Osorio, el hombre que navega contra la corriente mediática

23 de junio del 2018

Con 56 años de vida, tiene más logros deportivos que algunas personas con esos años dedicados al fútbol. Juan Carlos Osorio, actual director técnico de la selección mexicana,  está siendo de qué hablar en ese país por el buen mundial que están realizando. Hace un año, la selección sufrió la peor derrota en su historia. Por la […]

Osorio, el hombre que navega contra la corriente mediática

Con 56 años de vida, tiene más logros deportivos que algunas personas con esos años dedicados al fútbol. Juan Carlos Osorio, actual director técnico de la selección mexicana,  está siendo de qué hablar en ese país por el buen mundial que están realizando.

Hace un año, la selección sufrió la peor derrota en su historia. Por la Copa Confederaciones el equipo de Osorio cayó derrotado nada más y nada menos que 7-1. Muchos pensaron que jamás se lo iban a perdonar, pero la semana pasada, específicamente el 17 de junio, el equipo liderado por el risaraldense le ganó por la mínima diferencia a la actual campeona del mundo, Alemania. Pasó de ser el técnico más odiado, a tener el triunfo más esperado por esa selección en la historia.

Sin embargo, para llegar allí tuvo que aguantar muchísimo en otros sitios, donde, con su filosofía bielsista, similar a la implementada, según algunos eruditos del fútbol, a la del Pep Guardiola, tuvo que navegar en contra de la corriente.

Su primera gran prueba de fe la tuvo en Colombia. Luego de preparase y salir campeón con Once Caldas y en Estados Unidos, Osorio llegó a Atlético Nacional con le fin de devolverle la grandeza que algún día perdió el cuadro antioqueño.

Sus dos primeros partidos definieron un título, frente al Junior de Barranquilla, por la Superliga. Seis meses después, levantó la Copa Postobón, pero la hinchada pedía su cabeza. Según algunos seguidores de Nacional, Osorio no “servía” porque hacía rotaciones sin sentido, sentaba a los ídolos y traía jugadores sin sentido, que no le aportaban al club, como Alexís Henríquez. Ese mismo jugador, años después, levantaría la Copa Libertadores de América en Nacional, y es uno de los grandes ídolos del equipo.

Siempre quiso dirigir selección, pero estando en Nacional lo veía difícil, por lo que emigró a Brasil, específicamente al Sao Paulo. Le mostraron un equipo de ensueño, pero apenas firmó contrato, la gran mayoría de esos jugadores fueron vendidos para superar una crisis económica que cargaba el club de años atrás. A Osorio le tocó comenzar de nuevo y solo.

En la hinchada no se le quería mucho tampoco, por lo mismo, sin embargo, los jugadores lo respaldaban a muerte. Uno de ellos fue Rogerio Ceni, el histórico portero de Sao Paulo, y uno de los goleros con más anotaciones marcadas en la historia de este deporte, quien elogió el trabajo del profe y resaltó que no se podía tratar así a alguien que tanto sabe.

La llamada llegó y Osorio se fue a dirigir su primer selección. Era un reto diferente. Ya no estaría todos los días entrenando a su equipo sino que lo haría cada 4 meses. Eso no impidió que siguiera ejecutando su estrategia de entrenar y de hacer lo que más le gusta hacer para generar importancia en el grupo: La rotación, su mayor arma, pero también su mayor debilidad.

En todos sus equipos se le criticó por la rotación. En Nacional por ejemplo, en 2012, todos reprocharon que Jéferson Duque fuera suplente en el partido de ida de la Final, sin embargo, fue titular en el partido de vuelta, en El Campín y bueno, fue fundamental para la consecución de un nuevo título.

En México también trata de incluir a todos los deportistas para crear una identidad y un sentido de pertenencia, y ahora, luego de haber ganado sus primeros dos partidos, con más odios que amores, podría firmar el mejor mundial para México en su historia o podría quedar todo en el aire de perder con Suecia. Lo que sí está claro es que fácilmente Osorio puede pasar del amor al odio, así sea o no uno de los mejores técnicos del mundo.

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