Robinson Silva, el hombre que encarna Julio Jaramillo

16 de febrero del 2019

El artista se confesó en KienyKe.com.

Robinson Silva, el hombre que encarna Julio Jaramillo

Foto: Daniel Rojas/KienyKe.com

En un abrir y cerrar de ojos pasó del anonimato a la gloria. Siempre soñó con llegar lejos en el mundo de la música. Sin embargo, nunca imaginó que su talento y habilidad para interpretar a Julio Jaramillo le cambiaría la vida.

Desde hace dos meses, los días de Robinson Silva no son iguales. A cualquier lugar que va decenas de personas lo saludan de forma fraterna. Le piden fotografías e incluso lo ponen a cantar sin importar las circunstancias. El hombre oriundo de Gigante, Huila, se convirtió en todo un rockstar colombiano.

“Al principio me pellizcaba para ver si estaba soñando. Pero creo que ya me estoy acostumbrando. Al salir a la calle a hacer mis cosas cotidianas de verdad que es asombroso como la gente me mira y me halaga”, afirma Robinson Silva a KienyKe.com.

Sus manos se entrelazan cada vez que va a dar una respuesta. Toma un respiro. Piensa cada palabra y frase que dirá. Dirige su mirada al horizonte y comienza a hablar. Se pone nervioso. En ocasiones su voz se entrecorta. Pero siempre finaliza sus intervenciones.

A pesar de que no le ha resultado sencillo acostumbrarse a ser un personaje público, no se amilana ante el reto. Desde pequeño vive la vida de un adulto. Soñaba con jugar fútbol. Pero el destino lo obligó a cambiar la pelota por un rastrillo y un azadón. Siempre asume cada desafío con valentía. De hecho, fue el primero en abandonar su hogar con el fin de perseguir su sueño musical.

“Recuerdo que me gustaba mucho jugar fútbol, aunque esas diversiones muy poco las pudimos disfrutar. Siempre fue una vida como muy de adulto, puedo decir que hubo momentos bonitos y felices, pero casi no tuve la felicidad de un niño que jugaba. En el campo no se puede esperar, sino que toca trabajar”, expresa Silva visiblemente conmovido, pero sin dejar de lado esa sonrisa que lo caracteriza.

Daniel Rojas/KienyKe.com

Así como quién no quiere la cosa, los amigos le empezaron a llover después de que ganó ‘Yo me llamo’. Lo buscaron personas a las que no había visto durante años. Algunos para felicitarlo de forma sincera por su triunfo, otros por simple interés al saber que tenía en sus bolsillos la jugosa suma de 500 millones de pesos como ganador del concurso.

El dinero del premio rápidamente lo materializó en un sueño concreto: su casa. No obstante, aún conserva algunos ahorros que invertirá en potenciar su carrera musical y en hacer felices a los suyos.

El gigante de Gigante

Apoteósico es la palabra que mejor describe la forma en que fue recibido en su tierra natal. Cuando llegó a Neiva lo esperaba un carro de bomberos el cual estaba escoltado por centenares de personas. Todos gritaban “Julio, Julio”, él solo sonreía. El destino siguiente fue Gigante, su municipio y donde lo trataron como héroe. Cerraron calles, había júbilo, él era el motivo de toda esa felicidad.

“Eso fue una locura que me hizo muy feliz. Llegando no más a Neiva ya había mucha gente esperando. Después me montaron en un carro de bomberos donde saludé a toda la gente. Cuando llegué a Gigante fue muy bonito, es algo que solo se veía cuando llegaba Jorge Barón (risas)”.

En Gigante todos se conocen con todos. Es un municipio que en palabras del propio Robinson “a pesar de lo pequeño, se impulsa mucho la cultura”.

De un momento a otro, lo picó el ‘bichito’ de la música. Quería darse a conocer como Robinson Silva, pero con el cambio de voz en la adolescencia, inició la aventura musical de ser Julio Jaramillo.

Era incrédulo. No confiaba en su talento. Pero sus familiares y amigos lo convencieron de imitar al ‘Ruiseñor de América’. Trabajó en el vestuario. En su apariencia física. Con el pasar del tiempo, fue adaptando su tono de voz. Allí se convenció de lo lejos que podía llegar. En principio no fue fácil. No pasó la primera audición. Tampoco la segunda. Pese a esto, como bien dice el dicho popular, “la tercera fue la vencida”.

“Fue bastante difícil para que todo esto se diera. Hubo un momento en el que tocó tomar la decisión y sabía que esto era lo que me gustaba, desde ahí arranqué a ponerle empeño… Yo esto lo estaba luchando desde hace mucho tiempo. Antes no podía pasar del primer filtro y pues en este gracias a Dios y a mí familia que me dio ese impulso de no tirar la toalla y seguir, llegué bastante convencido”.

Ahora solo espera vivir con calma su sueño musical. No piensa en excesos. Tampoco en lujos. Ve un futuro bastante prometedor, más que cuando duraba horas en el campo con un rastrillo y un azadón. Quiere seguir homenajeando a Julio Jaramillo con su música.

Sin embargo, también sueña que Colombia lo conozca como Robinson Silva, el hombre de Gigante, Huila, que no dejó de perseguir su sueño y que brilla con luz propia.

Por: Andrés Romero Cuesta

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