Una charla íntima con Jairo Varela

9 de agosto del 2012

Umberto Valverde, el colombiano que más sabe de salsa, tuvo un encuentro inolvidable con el compositor chococano, del cual resultó esta entrevista en la que cuenta todo sobre su vida musical.

Jairo Varela
Escrito por Umberto Valverde

¿Quiero que entremos a hacer unas precisiones para establecer fechas ciertas sobre la fundación del Grupo Niche. ¿El nacimiento exacto es 1978 o 1980?

Yo creo que es 1981.

Pero ‘Al pasito’ es de 1979.

La primera versión, que fue prácticamente un trabajo, se hizo por parte de la disquera nuestra para ver qué pasaba, pero no estábamos realmente constituidos como orquesta. Por eso creo que como grupo organizado iniciamos en 1981.

¿Empiezan a estructurarse como orquesta y a hacer giras? 

Sí, en 1982 tuvimos la oportunidad de ir a Estados Unidos y teníamos grabado Buenaventura y Caney. El comienzo fue un ensayo.

¿Dónde quedaba el edificio donde nació la idea del grupo Niche?

Sí, fue en Discos Daro, en Bogotá, en la carrera 7ª, yo hacía algunas producciones no como Grupo Niche sino como compositor, pues yo les daba temas a cantantes de la época. Se me acercó el ‘Conejo’ Barrios y le dije: “Hombre, creo que tengo la claridad suficiente para hacer una buena producción musical”. Él me dijo que hiciéramos el ensayo y empezamos con ‘Al pasito’ cantado por Saulo Sánchez. No dio muy buenos augurios porque ellos tampoco le pusieron demasiadas ganas al disco, sino que lo hicieron como por rellenar. Pero estaba Codiscos que se dio cuenta que había un buen futuro y me hicieron la oferta seria. Fue cuando tuvimos ya la oportunidad de grabar Buenaventura y Caney que fue prácticamente el inicio del Grupo Niche.

Cuáles eran las influencias externas, como las de la Sonora Matancera y otras. ¿En qué forma te llegaban esos sonidos desde niño? ¿Cuáles eran los típicos y cuáles los externos?

Los típicos eran los que uno por naturaleza escuchaba en el diario vivir de una región tan apartada como el Chocó. La parte folclórica importante y determinante. Los externos fueron las influencias de la Sonora Matancera, Cortijo y su Combo, el Gran Combo y uno no se podía apartar de esos sonidos porque la única diversión en el Chocó era el baile y la música. Yo nunca estuve en la escuela del cura.

Jairo Varela
Foto: Corfecali.

¿Cuándo crean La Timba ¿Qué pasó? 

Yo era un niño enfermo. Afortunadamente mi casa estaba al frente de la iglesia y yo escuchaba los coros y los cantos gregorianos desde lejitos, que fueron determinantes para mí porque a raíz de eso le pude dar una caracterización a lo mío. Aunado esto a lo folclórico pude conocer un híbrido melódicamente importante y he tratado de capitalizar a través del tiempo todo este sentir.

¿En qué momento se crea La Timba? ¿Por qué decides participar?

Cuando crecí un poco más –9 años– , la música y el baile era lo que queríamos cristalizar, mostrar que lo que teníamos en la cabeza, por el simple hecho de ser niños, nos dábamos la oportunidad de llegar a la música y organicé La Timba, donde yo tocaba la dulzaina. Pero también teníamos maracas, bongoes y otros. Yo vivía en el barrio Roma y todos nos disfrazábamos y salíamos a pedir plata.

Cuando creaste el Grupo Niche ya existía la salsa colombiana que Fruko había puesto puntos de referencia con cantantes como Joe Arroyo, Piper Pimienta, Saoko, ¿Cómo recibiste ese camino?

Positivamente, porque era la meta de forjarse uno y superar el reto o estar allí. Son épocas ya marcadas que hay que reconocerle a Fruko, quien dejó un legado importante que nosotros, sin llegar a imitar, nos correspondió por la capacidad, la calidad, el estudio y la preparación para trascender.

Tú hiciste ‘Cali Pachanguero’ en 1984 y ‘Mi Valle del Cauca’ en 1987, dos himnos. ¿Qué siente un músico cuando ha logrado crearlos?

Siento orgullo, una satisfacción interior enorme, uno mismo no alcanza a medir hasta dónde Dios en ese momento lo iluminó. Siento una responsabilidad histórica de saber que no puedo hacer cualquier canción porque me van a medir, me van a decir que me quedé ahí y no pude superarlos.

¿Tú creas el ‘Cali Pachanguero’ por una inspiración que viene en Nueva York?

Sí, es algo que nace porque estando en Nueva York le llega uno esa nostalgia que sentimos cuando dejamos nuestra tierra.

¿En qué municipio del Valle –diferente a Cali y Buenaventura– has sentido en un concierto una conmoción con el tema ‘Mi Valle del Cauca’?

En todos, sobre todo cuando recién salió el tema y fuimos a Guacarí, Bugalagrande, Buga, Cartago. En Buenaventura fue apoteósico. Yo vivo sin palabras para agradecer a la gente que nos ha empujado a la fama, por esa costumbre de ser demasiado humilde no alcanza a imaginar lo que para un vallecaucano es ‘Mi Valle del Cauca’ o para un caleño el ‘Cali Pachanguero’.

