Santrich, el hombre que se convirtió en desafío para la paz

9 de julio del 2019

Al interior las Farc era más conocido por su faceta artística que por su capacidad militar.

Santrich, el hombre que se convirtió en desafío para la paz

La figura de Seuxis Pausías Hernández, más conocido como Jesús Santrich, era mayoritariamente anónima en Colombia antes de que su caso se convirtiera en uno de los principales desafíos del proceso de paz que se cumplió en La Habana entre 2012 y 2016.

El exguerrillero no era públicamente reconocido hasta que se inició la negociación entre las Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos, donde fue uno de los delegados del antiguo grupo insurgente.

Hernández al interior las Farc era más conocido por su faceta artística que por su capacidad militar. Se unió a las Farc a principios de la década de los 90 luego del asesinato de su amigo, Jesús Santrich, un líder estudiantil de la Universidad del Atlántico del que adoptó su nombre desde que se vinculó a la guerrilla.

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Antes de integrar a las Farc, el exjefe guerrillero perteneció al movimiento Juventud Comunista. Nació en el municipio de Tolú, en el departamento de Sucre, al norte del país. Cursó la educación primaria en Pasto, de donde es natal su madre y la secundaria en Sincelejo.

Santrich integraba el bloque Caribe de la guerrilla, liderado por Iván Márquez, uno de los de menor operación al interior de las Farc en comparación con las robustas estructuras de la insurgencia en el sur de Colombia.

El Bloque Caribe, integrado por Santrich y Márquez, se caracterizaba por atacar, ocasionalmente, tanto a la fuerza pública en áreas fronterizas con Venezuela en los departamentos de César y La Guajira, como a los trenes de la mina de carbón del Cerrejón, según la investigación ‘Los efectos del conflicto armado colombiano en el Caribe, en números’, de la Universidad del Norte de Colombia, dirigida por Juan Pablo Sarmiento.

El documento detalla que el Bloque Caribe perpetró el 7% de las 455 masacres sucedidas en la región Caribe entre 1980 y 2012, que fueron hechas en su mayoría por grupos paramilitares.

“Resulta innegable el hecho que el fin del conflicto armado con las Farc-EP ha de producir considerables efectos sobre la región y sus departamentos, municipios y poblaciones. Aunque el Caribe colombiano no ha sido el principal territorio de dominio de este grupo insurgente”, menciona la investigación.

Santrich se convirtió en uno de los ideólogos de las Farc, una posición a la que llegó respaldado por sus estudios de posgrado en historia, adquiridos en la Universidad del Atlántico, en Barranquilla.

El anónimo guerrillero logró escalar al interior del bloque Caribe por su amistad con Márquez, sus posiciones radicales en temas políticos y agrarios que se hicieron evidentes en la mesa de negociación, y tener talento en la pintura y la música.

Guillermo Mendoza Diago, exfiscal general de Colombia, aseguró durante su período al frente de la entidad investigadora, entre 2009 y 2011, que Santrich cruzaba la frontera en Venezuela y tocaba piano en los campamentos guerrilleros. Desde entonces, se sabía de sus facetas en la música, pero también que padecía neuralgias y ceguera.

“Sin el arte es imposible hacer una revolución”, aseguró Santrich en una entrevista realizada por el grupo Mune Maiz.

Santrich, convertido en ideólogo de uno de los bloques con menor peso militar de las Farc, llegó a la mesa de negociación de La Habana por Iván Márquez, quien para la exguerrilla representaba al comandante que podía impulsar vínculos políticos con Venezuela, uno de los países mediadores del diálogo.

El hasta entonces desconocido Santrich ganó peso político en las Farc con su incursión en la mesa de negociación. Se convirtió en un referente de la opinión pública cuando en 2012 al ser cuestionado por la prensa internacional si estaba preparado para pedir perdón a las víctimas respondió, abrazado de su mentor y amigo Iván Márquez, con un sarcástico y burlón “quizás, quizás, quizás”.

Casi seis años después, para abril de 2018, fue capturado, acusado de planear el envío de 10 toneladas de cocaína hacia Estados Unidos en una fecha posterior a la firma de la paz, lo que constituiría una violación al acuerdo y facultaría a la justicia ordinaria a investigarlo.

Desde su captura, Santrich se convirtió en el principal punto de ataque de los sectores en desacuerdo con el proceso de paz por considerar que su presunta actuación delictiva evidenciaba la falta de compromiso de las Farc con la negociación.

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El partido de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) ha afirmado que el caso contra Santrich se trata de un montaje judicial y hasta ahora ha insistido en su inocencia. Sin embargo, en comunicaciones recientes, se han desmarcado de la actuación del exlíder guerrillero.

“Somos más de 13.000 exintegrantes de las Farc que seguimos apostándole a la implementación del acuerdo en medio de las dificultades, porque lo que está en juego es el destino de nuestro país”, indicó el senador de la Farc Carlos Antonio Lozada.

El caso de Santrich se ha convertido en un hecho representativo en el marco del acuerdo de paz porque es el primer alto miembro de las Farc acusado de reincidir en delitos luego de la firma del acuerdo y en ser pedido en extradición por Estados Unidos.

Santrich de ser un anónimo integrante de las Farc ha pasado a ser el símbolo de la discordia surgida en Colombia frente al acuerdo pactado en La Habana.

El exguerrillero se encuentra desaparecido desde la semana pasada, el sábado, luego de quedar en libertad a finales de mayo por orden de la Corte Suprema de Colombia.

Ese tribunal consideró que el caso por narcotráfico era de su competencia luego de la emisión de una nueva orden de captura de la Fiscalía para frenar la libertad que le había concedido la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

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