Juan Pablo Barragán, el hombre del ‘Mono’ y Marcos Tibatá

1 de noviembre del 2018

El actor habló con KienyKe.com.

Juan Pablo Barragán, el hombre del ‘Mono’ y Marcos Tibatá

Tatiana Coy / KienyKe.com

La sensación de estar en un laberinto sin salida se apoderó de su cuerpo. Los días parecían iguales, grises. Un enemigo silencioso estaba a punto de tocar las puertas de su casa. En ese mar de dudas llegó a pensar que la muerte era la mejor opción. Cuando miró a su alrededor, a pesar de ser un reconocido actor de la televisión colombiana, se dio cuenta que estaba solo, como cuando llegó a este mundo.

En ese entonces Juan Pablo Barragán tenía 30 años. Su rostro ya era reconocido por muchos gracias a pequeños personajes que interpretó en la televisión nacional. Pero quería más. Sentía que las cosas no iban bien. Tenía la sensación de que su carrera estaba estancada. En ese momento las respuestas que le brindaban la actuación, el teatro y la música parecían insuficientes.

“Alguna vez pensé en suicidarme porque sentía que la vida es muy difícil. A todos nos pasa ese momento en el que vemos que todo es complejo y a mí me pasó… Empecé a deprimirme de a poco. Problemas personales, profesionales, cosas que no salían bien y me fui bajoneando hasta entrar en una depresión profunda y cuando estás así no sabes para dónde coger”, confesó Juan Pablo a KienyKe.com.

Siete años después, para este actor, productor musical, amante del teatro y del rap, no es fácil hablar de ese momento en los que esos pensamientos pasaron por su cabeza. Juan Pablo que se caracteriza por ser una persona tranquila, carismática, con exceso de paciencia y de buena energía (la misma que le jugó una mala pasada cuando quiso resolver un enfrentamiento en el que no tenía nada que ver de forma pacífica y resultó con un disparo) estaba triste, molesto y decepcionado consigo mismo.

Tatiana Coy / KienyKe.com

A pesar de que para ‘Marquitos’, como es conocido por su personaje en ‘La ley del corazón’, estos pensamientos son cosa del pasado y se prometió nunca más volver a contemplar la posibilidad del suicidio, es algo que tiene muy presente porque además de sentir que tiene mucho por hacer, un amigo muy cercano sí tomó esa decisión fatal y él tuvo que ser testigo de todo el dolor que quedó entre sus familiares.

“Le cogí miedo a morir después de esa depresión tan grande porque a mí se me suicidó un amigo muy cercano y vi toda la tristeza que quedó en su familia, cómo quedó todo. Juré que jamás iba a volver a pensar algo así. Quedó una tristeza tan grande, la falta que él hace es inmensa que le tengo miedo a no darme cuenta cuando un parcero está en esa situación”, comentó Juan Pablo con la voz entrecortada.

De Usme para el mundo

Su rostro no refleja todas las experiencias que ha vivido. No aparenta tener 37 años. Ni mucho menos que es padre de un joven que hoy en día tiene 22 y al que tuvo cuando apenas tenía 14 años. Luce tranquilo, relajado, plenamente feliz con lo que hace. No le niega un saludo o una fotografía a nadie. Viste camisa de jean negra, pantalón del mismo color y unas imponentes zapatillas blancas, casi que dando muestra de su amor por el rap.

Creció rodeado de ríos, renacuajos y cangrejos, cuando Usme estaba lejos de convertirse en el monstruo urbanizado que es hoy en día. Fue criado como el hermano menor y de su hogar tiene los mejores recuerdos y otros no tan buenos.

“Crecí en una familia machista y justamente gracias a eso me di cuenta que no quería más eso en mi vida. Fortalecí lo femenino desde la imagen de la mujer en mi hogar. Encontré en ellas amor, buena energía, gusto, y en los hombres solo encontraba el golpe, machismo, en fin. A pesar de eso, la pasé muy bueno, me dieron rejo parejo, pero son más los buenos momentos”, comentó entre risas el hombre que fue el protagonista de ‘El páramo’.

