del organismo de inteligencia consideró que su documento parecía irregular.

Acostumbrado a responder con ironía, Rendón le dijo que “si su documento era falso, ella era la Mujer Maravilla”. Durante seis horas el asesor tuvo que dar toda clase de explicaciones sobre la autenticidad del documento. No se sentó ni un segundo, a manera de protesta.

Mientras la prensa difundía la noticia, los agentes de emigración lo invitaron a pasar a un pequeño cuarto exclusivo del DAS, pero él se negó. Dijo que prefería quedarse a la vista de los pasajeros que a esa hora se encontraban en el lugar, para que sirvieran como testigos del supuesto atropello. El coordinador de emigración le explicó a Rendón que tenía tres opciones: una revisión de la autenticidad del documento, la deportación a Venezuela o la captura por falsedad en documento.

“@carvajalinop Que oportuno.Me querían era deportado para tenerme cerca. Falló una parte del plan.Demanda a la medida del plan? (sic)”, escribió después J. J. Rendón en su Twitter. El hecho no está libre de sospechas, sobre todo porque ese mismo día Rendón viajaba a Miami para formalizar la Iniciativa Mundial Antichavista, un movimiento que busca, entre otras cosas, deslegitimar el gobierno del vecino país. El asesor sería el líder de esa organización.

Desesperado por tener que enfrentar un posible regreso a Venezuela, el asesor apeló a sus abogados en Colombia, quienes al cabo de seis horas de discusiones con agentes del DAS lo pusieron a salvo. Sin embargo, el documento quedó en manos de un fiscal de bajo rango, que verificará si existe alguna falsedad.

Mientras tanto, Rendón está obligado a permanecer en Colombia mientras se define su lio jurídico, pero por cuenta del altercado ha perdido tres contratos. En República Dominicana debió devolverle un anticipo a un partido que lo había contratado para una asesoría,  en Perú está a punto de perder un acuerdo preliminar y no ha podido firmar un contrato para las próximas elecciones con el Partido de la U, en Colombia, porque no tiene pasaporte y ese es su único documento de identidad.

No obstante, en su maleta guarda un pasaporte con el mismo número del que fue confiscado por el DAS. Con él puede salir del país, pero no retornar. Sólo le queda un pequeño espacio en la última página para un solo sello. Y no tiene forma de conseguir otro pasaporte con facilidad, y menos en Venezuela, donde su nombre no es bien recibido por su arraigada oposición al gobierno Chávez.

Mientras resuelve su futuro, Rendón evalúa la posibilidad de que algún país amigo le otorgue la ciudadanía. Calcula los riesgos. Colombia es la primera opción, porque no tendría problemas con un presidente como Juan Manuel Santos, que le debe muchas cosas, entre ellas que lo haya acompañado en la última campaña electoral. Un día antes de que le confiscaran el pasaporte, Santos lo recibió durante hora y media en la Casa de Nariño. Nadie sabe de qué hablaron.

Así, Rendón tendría otro problema: su fama en la opinión pública colombiana, que no es nada buena, y menos aún cuando se sabe que ha emprendido batallas jurídicas contra periodistas y políticos de renombre que, según él, lo han injuriado. Ahora, no se descarta que comience una nueva batalla jurídica contra el DAS, el organismo que logró hacerle pasar los primeros ratos amargos de 2011.

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