Julio Oñate Martínez, el arqueólogo de la Música Vallenata

Julio Oñate Martínez, el arqueólogo de la Música Vallenata

15 de octubre del 2015

Tener la oportunidad de compartir con Julio Oñate Martínez es nutrirnos de los profundos conocimientos que ha logrado a través de muchos años de investigación sobre todo lo que concierne con la música popular.

Ha sido para él una llama de inquietudes encendida día y noche, que ha llevado como estandarte todo lo que tiene que ver con la música vallenata y diferentes aires del Caribe y sus intérpretes. Esa enorme obsesión por los ancestros musicales ha sido de gran beneficio para la región por haber contribuido con la difusión del folclor y le ha dado enormes satisfacciones personales.

Por esa razón, la investigación se ha convertido en uno de los pilares de su existencia. Para lograr ese objetivo de tan connotada transcendencia, ha sido de imperiosa necesidad para él escudriñar los momentos y experiencias de cada uno de los compositores y las circunstancias que los rodearon en aquellos momentos inspiración musical.

Manteniendo la persistencia que lo caracteriza, Onate disfruta plenamente lo que hace y acrecienta continuamente esa pasión que lo subyuga, confesando sus hallazgos en periódicos, revistas y libros de reconocimiento nacional. Sus narraciones han catapultado la gloria de nuestra tierra, sus tradiciones y los personajes que tanto le han aportado al mundo vallenato, donde una leyenda, un acontecimiento, o la mirada de una bella mujer se transforma con la ayuda de una melodía en guitarra o acordeón en una hermosa canción.

Julio nació el 13 de Feb de 1942 en Villanueva- Guajira, descendiente de una familia tradicional de esa localidad y de Patillal. Su padre Don Julio Oñate Rodriguez fue un reconocido contador, su señora madre, Clara Beatriz Martínez Iriarte, matrona de excelsa virtudes e incansable trabajadora en busca siempre de un mejor porvenir, les inculcó a sus hijos la lucha constante y el espíritu de superación que los caracteriza.

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Todos los hermanos Oñate Martínez tienen una predilección por la música, su hermano Carlos Alberto Oñate, es una autoridad en todo lo que tiene que ver con la salsa, ese género musical bailable de influencia afrocubana y caribeña que se escucha muchísimo en el occidente del país.

Su madre, la Señora Clara, fue una entusiasta seguidora de su padre Rafael Martínez Daza, un hombre que disfrutaba con la música, anhelaba que sus hijos amaran la música y por eso importó de Alemania todos los instrumentos de viento que conforman una banda.

Uno de los hermanos de Doña Clara fue el compositor villanuevero Rafael Enrique Daza Iriarte, autor de las famosas composiciones ‘Los campanales’ y ‘El huerfanito’, grabadas por el compositor, músico y cantante Guillermo Buitrago, una de las glorias de la música popular colombiana quien grabó por primera vez canciones de Rafael Escalona, ‘La Gota Fría’, de Emiliano Zuleta, ‘La víspera de año nuevo’, de Tobías Enrique Pumarejo, ‘La piña madura’, de Eulalio Meléndez y otras.

Julio creció en ese ambiente agradable de los pueblos en el cual la música es esencial en la vida cotidiana. En esas apacibles comunidades, cualquier motivo por insignificante que fuera motivaba encuentros de amigos que de inmediato organizaban una parranda en la cual los acordeoneros, al mostrar su destreza, establecían una competencia entre ellos e interpretaban la composiciones ya conocidas y daban a conocer las inéditas.

Nostálgico, recordando aquellos momentos, Julio me dijo: “Despertarme con un acordeón sonando en la puerta de la casa, ver a mi papá bailando y participar en el ambiente festivo que siempre se vivió en mi familia, definitivamente marcó mi vida, mis preferencias”.

Aunque estudió Agronomía en Ibagué – Universidad del Tolima, sólo los primeros años prestó asistencia técnica en el campo, posteriormente incursionó en las ventas, como representante para los departamentos del Cesar y Guajira de una multinacional que distribuye productos agroquímicos para los cultivos algodón y arroz. Esta actividad que ejerció por mucho tiempo lo obligó a visitar lugares apartados. Para seducir a sus clientes, siempre viajaba en un campero, acompañado por un acordeón que desde muy joven aprendió a tocar.

Después de la gran crisis algodonera, se dedicó a sus negocios particulares, siempre participando en grandes parradas y fomentando amistades por dondequiera se encontraba, gracias a sus buenas maneras. En muchas de esas agradables reuniones, cantaba, tocaba, grababa o refería anécdotas costumbristas que había conocido. Dispuesto a indagar sobre el folclor, mantenía un inigualable interés por todos esos hallazgos que lo hacían feliz y lo estimulaban constantemente para realizar la noble misión que se había propuesto.

Al sentir un grado inconmensurable de felicidad y placer y al tomar conciencia de la notable incidencia de la música en su vida, jerarquizó sus intereses y tomó la determinación de entregarle la administración de sus negocios a su inseparable hermano, el exitoso empresario Jorge Luis Oñate M. para dedicarse de tiempo completo a la investigación y a todo lo que tiene que ver con el folclor.

Julio es además escritor, compositor y coleccionista. Ha escrito varios libros: ‘El ABC del vallenato’, considerado un libro de consulta del folclor vallenato, ‘Leandro Díaz, el cantor de Altopino’, ‘Cuando Matilde camina’, ‘Bajo el cielo e’ Valledupar’ y ‘Héroes ocultos del vallenato’.

En el Festival de la Leyenda Vallenata de 1977 ganó el concurso de canción inédita con el paseo ‘La profecía’. En 2007 fue ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en la categoría de Mejor emisión cultural en radio. Ha compuesto más de 130 canciones. Algunas de ellas: ‘El encuentro con Simón’, ‘Soy Guajiro’, ‘Jardín de amor’, ‘El relato’, ‘Qué te pasa María Tere’, ‘La morisqueta’, ‘La niña Yadi’, ‘No te vayas’, ‘Ema González’ y ‘La profecía’ composición emblemática que trata el problema de la deforestación de nuestros terrenos del Cesar y la Guajira al ser adaptados para los cultivos de algodón.

Sus ejecuciones nos han mostrado nuestra riqueza folclórica, es un coleccionista de entrevistas, grabaciones en vivo, discos, acordeones, fotografías, grabaciones que rescatan las historias desconocidas y el sentimiento de nuestros juglares. Su programa ‘Estelares del Vallenato’, pionero en el canal regional Telecaribe es recordado en toda Costa Atlántica por su gran aporte a la cultura regional. Actualmente dirige un programa de gran audiencia en Valledupar denominado ‘Juglares’, donde realiza comentarios sobre el intérprete y el compositor de cada una de las canciones que presenta Julio es un hombre colmado de pletórica inteligencia y admirable humildad, virtud que lo identifica y lo hace un hombre diferente, por esa razón sus consejos son acertados, producto de la enorme experiencia que ha logrado a lo largo de la vida.

Su personalidad está plagada de buen proceder, desbordante sensibilidad y sentido práctico. Es un leal amigo que transmite las experiencias que trae consigo el conocimiento. Su pasión por la música es la luz fulgurante que lo motiva y siempre en él se acrecentará, lo hace privilegiando el amor que siempre perdura.