Justin Bieber, ¿el adolescente más odiado o más amado?

Justin Bieber, ¿el adolescente más odiado o más amado?

6 de Mayo del 2013

Este año el joven cantante canadiense ha dado mucho de qué hablar, en particular por su sonado romance con Selena Gómez. Su séquito de fans adolescentes es digno de admirar, aunque pocos quisieran estar en su pellejo por la cantidad de insultos y agravios que desbordan las redes sociales. Aquí algunas claves para acercarse al ídolo de moda.

Nunca des explicaciones

En las diferentes páginas de Internet sobre Justin Bieber hay datos que no pasan desapercibidos y que nos van dando una idea de cómo es él, al menos en su publicitada intimidad. Dice que le gustan todo tipo de chicas, en especial las de cabello largo, aunque enseguida es enfático al decir que no le gusta que sus fans le lancen cosas ni que quieran violarlo. Detalles inmediatos como que sabe silbar por la nariz o que al inicio de su carrera intentó cantar para quedarse dormido son objeto de admiración por parte de sus fans, que se cuentan por millones y se multiplican como un  milagro bíblico renovado. “Quisiera pero no puedo… ahorita estoy saliendo con mi guitarra” o “me gustaría hacer películas donde muestre mi lado cómico” son frases aplaudidas que ya le han merecido un lugar en el panteón de expresiones apresuradas que aseguran la filiación de las jovencitas.

She loves you

La fórmula del éxito de Justin Bieber es conocida y de ella se han aprovechado y lucrado durante años cantantes y productores. Se trata de tocar el corazón de las adolescentes. O de algo menos complejo: hacerlas llorar, gritar y exaltar de emoción. Desde los Beatles, pasando por Elvis Presley y Michael Jackson las fans y gropuies han estado a la orden del día en la escena musical estadounidense y mundial, circunstancia que se extiende al cine: no fue  necesario asistir a las salas de cine para constatar que ‘Crepúsculo’ rompió cientos de jóvenes corazones. Y en esta línea está Justin Bieber, con canciones como ‘Love me’, ‘Baby’ o ‘As long as you love me’, y letras como “Un minuto contigo vale más que mil días sin tu amor, oh tu amor”.

Y al igual que los Rolling Stones o su ídolo de infancia, Michael Jackson, los escándalos no se han hecho esperar: a comienzos del 2013 surgió en Twitter rumores sobre su suicidio y su adicción a los fármacos, se comentó incluso que una ‘bieber’, Ashely Miller, se suicidó tras recibir un mensaje directo de Justin que decía “sal de mi negocio”, aunque el sitio Web hollywoodteentv.com asegura que el suicidio se produjo por su relación con la cantante Selena Gómez.  En su sitio en español (www.justinbieber.es) se comunicó que una fan de origen chileno se había ahorcado en las escaleras de su casa, en su carta de despedida decía “Justin nunca me conocerá…”. Ante lo que el propio cantante escribió: “No se les ocurra poner fin a su vida por ese motivo, Justin ama a todas sus fans…”.

Justin Bieber, Kienyke

Debajo de las faldas de mamá 

Fue Scooter Braun, un exejecutivo de marketing que andaba dando vueltas por Internet cuando vio accidentalmente un video del adolescente cantante y quedó impresionado. De inmediato hizo sus pesquisas y en pocos días dio con la escuela donde estudiaba Justin, averiguó la dirección de su casa en Stanford, Ontario y en una tarde cualquiera resultó conversando con Pattie Mallete, madre de Justin, quien se mostró escéptica en un comienzo aunque después la idea de un hijo estrella del pop le sonó bastante. En la biografía escrita por Jan Hoffman, ‘Justin Bieber is living the dream’ se cuenta que “su madre recuerda haber rezado: Dios, te lo ofrecí. Podrías enviarme un hombre cristiano, un sello discográfico cristiano”. Agrega que después de consultar con los pastores de su iglesia y recibir el apoyo necesario, permitió que su pequeño de 13 años viajara con Braun a Atlanta para grabar su primer demo. Sobreprotección que viene de ser  el hijo único de una madre soltera. De ahí que hace unos días comentase “soy sensitivo y romántico, tu sabes, algo de complejo de Edipo”.

 El primer amor es una pequeña locura y una gran curiosidad

Fue en el Show de Oprah Winfrey en el que Justin Bieber confesó su amor por Selena Gómez, “es una de las personas más auténticas que conozco”. Confesión que selló de un solo tajo los rumores de entonces sobre sus supuesta homosexualidad, que él matizaba con declaraciones que hicieron el milagro mediático de dejarlo bien parado con todo el mundo, “mi amor por ella es verdadero y mis intenciones como hombre están ligadas al amor y a la verdad”. De ahí que los roles de la relación estén muy bien definidos: “Yo soy sensitivo y romántico, ella es la apasionada”, contó en una entrevista a la CBS.

Y como todo amor tiene sus altas y bajas: en los días de entrega feliz pueden estar tomando el sol en su crucero privado cerca de las playas de Hawai, alejados del bullicio de los paparazzi y las fans; pero en los días de pelea, que parecen ser más, no se hablan y cada quien se dedica a su trabajo: ella con sus presentaciones en Disney Channel y él en sus giras o preparando su voz  (en el 2010 le cambió, por lo que sus productores debieron replantear varios sencillos de su trabajo musical ‘My World 2.0’) y sus presentaciones. Ya llevan cerca de un año en estas, con imágenes captadas que dejan ver el cariño juvenil, apasionado, que necesita el oxígeno de las peleas para sobrevivir al próximo fin de semana.

Selena Gómez y Justin Bieber, Kienyke

Un chico influyente

Hace unas semanas el diario The Observer señaló que Justin Bieber tenía más influencia en las redes sociales que Barack Obama. Lo que explica el surgimiento de dos tendencias o grupos de internautas: las ‘biebers’ y los ‘antibiebers’. De las primeras no hay mucho que agregar, lo adoran y mientras él les dé lo que ellas quieren, lo continuarán haciendo. En tanto los ‘antibiebers’ son algo más enrevesado, pues la nebulosa de quienes no soportan sus canciones van desde el odio recalcitrante, pasando por los bromistas despiadados y los comprensivos que se compadecen de él, “no lo odio por él mismo, mi motivo son sus fanáticas” escribió un participante en un foro sobre Bieber en los Estados Unidos.

Mientras la joven estrella continúe haciendo de su diario vivir un libro abierto sin restricciones el fenómeno Bieber no se detendrá y continuará dando mucho de qué hablar, sufrir y rajar.

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