Habla el hombre que hizo el levantamiento del cadáver de Jaime Garzón

13 de agosto del 2014

Ese día trabajaron bajo presión y hallaron en el carro la caja de embolar de Heriberto.

Habla el hombre que hizo el levantamiento del cadáver de Jaime Garzón

El 13 de agosto de 1999 un grupo de Instrucción Criminal – hoy CTI – atendió una diligencia de suma importancia: hacer el levantamiento del cadáver del humorista Jaime Garzón, quien había sido asesinado en el barrio Quinta Paredes de Bogotá.

La mayoría de los miembros de ese grupo ya se jubiló o cambió de trabajo. Sólo uno de ellos continúa trabajando en el CTI. KienyKe.com habló con él para que reconstruyera lo que ocurrió ese día. En 1999 el investigador tenía la misma edad de Garzón, 39 años. Por asuntos de seguridad prefirió mantener su identidad bajo reserva, pero no se guardó ningún detalle de un día que no olvida. Por ejemplo, recuerda que al interior de la camioneta de Garzón encontraron la caja de embolar que usaba Heriberto de la Calle.

El investigador lleva más 26 años trabajando para la Fiscalía General de la Nación. El 13 de agosto de 1999 recibió en su radio la trágica noticia que enlutó y le sigue doliendo al pueblo colombiano: el asesinato del periodista y humorista.

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“Recuerdo que ese día estaba de turno nocturno, de 7:00 de la noche a 7:00 de la mañana. Ya quedaba más o menos una hora para irnos cuando faltando algunos minutos para las seis de la mañana nos llama la central y nos reporta el lamentable hecho. La radio operadora nos moduló, tristemente, quién era la víctima. También nos dijo que por tratarse de un personaje de esa categoría tocaba llegar al lugar de los hechos lo más pronto posible. Así lo hicimos porque los jefes también estaban encima de ese caso”.

El investigador del CTI acostumbraba, junto a su familia, a ver a Garzón por televisión cada ocho días. Al ver el cuerpo baleado del humorista sintió una profunda tristeza. “Uno en ese momento se tiene que guardar todos los sentimientos de dolor que esté sintiendo, porque se está es trabajando”, dice.

Recuerda que ese día, hace 15 años, se guardó las lágrimas y se dedicó a impartir órdenes para que su equipo llevara a cabo el procedimiento lo más rápido posible, evitando la algarabía de la gente y a la prensa.

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“Fue una inspección un tanto difícil por tratarse del periodista Garzón, quien era muy querido por su público. Llegó muchísima gente al lugar de los hechos. Las personas gritaban, otros lloraban. Por otro lado estaban los jefes solicitando más rapidez, pero fue complicado porque tocaba hacer todo con mucha minucia. En ese hecho no se podía dejar pasar una pieza o una prueba. Ese día, recuerdo, que además de la tristeza trabajamos bajo mucha presión.

La oficina quedaba muy cerca de allí así que llegamos muy rápido. Lo primero que hicimos fue cubrir la camioneta con sábanas para evitar que la prensa sacara las imágenes del periodista así como estaba, y también para evitar que los ciudadanos vieran la escena del crimen. Recuerdo que Jaime tenía la cabeza recostada sobre la puerta izquierda, la puerta del conductor. Qué escena tan triste fue ver a ese hombre ahí baleado. Ver a un hombre de esos, que hablaba como hablaba, que no tenía pelos en la lengua para decir lo que decía y que lo hacía reír a uno, eso uno lo lamenta”.

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Este investigador es el único que permanece activo entre los cinco funcionarios de la Fiscalía que trabajaron en la inspección. Varios ya no trabajan con el CTI, que hace quince años se llamaba Instrucción Criminal, otros más ya se pensionaron.

El funcionario, quien hoy tiene 54 años y sigue trabajando en homicidios, narra que un hecho que lo marcó mucho en medio de la diligencia fue haber encontrado dentro de la camioneta donde mataron a Jaime Garzón la caja de embolar con la que el humorista y crítico personificaba a Heriberto de la Calle, el lustrabotas con alma de reportero que hacía preguntas impertinentes y de doble sentido a políticos y famosos.

“Cuando abrimos el carro del humorista ahí estaba la cajita de embolar. También, si mal no recuerdo, encontramos un bastón, de pronto también con él personificaba a alguien”, dijo el investigador.

“Recuerdo también que las manos de Garzón estaban caídas en sus piernas. Tenía varios impactos en la cabeza y la parte superior del tronco. Su muerte fue instantánea. Revisamos el cuerpo, le quitamos sus pertenencias personales y solo le dejamos la ropa, para proceder a embalarlo. Cuando bajamos el cuerpo del carro la gente casi se nos viene encima. Tuvimos que embalar muy rápido el cuerpo para meter el cadáver al vehículo de la institución. De ahí el conductor arrancó hacia Medicina Legal.

Nos quedamos observando y buscando más pruebas dentro de la camioneta y por fuera de ella. En el lugar donde al parecer le dispararon y el recorrido que hizo el carro hasta estrellarse en el poste.

“Lástima que lo hayan matado y más de esa manera. Otro personaje como ese no se ha vuelto a ver. Creo yo, al igual que muchos, que lo mataron por cantarle la tabla a más de uno. Las investigaciones aún siguen, pero no creo que ese hombre, con las cualidades que parecía tener, estuviera involucrado en un hecho con el que le estuviese haciendo mal a la sociedad; por el contrario, con su trabajo de humor le estaba haciendo mucho bien.”

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