Jackson, el goleador que aprendió a jugar fútbol con muñecas

Jackson, el goleador que aprendió a jugar fútbol con muñecas

26 de julio del 2013

Jackson Arley Martínez Valencia nació para ser goleador. La picardía con la que se mueve en el área, con la que encara a los rivales y su capacidad para los remates malabáricos los aprendió desde niño. Las primeras víctimas de sus potentes remates no fueron los porteros o defensas, sino sus dos hermanas, Lady y Yadira, quienes soportaban las ansias de fútbol de Jackson.

“Desde pequeño mostró esa motivación por el fútbol, sus primeros balones fueron las cabezas de las muñecas de sus hermanas, recorría la casa pateándolas”, recuerda Orlando Martínez, su padre e inspirador de su prematura fantasía futbolística.

En medio del desvelo por los balones y las canchas, el pequeño de largas piernas intentaba imitar los bailes de Michael Jackson, hecho que inspiró a sus padres a bautizarlo con el apellido del “rey del pop”. Pero la vena artística no brotó en el hijo mayor de Ernes Valencia –su mamá–, quien se encargó de inculcarle la fe y devoción por Dios, antes que su pasión por el fútbol.

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Sus primeros balones fueron las cabezas de las muñecas de sus hermanas. En la foto aparece con su familia.

Con la misma puntualidad que tenía para entrenar, el mayor de la familia Valencia Martínez asistía al centro cristiano de la Cruzada Estudiantil, donde fue consolidando su devoción y se hizo creyente. Sin embargo, ante la religiosidad Jackson insistía en hacer del fútbol otra fuente de devoción. “Yo lo regañaba porque no llegaba temprano a la casa, además se presentaba embarrado y sucio”, afirma su padre, quien añade que tuvo “mano firme” en la etapa colegial de Jackson.

No tenía guayos ni pantalonetas, pero para él esta carencia no era impedimento para frecuentar las provisionales y polvorientas canchas. Allí perfeccionó los remates de derecha y adquirió la habilidad para manejar la pierna izquierda.

Nace el ‘Cha Cha Chá’

Orlando Martínez no pudo demostrar sus cualidades en el profesionalismo. Fue un delantero habilidoso, hizo parte de la segunda división del Club Cóndor –hoy llamado Bogotá FC–, sin embargo su alegría en el campo fue enaltecida por sus compañeros de la época, quienes luego de disfrutar a ritmo caribeño cada gol, bautizaron a su delantero bailarín como el ‘Cha cha chá’, un apodo que heredó su hijo.

Orlando abandonó el fútbol para dedicarse a la enseñanza de educación física en su natal Quibdó, a donde volvió para encontrar a un Jackson decidido a completar la misión que él no logró, jugar en un equipo de primera división en Colombia.

Jackson Arley se adueñó de varias características de su padre: técnica, habilidad y buen juego aéreo, virtudes que llevaron a sus amigos a rebautizarlo como el ‘Cha cha chá’.

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Bajo la dirección técnica de Leonel Álvarez, Jackson Martínez ganó el campeonato colombiano con el Independiente Medellín. 

El salto a Medellín

Confiado en sus capacidades Jackson se alejó de su tierra para buscar suerte en Medellín. Sus abuelos maternos lo acogieron en un periplo de duras estaciones para llegar a las divisiones inferiores del Deportivo Independiente Medellín (DIM).

Su debut como futbolista profesional llegó en el torneo finalización del 2004, cuando el entrenador Pedro Sarmiento le dio el espaldarazo para jugar su primer partido.

Los años de debut fueron de aguante y entrega, porque el nivel del ‘Cha cha chá’ era muy criticado por los fanáticos del DIM.  Pero en 2009 su magia explotó. 17 goles en 20 partidos bajo el mando de Leonel Álvarez no solo ayudaron al Medellín a obtener el título, sino que enviaron a Martínez a Chiapas, para jugar con el Jaguares de la primera división del fútbol mexicano.

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La aventura europea

El chocoano necesitó de pocos partidos para afianzarse como titular e incluso como capitán del equipo. La primera temporada del orgullo de los Martínez Valencia llevó a la familia a México para ver de cerca las hazañas del Cha cha chá.

Allí hubo se lucieron tanto de Jackson como su padre. “Cuando fuimos a Chiapas me convocaron para jugar un torneo amistoso y marqué cuatro goles representando a Jaguares”, recuerda Orlando.

Sus 58 anotaciones en tres temporadas en el fútbol mexicano le abrieron a Jackson la puerta de Europa. El salto del Atlántico se hacía realidad de la mano del Oporto de Portugal.

El colombiano llegó a Portugal con el objetivo de sustituir a Falcao García. Jackson no tardó en adaptarse al esquema del fútbol europeo y convertirse en el goleador de la liga portuguesa.

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Uno de los mejores goles de su carrera: el que le marcó al Sporting de Lisboa en octubre de 2012.

En menos de seis meses el ‘Cha cha chá’  marcó goles increíbles, su nombre ha ocupado mucho espacio entre la prensa deportiva europea, pero su carácter humilde sigue siendo el del niño que pateaba las muñecas de sus hermanas.

“Algún día me llamó –dice Orlando– y me dijo: papá quiero darles las gracias por haberme formado de la manera que lo hicieron, porque si ustedes no hubieran sido así yo no hubiese podido ser quien soy, todo lo que soy se lo debo a Dios y a ustedes”.

A pesar de no haber podido ir a visitarlo a Portugal, Orlando está al tanto de lo que ocurre con el Cha cha chá. Con frecuencia hablan y discuten las oportunidades que falló el goleador.

Orlando lo asesora, por ejemplo, cuando desperdicia un penalti: “Yo le he recomendado que cuando vaya a cobrar un penal, antes de que tome la decisión de elegir el lado donde va a pegar, le digo que se fije mucho en la posición y el movimiento del arquero para que patee con seguridad y no falle”.

¿Chelsea o Barcelona?

El orgullo de padre tiene a Orlando Martínez soñando con el próximo destino de Jackson, “me gusta mucho el fútbol inglés, el Chelsea estaría bien, pero el fútbol hoy en día es de finanzas, y es claro que el equipo que haga la mejor oferta será el que se lo lleve de Oporto”.

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En las posibilidades del representante de Martínez se ha mencionado una oferta del Barcelona, un reto para el que, según su papá, estaría preparado: “Sabemos las condiciones que tiene Jackson, es un jugador que está en la capacidad de ir a uno de los mejores equipos del mundo, la mayor satisfacción de cualquier padre y del jugador es llegar al mejor y si el Barcelona lo quiere tendrá que negociar con Oporto, por el momento, Jackson no me ha comentado de una oferta específica”.

26 años de historia para un goleador consagrado que ha sabido aprovechar sus oportunidades en la Selección Colombia y que gracias a la mentalidad ganadora tendrá juego por mucho tiempo más en un lugar donde haya cabida para los mejores.