El embrujo ancestral de la tambora y las cantaoras

El embrujo ancestral de la tambora y las cantaoras

7 de febrero del 2013

En Altos del Rosario (Bolívar), la tambora tiene poderes extraordinarios. El instrumento de cuero de chivo y pedazos de roble ha hecho bailar a los habitantes de este municipio por más de 300 años. Los versos que acompañan al tambor son la evidencia de la belleza de sus mujeres, historias de amor, agricultura de la región, paisajes y cotidianidad.  Allí, en esta población ubicada en la orilla del Río Magdalena donde viven cerca de seis mil habitantes, la agrupación Altos del Rosario no abandona la tradición de bailar y cantar aquella herencia musical de los negros cimarrones que llevan en la sangre al ritmo de la tambora.

Desde hace más de cuarenta años, Heriberta Salas, de 78 años, y Rosa Helena Trespalacios, de 75, son cantaoras de Altos del Rosario. Es tradición que los adultos mayores sean los cantantes de la agrupación. De los 16 integrantes, ellas son las de mayor edad. Heriberta, de ojos grises y pelo blanco, recuerda que de niña siempre se emocionó con el golpe de la tambora. Corría para ver al grupo tocar en los espacios abiertos del pueblo como la plaza principal, tal como lo hacen en la actualidad. Rosa Helena, por su parte, cuenta que en los años sesenta los esposos salían corriendo de la cama cuando escuchaban retumbar el tambor. “No les importaba dejar a la mujer ahí tirada”, dice. Para ella la tambora significa: sabrosura.

Cantaoras

La cantaora principal con sus coristas heredaron el gusto por la tambora de sus abuelos.

Según Efraín Hernando, líder de la agrupación, la tambora nació en el municipio Altos del Rosario, un pueblo donde la gente vive de la tierra y el río. Comenta que proviene de un grupo de negros cimarrones, quienes luego de escapar de una hacienda se asentaron en esta región. El resultado fueron los ritmos denominados tambora, berroche, guacherna y chandé. En la actualidad, la tambora ameniza las fiestas de la Virgen del Rosario y la Virgen del Carmen. También los cumpleaños y festividades de fin de año que van hasta el amanecer.

Fabián Tafur vive de la minería artesanal y es uno de los compositores de la agrupación. Asegura que  ha encontrado la inspiración para armar los versos en el almidón de la yuca, las personas y paisajes. Aunque quisiera vivir de la música, esto no ha sido posible, pues la agrupación tiene poco apoyo institucional. Hasta la fecha, Tafur ha escrito cerca de 400 canciones inéditas que se ensamblan con los sonidos de la tambora, el tambor alegre, el guache, las maracas y las tablitas: instrumentos básicos de este ritmo.

Cantaoras

La agrupación Altos del Rosario está conformado por 16 personas de todas las edades.

Desde hace cuatro años, la agrupación Altos del Rosario es invitada a una velada musical en Barranquilla llamada “La noche del río”. Para llegar a la capital del Atlántico tienen que navegar por el Río Magdalena durante una hora y luego andar por una carretera durante siete horas. Pero el esfuerzo vale la pena, pues es la ocasión perfecta para dar a conocer su repertorio, como lo han hecho en ciudades como Ibagué, Bogotá y Cartagena. Hernando cuenta que alguna vez fueron invitados a Hungría, pero por falta de apoyo de la alcaldía del municipio no pudieron viajar. “Nuestro aporte es conservar el legado que hemos heredado. Hacemos un esfuerzo por conservar eso que nos identifica. Sin embargo, tenemos poco apoyo de las instituciones”, asegura.

Cantaoras

La tambora es una herencia de los negros cimarrones que habitaron el norte del país.

A pocas horas de la presentación, Rosa Helena confiesa que siempre necesita de una semana para preparar el viajar con el grupo. Está emocionada porque lucirá un vestido tradicional, de los mismo que usó su abuela. Será de color encendido, largo y  dejará sus hombros descubiertos. Aprovechará para ponerse unos cuantos collares y aretes largos y vistosos. Los hombres, por su parte, llevarán camisa clara, sombrero y tocarán la tambora. Bailaran de manera romántica y moverán sus cuerpos con la misma cadencia de la cumbia. Pero antes de todo, cada uno de los integrantes de Altos del Rosario, beberá un sorbo de ron a pico de botella para salir al ruedo y evocar a sus ancestros.

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