Juanito, un remontador legendario

30 de abril del 2013

Su fama de buscapleitos no opacó su habilidad para dar vuelta a un marcador. Al ‘Espíritu de Juanito’ recurren los hinchas cuando se necesita un milagro en la cancha.

Juanito el remontador, Kienyke

El futbolista Juan Gómez González tuvo una vida breve e intensa. En diez años como jugador de Real Madrid logró diez títulos, dejó frases punzantes, protagonizó grescas innecesarias y consiguió -como si se tratase de un milagro- transmutar duras derrotas en victorias delirantes. Su paso por el equipo es considerado por sus aficionados como un legado histórico al que hay que apelar en momentos de crisis: El Espíritu de Juanito.

Juanito el remontador, Kienyke

Juanito llegó a Real Madrid en 1976 cuando tenía 22 años. Le precedía el título al mejor jugador español del momento y una fama de buscapleitos consumado. Se dice que de niño terminaba los partidos a los golpes y en una ocasión le partieron un palo en la espalda y lo cogieron a pedradas. A los 18 años se había lesionado tan fuerte la pierna que muchos equipos lo rechazaron por considerarlo no apto para el fútbol, así que desde joven ya era experto en rebatir puntos finales.

Fue un jugador de contrastes. Al año siguiente de su llegada al Madrid disputó su primer clásico contra Barcelona, colaborando en dos de los tres goles que su equipo le hizo a los azulgrana en Camp Nou; tres a dos quedó el encuentro que rompió una racha de siete años en la que Los Blancos no le ganaban a su más enconado rival.  Sin embargo, en 1978, Juanito se salió de casillas: golpeó a un juez de línea en un partido por la Copa de Europa y le prohibieron disputar juegos internacionales por dos años. Poco después su club lo multó con trescientas mil pesetas (diez millones de pesos aproximadamente ) por hacer de torero en una corrida.

La afición, dividida entre los que lo consideraban un genio y los que creían que era un revoltoso, se volcó a su favor desde el 19 de marzo de 1980. Ese día, en el Santiago Bernabéu, Juanito inició sus remontadas de leyenda. Dos semanas antes Real Madrid había caído dos a cero contra Celtic Football Club en Glasgow (Escocia), por la entonces llamada Copa de Campeones de Europa.

“No importa”, dijo Juanito después de aquel partido, “en el Bernabéu los machacamos”. Se lo recordó a sus compañeros a diario, les explicó que había que intimidarlos en el encuentro de vuelta, hacer el saque inicial, la primera falta y el primer disparo. Presionar. “Que no respiren“. El día del partido el Celtic fue barrido tres a cero y Juanito convirtió el último gol, el que los llevó a semifinales, donde perderían contra Hamburgo.

Juanito el remontador, Kienyke

Juanito jamás tomó escarmiento. Fue multado poco después con cuatrocientas mil pesetas y separado del equipo por irse de fiesta y emborracharse. Luego le hicieron pagar ciento cincuenta mil pesetas por decir que Juan Lozano, el jugador más caro del equipo, solo le servía al entrenador como intérprete cuando viajaban por Europa. “No voy a quedarme quieto por mis declaraciones, como en lo de las trescientas mil pesetas de multa por torear una vaquilla. Tengo derecho a expresar mis opiniones” dijo en su defensa.

Y de nuevo, cuando era centro de las críticas, Juanito se salió con la suya.

Real Madrid, esta vez por octavos de final de Copa Uefa, había caído cinco a cero ante Borussia Mönchengladbach y necesitaba cuatro goles para seguir con vida en el torneo. Tranquilizó a sus compañeros: “La primera jugada tiene que acabar en la línea de fondo y emocionar a la gente, no importa si es un balonazo que se choca contra las vallas”. Juanito acostumbraba a pasar una línea imaginaria en el campo y procuraba que el rival no la cruzara, así los forzaba a jugar en un área más pequeña.

El 11 de diciembre de 1985 Real Madrid derrotó cuatro a cero al Mönchengladbach con goles de Valdano y Santillana, y pasó a cuartos de final. El equipo, que a la postre sería el campeón del torneo, aún tendría que pasar un escollo más.

En semifinales, en el estadio Giuseppe Meazza, Madrid cayó tres a uno ante Inter y de nuevo estaba urgido de un par de goles en el partido de vuelta. La imagen de la remontada ante el Mönchengladbach aún estaba presente, así que el equipo consiguió la hazaña con un cinco a cero. “Es que noventa minutos en el Bernabéu son muy largos”, dijo Juanito.

Después de aquella gloria vino el declive. En 1987, durante un partido contra Bayern Múnich, el alemán Lothar Matthäus fue derribado violentamente por Juanito, quien no contento con eso le pisó la cabeza. Por la sevicia de la agresión debería pasar cinco años sin jugar partidos europeos, lo que adelantó su salida del Real Madrid.

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Juanito le pisa la cabeza al capitán alemán  Lothar Matthäus.

Juanito jugó dos años más en Málaga (entonces en Segunda División) y luego se retiró a la edad de 35 años. En su último partido un torero ingresó a la cancha y le cortó la cola del pelo como símbolo del final. “Volveré algún día como técnico del Madrid”, dijo el jugador.

Juan Gómez González murió en un accidente automovilístico la madrugada del 2 de abril de 1992. Iba dormido al lado del conductor, así que no debió haber sentido el impacto del vehículo contra el camión que los arrolló. Fue sepultado en Fuengirola, su pueblo natal, ante la presencia de más cincuenta mil personas.

Desde ese día los fanáticos se apropiaron de su imagen. Combinaron sus dramas con sus victorias y lo hicieron héroe año tras año. ¡Once juanitos, queremos once juanitos!, gritan cuando el partido va mal y solo resta esperar un milagro: una remontada. Y si así ocurre, como ya ha pasado, los hinchas aseguran que es porque ese día deambula por el Bernabéu el tesón implacable del Espíritu de Juanito.

@perrohijueputa

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