Jairo Varela
Foto: Revista Ebano Latinoamérica.

¿Cómo sentiste la etapa de vivir en Miami? ¿La relación con la distancia, con la tierra?

Es muy duro porque los colombianos tenemos muy arraigado este terruño, nos llena de nostalgia y los recuerdos son constantes, y uno se está yendo y está pensando en el momento en que regresa. Es muy bonito pensar así a pesar de que hay dificultades para poder subsistir aquí en Colombia, pero cuando uno tiene la posibilidad de saber sobrellevar todas estas situaciones, lo más importante es el país de uno y lo hemos acogido como lo acogen las personas que por una u otra razón tiene que emigrar con ese corazón herido por no tener lo de uno, la comida, los amigos, el ambiente, la lluvia y demás y por eso uno vive con el alma en desorden queriendo regresar.

¿Qué sentías un día a las 5 de la tarde? ¿Querías tomarte un jugo de lulo?

Aunque uno tiene la posibilidad de conseguir ciertas cosas en varios países, que para nosotros son muy normales, lo que uno más añora es la familia, las amistades, las horas de comer, las costumbres. Es difícil decir algo específico porque una cosa tiene que ver con la otra y todo te hace falta.

Hay conciertos históricos en tu vida. Recuerdo en 1987 cuando rearmaste tu orquesta y diste un concierto en la Plaza de Toros. ¿Qué recuerdas?

Recuerdo el convencimiento y la fuerza del espíritu de saber que estábamos convocando a las personas que desde un comienzo confiaron en nosotros y fue importante porque no la dejamos acabar, arrancamos con más fuerza y determinación en esa segunda versión, un compromiso de hacer las cosas lo mejor posible y allí fue cuando se vino lo del Perú, la conquista de México y Centroamérica. A estas horas el Grupo Niche ha sido la orquesta que más veces ha visitado y tocado en Estados Unidos, pues llevamos cerca de 2.500 presentaciones allá y eso es algo significativo e importante.

El concierto de 1996 en el Pascual Guerrero, cuando saliste de la cárcel, fue apoteósico. Cincuenta mil personas gritaban al unísono ¡Jairo, Jairo, Jairo!

Eso es impresionante. No hay palabras para agradecer. Hay que meterse en la cabeza que hay que seguir con la intención de mejorar. Uno siente emoción, llanto porque la gente sabía que estuve en una cárcel y nada de lo que se me acusaba o tildaba, era cierto. El pueblo se sentía lastimado con lo que me hicieron.

¿Cuál es el país, la ciudad o el concierto en Europa en que tú dijiste: aquí están sintiendo?

Hicimos un concierto muy importante en París. También en los ayuntamientos de diferentes partes, en el festival de Roma, en el festival de Milano, en Colonia, Alemania, Berlín, Ámsterdam, Holanda, Zúrich, España, Inglaterra, Noruega. En fin, son otras vivencias, otras culturas y es importante ver cómo se interesan. Me llamó mucho la atención en Londres, donde me encontré con un periodista polaco de quien no recuerdo el nombre, que sabía más de la vida mía que cualquier amigo, sabía cómo había llegado, cómo había iniciado, cómo había hecho, las fechas de las separaciones que hubo en el Grupo Niche y una cantidad de cosas que lo anima y lo compromete a uno. Europa es una plaza muy importante para nosotros.


Umberto Valverde, Conchita Penilla y Jairo Varela en París.
Foto: Pedro Lombardi.

¿Qué otros lugares te han impresionado?

Me sorprende Japón. Es otra cosa, una manera muy distinta de pensar, pero que aunada a la salsa disfrutan, la bailan, gritan y expresan sus sentimientos.

El desarrollo de la música del Pacífico es una gran expectativa para bien de ella misma y de la salsa. 

Yo no diría que salsa exactamente. Es lo que nosotros llamamos una descarga, que no siempre sea lo mismo, sino que sea mejor instrumentada, más orquestada, mejor complementada en la parte de los arreglos, que sea mejor armada para que la gente del exterior la disfrute más sin entrar en imitaciones, porque no hay necesidad de hacerlo con algo que tiene vida propia, pues basta sumarle la experiencia musical que uno tiene y debe ser positiva para que trasciende y llegue más.

¿Cómo fue el acercamiento de Niche y Guayacán?

Se dio por la sencilla razón de que nos sentimos invadidos. A los músicos aquí los utilizan porque no les paga lo que debe ser. Por eso decidimos unirnos con Nino Caicedo y Alexis Lozano, por ser las orquestas más representativas de Colombia.

Nos ha dado resultado, pero aparece un vivo para aprovecharse de nuestro trabajo. Ya salió el Niche del Ayer, el Guayacán del Ayer planteando el mismo hit, haciéndose pasar por nosotros y eso es una situación incorregible. Pero la gente ya se está dando cuenta de a quiénes creerle.

¿Cuántos discos suma ya Niche?

No sé, pero con compilaciones y otras cosas, más de 60.

Cali, 8 de mayo de 2007.

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