Monseñor Sánchez Sorondo, cabeza de la ciencia del Vaticano

5 de julio del 2019

El Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias visitó Colombia.

Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo

Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo

Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo es sin lugar a dudas embajador del Papa Francisco y para serlo no necesita título de Nuncio. Como Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias conoce el pensamiento del Santo Padre en el campo en el que trabaja y lo divulga con franqueza.

El canciller pontificio visitó Colombia y KienyKe.com dialogó con él sobre temas que desde el Vaticano, el propio jefe de la Iglesia católica ha puesto en su agenda.

El calentamiento global para luchar contra la economía “suicida” que está matando al planeta y llenándolo de “porquería” es parte de los temas que ocupan su atención

Hicieron equipo

Tanto el Papa Francisco como Monseñor Sánchez Sorondo, los dos nacidos en Argentina, llaman las cosas por su nombre. Ambos ponen el dedo en la llaga cuando señalan a los “lobbistas del petróleo” que critican la posición de este papado que dedicó su primera encíclica “Laudato si” (Alabado seas) al mandato de ‘custodiar el hogar de todos’.

Cuando el Papa llegó al Vaticano Monseñor Sánchez Sorondo llevaba varios años en la Pontificia Academia y contrario a lo que se piensa, por ser argentinos los dos, no tenían una relación personal cercana.

En Argentina, quien fuera portavoz del hoy Papa Francisco Bergoglio cuando ocupaba el Arzobispado de Buenos Aires, el sacerdote Guillermo Marcó, dice en medios de su país que el trato con el Sumo Pontífice antes del papado era distante, pero que luego cambió.

“Una vez en el cargo las cosas cambiaron, y hay que sacarse el sombrero con las cosas que ha organizado Marcelo en las Academias”, dijo Marcó.

Monseñor no se presenta como portavoz del Papa, pero si conoce bien su interés por temas que se manejan desde la academia. Es abierto y no se guarda sus opiniones fácilmente.

Las academias pontificias

El estado Vaticano cuenta con once Academias Pontificias. Sin embargo, la más conocida en el mundo es la Academia de las Ciencias que cuenta con 80 miembros, entre ellos 70 premios Nobel.

Su canciller desde hace 20 años es Monseñor Sánchez Sorondo y sobre el particular comenta: “todos son científicos laicos, el único sacerdote soy yo.”

El prelado es teólogo, filósofo, historiador, profesor, autor de varias obras y ha recibido varias distinciones en el desempeño de su trabajo en el Vaticano.

El trabajo de la Academia incluye seis grandes áreas: ciencias básicas, ciencias y tecnología de los problemas globales, ciencia de los problemas del mundo en desarrollo, política científica, bioética y epistemología.

La Academia de las Ciencias del Vaticano tiene antecedentes en la Accademia dei Lincei. Esta última fue creada por el príncipe romano Federico Cesi en 1603, con el patrocinio del Papa Clemente VIII y tuvo como primer líder científico a Galileo Galilei.

Es curioso el nacimiento de la Academia con un científico como Galileo, quien terminó juzgado por no lograr demostrar su teoría de que la Tierra gira al rededor del Sol, dentro del conflicto entre religión y ciencia en el mundo occidental.

El Canciller de la Academia tiene una explicación sobre este hecho y dice que hay mucha tergiversación de los hechos.

El Papa y el calentamiento global

Para el Papa Francisco el trabajo científico tiene especial importancia en lo que tiene que ver con el calentamiento global y sus graves consecuencias y hoy se ve como un líder mundial en el tema.

Su preocupación no se remite a las quejas contra el uso desmedido de los combustibles fósiles, sino que -dice Monseñor- actúa para movilizar a los responsables de contaminar el planeta. “Por eso ha convocando a la cumbre con los ministros de economía de muchos países del mundo.”

“Como lo dice el papa  en el primer documento que escribe, toda la economía depende de las finanzas  y es una economía llevada  a la ganancia, al mal uso de la tierra por ganar dinero.” Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo.

“El mundo se mueve por la energía del petróleo y se podría mover mucho mejor por la energía renovable que acompañó al hombre siempre, es decir el viento, el sol, el agua y la fuerza telúrica, sería mucho más fácil, sería mucho mejor y no estropearíamos el clima” dice.

Frente a quienes mueven la economía gracias a lo combustibles fósiles, asegura que hacen un trabajo poco ético. En este sentido, es duro al señalar el lobby que lo rodea.

“Las lobbies del petróleo no lo quieren entender y son las que se oponen al Papa. Son las que les pagan a los conservadores que lo critican”, sostiene.

El interés del Papa por la Amazonia lo llevó a convocar el sínodo (encuentro de obispos) en el mes de octubre de este año para crear conciencia sobre la necesidad de proteger al pulmón del mundo.

También, dice Monseñor Sánchez Sorondo, el Santo Padre busca llamar la atención del mundo para combatir la indiferencia sobre “crímenes de lesa humanidad como el trabajo forzado, la prostitución, el tráfico de personas y la venta de órganos.”

Dice que el Papa Francisco considera estos delitos una llaga de la humanidad y que en sus propias palabras esto significa: “Desde el punto de vista teológico, una llaga del cuerpo de Cristo.”

Canciller prudente

El día en que dialogamos con Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, se conoció una comunicación enviada por el Papa a los Nuncios Apostólicos (sus embajadores en varios países del mundo) en la que les solicitaba “no hablar mal de él a sus espaldas”.

Le preguntamos a Monseñor sobre la razón de este mensaje y como buen Canciller respondió de manera muy diplomática.

“No quiero entrar en este tema porque no es mi competencia. Supongo que si el Papa lo dice habrá algún indicio, pero se pueden hacer dos cosas, se puede hablar en privado y a lo mejor lo hacen, pero en público no, porque les cortan la carrera.”

Con este comentario deja ver cómo el talante del Papa Francisco, y también el suyo, insisten en llamar las cosas por su nombre. Claramente coincide con el ‘llamado de atención’ de su jefe a los Nuncios.

“Por ejemplo no sé qué es lo que hacen los nuncios por el cambio climático, no sé qué hacen por el tráfico humano, no están en la primera línea muchos de ellos”, concluyó.

Aquí la entrevista completa con Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo:

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