A pesar de que en su niñez quería estudiar filosofía, el día que se subió a un escenario y tuvo ese primer contacto con el rap supo que su vida estaba en el arte y la música. Poco a poco vio que era necesario fortalecer esos dotes artísticos y se presentó a la Academia Superior de Artes de Bogotá (ASAB), donde vivió uno de los momentos más felices de su vida cuando se enteró que logró ese anhelado cupo a la universidad pública a la que aún hoy en día defiende a capa y espada participando en diferentes manifestaciones y en la que su hijo tiene la oportunidad de estudiar danzas.

Ya graduado, sus inicios en el mundo de la actuación no fueron nada sencillos. Debió empezar desde abajo, en un trabajo que era menospreciado por muchos pero en el que vio una oportunidad única de dar sus primeros pasos: ser titiritero. Participó en el Club 10 durante varios años, además fue el encargado de darle vida a uno de los pingüinos de BonIce, aquellos personajes que aún perduran en la memoria de decenas de personas gracias a sus ocurrencias y chistes de doble sentido.

“El personaje que más me ha hecho viajar por el mundo es un pingüino de BonIce. Fue algo en lo que aprendí demasiado, a pesar de que muchos lo desvalorizaron, pero gracias a ellos tuve la oportunidad de recorrer Latinoamérica e ir a lugares como Sao Paulo, Río de Janeiro, Quito, México, entre otros”, comentó Juan Pablo de forma nostálgica al recordar sus inicios en las artes.

Tatiana Coy / KienyKe.com

Este hombre que no duda en reconocer que le teme a la policía en la noche, a la gente que humilla a los otros en el set de grabación, a los cuchillos y a morir, vio en la actuación una forma de poder financiar su sueño musical. En 2011 fue el protagonista del ‘El páramo’. Posteriormente hizo su aparición en producciones como ‘A mano limpia’, ‘Lady: la vendedora de rosas’, ‘Metástasis’ y recientemente en ‘La ley del corazón’ interpretando a Marcos Tibatá, un personaje que en el transcurso de la trama da muestra que no importa de dónde se viene, sino el querer hacer las cosas, algo bastante cercano a esa relación visceral que tiene con su madre y sus hermanos en la vida real.

Rompiendo estigmas del Hip Hop

Sin duda que los raperos y amantes de la cultura Hip Hop todos los días libran una batalla para combatir los prejuicios y los estigmas. Juan Pablo y Yoky Barrios con sus melodías intentan mostrar otra mirada, otro enfoque de lo que es el rap colombiano.

“El momento del Hip Hop colombiano es muy bueno. Ha llegado a escenarios inesperados y los artistas han entendido que hay que evolucionar, uno no se puede quedar en miperrito.com y del rapero ñero, de mensaje vacío. Siempre he tratado de trabajar para que se dejen atrás los estigmas del pasado. Hay artistas como los Petit Fellas, Alkolirikoz, entre otros, que estamos camellando para proyectar otra imagen”.

Sabe que hay mucho por hacer. Pero está feliz con lo que ha logrado hasta el momento. Recientemente, junto a Yoky lanzaron ‘Aprovéchame’, canción cuyo video en menos de cinco meses alcanzó los 18 millones de reproducciones en YouTube, una cifra considerable si se tiene en cuenta el género.

“Soy orgullosamente rapero desde el año 96”.

Mientras tanto, los días de Juan Pablo se dividen entre la actuación, el teatro y el hip hop. Las 24 horas del día no parecen suficientes. Por esto, cada que tiene la oportunidad de dormir, lo hace a placer y sin remordimiento alguno. Vive con su hijo, con el que después de varios años logró sanar las heridas del pasado. Su familia, sus amigos y su parche sigue en Usme, con el cual es feliz compartiendo diferentes momentos. Sobre el amor, a pesar de que es bastante reservado aseguró: “ahorita estoy compartiendo algo con una persona importante”.

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