Jorge Hané, ¿el gurú desenmascarado?

3 de febrero del 2016

Empresario, cazador de mujeres bonitas. Nunca antes Redu Fat Fast había sido cuestionado.

Jorge Hané, ¿el gurú desenmascarado?

¿A alguien se le puede llamar exgurú? Si se tiene en cuenta lo que dijo este miércoles la  Superintendencia de Industria y Comercio, sí. Si se puede.

La entidad impuso una millonaria sanción ($708.785.000) a Jorge Hané Laboratories de Colombia, propiedad de Jorge Hané, por publicidad engañosa. Su producto estrella, el ‘Redu Fat Fast‘, según la Superintendencia, es en realidad “un suplemento dietario, no un producto para bajar de peso”, como él siempre lo aseguró. Lea también: Falso gurú de redes sociales o una especie nueva de pseudomesías

La Superintendencia fue contundente en su concepto. “No existen soportes científicos ni técnicos que demuestren que el producto efectivamente genera los resultados atribuidos”. 

Además, la entidad cuestiona la forma como este hombre, nacido en Barranquilla, en los años 40 se hizo conocer en el mundo. ¿Es en realidad un Gurú Internacional de la Pérdida de Peso?

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En los comerciales por los que pagó su empresa (en uno de ellos apareció Carlos ‘el Pibe’ Valderrama‘) se asegura que el producto sí funciona. La Superintendencia de Industria y Comercio logró demostrar lo contrario.

¿Quién es este hombre que formó un imperio con base en el producto que hoy fue desestimado?

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Su acento es extraño, como agringado. La razón: Después de terminar quinto de bachillerato en Barranquilla se radicó en Estados Unidos, allí aprendió el negocio. Buscando tranquilidad llegó a Miami. Su familia quiso alejarlo de los secuestros y el ambiente narco de los ochenta.  No volvió a la ciudad sino hasta el 2013 “de incógnito”, como se lo dijo al diario El Heraldo. 

En el país del Tío Sam empezó distribuyendo productos para el hogar en supermercados y dedicaba medio tiempo como productor de telenovelas como Cristal y La dama de rosa. Viendo que la protagonista de Cristal, Janet Rodríguez, era admirada por las mujeres y deseada por los hombres, Hané la convenció de hacer un video de aeróbicos diciéndole que la actriz Jane Fonda se había hecho famosa gracias a esos videos. Las damas empezaron a ejercitarse, y los caballeros se divertían viendo cómo se ejercitaba Janet Rodríguez. Fue un éxito.

De ahí siguieron una seguidilla de golpes de buena suerte, eso mezclado con estudios, que siempre dijo “fueron rigurosos”.  Viajó a Tailandia, Indonesia, China e India y asesorado por naturistas mezcló té verde, té de java, y otros ingredientes que son tan secretos como la Coca-Cola, hasta crear el Reduce Fat Fast.

Este hombre de origen judío e hincha del Junior, es, según dicen quienes lo conocen, estricto, estudioso, riguroso. Eso se nota en sus respuestas. Sobre todo cuando habla de la forma como estructuró el negocio por lo que hoy lo llaman o se hace llamar “gurú”.

“El único país que yo conozco que tiene muy bien desarrollados los centros de pérdida de peso y estética es Estados Unidos, pero fuera de allí nadie lo ha hecho realmente de una forma organizada, dando franquicias. Yo quise aprovechar el hecho de que me conocen y llevo más de veinte años en este campo en más de cien países para lanzarlo y hacerlo de una forma profesional, aprovechando todo lo que he aprendido con los años de vida y la experiencia”.

Su infancia y parte de la adolescencia la pasó rodeado de carros marca Porsche, no eran suyos. Su padre era el gerente de una agencia de autos de esa marca. Tuvo una infancia feliz  y tranquila. Su héroe favorito era Supermán.

Fue un niño rubio, blanco, casi albino, a quien debían proteger del sol con capas de bloqueador para que no quedara como un camarón humano. Mientras el padre pescaba, el niño permanecía al lado de un muchacho a quien llamaban sándwich porque en vez cobrar dinero, pedía emparedados.

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En un perfil que KienyKe.com le hizo en 2012 dice: Un viejo que lo vio de lejos le extendió una sonrisa y corrió a recibirlo. Jorge pensaba que era un admirador, al fin y al cabo es el gurú. Su esposa, acostumbrada a los abrazos de las mujeres agradecidas y los maridos aún más agradecidos por ver a sus mujeres con mejores cuerpos, esperó la llegada del viejo. “Don Jorge, cómo se pasa la vida. Yo era el que le aplicaba el bronceador cuando usted era un pelao”. Hané le preguntó si lo había reconocido por los comerciales. “No joda, yo no tengo televisor. Simplemente lo reconocí”.

Por costumbre, cábala y gusto, Hané siempre viste de negro, con esa pinta logró cautivar a su esposa, la exmodelo argentina Florencia Hané. Ella sobrepasa el metro con ochenta de estatura, tiene unos inmensos ojos verdes y un rostro perfecto.

Pero la argentina no fue su primer amor, Hané se casó primero con una peruana que no le aguantó el ritmo. Jorge Hané se convirtió en el soltero más codiciado de Miami.

A este medio digital le contó cómo logró enamorar a la rubia. Estaba cenando con un socio cuando vio entrar a un grupo de ‘barbies’ humanas seguidas por la dueña de una agencia de modelos que él conocía. Después de un rato se levantó de la silla y se dirigió a la mesa de las mujeres. “No puedo creerlo, detrás de mí tengo al gurú”, dijo Florencia después de beber una copa de vino. Ella no está acostumbrada a la bebida, y esa copa le bastó para que se sintiera de buen humor para molestar al extraño. A él le atrajo el desparpajo de la joven.

Días más tarde Florencia recibió mensajes anónimos con frases reconocidas en los comerciales de Reduce Fat Fast y entendió de dónde provenían. Una semana después fue invitada a una comida en su honor en la casa de Hané, pero ella se rehusó a ir. Al siguiente día las personas que asistieron hablaban de los exquisitos platos y del anfitrión. La siguiente semana recibió la misma invitación y se rehusó por segunda vez. Durante cinco semanas el empresario de pastillas organizó comidas en honor a la modelo y a ninguna asistió ella. Cansada de los comentarios de la gente acerca de los desplantes, llamó a Hané para pedirle que suspendiera las cenas y le dijo que la dejara en paz porque acababa de terminar una relación y no quería ningún compromiso.

El hombre se marchó a Ibiza y ella se quedó en Miami y comenzaron una amistad por correo electrónico. Dos meses después Florencia lo llamó y le dijo que sentía algo más que un simple aprecio. “Si de verdad me quieres vente mañana a Ibiza”, respondió Hané. Ella alistó maletas, tomó un avión y abandonó su trabajo por un amor incierto. A los seis meses él le pidió matrimonio a 37 mil pies de altura, mientras volaban de Hong Kong a Tailandia.

Cuando su producto despegó llegaron las críticas. Nadie entendía cómo alguien que no tenía un título profesional podía hacerse llamar “gurú”. Hoy esa duda toma relevancia. Él se defendió siempre de la misma manera. Reiteró, en ese diálogo con KienyKe.com, que él no fue el creador de tan elevado título sino los mismos periodistas. Nunca, hasta hoy, y en ninguno de los más de 100 países donde está el producto se dijo que el Redu Fat Fast no servía.

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