El judo como proyecto de vida con miras a Tokio 2020

23 de agosto del 2018

Tener los puños cerrados, la concentración en su máximo nivel y la adrenalina que corre por el cuerpo sin traducir ni un movimiento de cansancio es parte de tener la mejor estrategia para derrotar al rival en judo. Ese es el pensamiento de quien se viste con un uniforme azul o blanco y en el […]

El judo como proyecto de vida con miras a Tokio 2020

Tener los puños cerrados, la concentración en su máximo nivel y la adrenalina que corre por el cuerpo sin traducir ni un movimiento de cansancio es parte de tener la mejor estrategia para derrotar al rival en judo. Ese es el pensamiento de quien se viste con un uniforme azul o blanco y en el lado izquierdo tiene la bandera de Colombia.

Juan Pablo Hernández, judoca antioqueño que ha llegado lejos gracias a su pasión y tardes de solo ver en video a sus ídolos, se puso la meta de ser el mejor en la disciplina de artes marciales. La hiperactividad desde sus 4 años lo llevó a encontrar un estilo de vida en la fuerza, la técnica y las llaves.

Tener la medalla de oro en sus manos con la sonrisa de satisfacción del deber cumplido hace que este deporte de combate, luxaciones e inmovilizaciones sea su motivación para llegar lejos y ser el campeón del mundo.

El deportista de 21 años se ha destacado en Colombia al ser uno de los más destacados en esta disciplina y el próximo objetivo, además de ganar puntos y mantenerse como campeón, es llegar a sus primeros Juegos Olímpicos en Tokio 2020.

Pero esta meta no es fácil de alcanzar, puesto que el deporte necesita un músculo financiero para ir a cada evento nacional e internacional, además de tener un equipo de nutrición, un médico de cabecera y personal de entrenamiento.

La fórmula para llegar a ser el mejor se basa en la constancia y esto lo sabe muy bien la Fundación Haciendo Equipo, de Talentos Postobón, que ha apadrinado en sus inicios a deportistas como Caterine Ibargüen, Juan Pablo Ángel y Santiago Botero.

“Había tenido buenos resultados en mi categoría en el 2015, y el proyecto vio en mí que podía dar lo mejor. Hemos hecho logros históricos y la idea es llegar muy bien a Tokio 2020”, puntualizó Hernández a KienyKe.com

Juan Pablo, en la categoría de 62 kilogramos, se ha destacado en competencias internacionales puesto que en cada tarde de entrenamiento se exige al máximo hasta el punto de llegar a coincidir con sus ídolos en torneos en distintas partes del planeta y demostrar que está preparado para cualquier combate.

En su carrera profesional, Hernández tiene medallas de Oro Nacional Sub 13, Sub 15, Sub 17, Sub 18, Sub 21, Sub 25 y Mayores. Además de ser oro en Panamericano, Suramericanos, Juegos Escolares Suramericanos. También hizo parte de la selección en los Juegos Suramericanos de Cochabamba 2018.

Un palmarés que se logra en un tiempo considerable, pero que Juan Pablo ha logrado obtener gracias a su enfoque y dedicación en sus 21 años.

La oportunidad de tener un apoyo y la confianza de que con el deporte se puede construir un proyecto de vida es para Juan Pablo una forma de alejar a los jóvenes de problemas sociales y situaciones más complejas que se viven en la realidad colombiana. Por ello, es una de las enseñanzas que, gracias a sus victorias, quiere difundir entre sus contemporáneos con el propósito de motivarlos a no abandonar sus sueños deportivos.

“15 muchachos, de diferentes disciplinas, cuentan con los recursos para asistir a viajes, cuentan con acompañamiento nutricional y toda la formación integral del deportista y un estilo de vida responsable para inspirar a jóvenes a tener un proyecto de vida”, explicó a este medio Catalina Echevarría, directora de Talentos Postobón.

Llegar y hacer parte de los Juegos Olímpicos es la cúspide y el comienzo de otro sueño que, como un ciclo, busca repetirse con mayores victorias y dejar un legado en el deporte mundial. Ese no solo es el objetivo de Juan Pablo, sino de toda la Fundación de Talentos Postobón, que cada año los acompaña para saber cuál es el camino para llegar a estas justas y llevar en alto la bandera de Colombia.

Juan Pablo quiere demostrarles a los deportistas que para ser los mejores hay que hacer sacrificios, pero no rendirse y mucho menos dejar el deporte, sino al contrario, buscar alternativas y creer siempre que se puede obtener una posición destacada en una competencia y subir en el escalafón mundial.

“Nunca hay que dejar de soñar, mi máximo sueño es estar en Tokio 2020, además de llegar a eventos que son muy importantes como los grand Slams y Grand Prix, pero una cosa es soñar y otra es la oportunidad de vivirlos y dar lo mejor. Lo he experimentado mucho antes de lo que yo esperaba y este es el camino lleno de bendiciones”, expresó. 

Hernández divide su tiempo entre el estudio de Ciencia del Deporte, y sus entrenamientos, además de viajes y torneos que lo llevarán a mantener un buen nivel y puntaje para tener el cupo.

Sin embargo, él por medio del deporte busca que mas personas adquieran esta pasión como un proyecto de vida. Pese a no tener todos los recursos, se demuestren que no hay barreras para tener en sus manos una medalla y la sonrisa de satisfacción de haber cumplido un sueño.

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