El misterio de la periodista asesinada en Dinamarca

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El misterio de la periodista asesinada en Dinamarca

1 de noviembre del 2017

Kim Wall llevaba once días desaparecida. Lo último que se supo de ella fue que había abordado un submarino en la bahía de Copenhague, junto con Peter Madsen, inventor. Entonces, el 21 de Agosto un ciclista encontró el tronco de una mujer. Sólo el tronco. Las probabilidades que fuera el de Wall eran muy altas.

Madsen ya estaba en prisión, acusado de homicidio en primer grado y profanación de cadáver. Negaba a toda costa que tuviera que ver con la desaparición y hasta ahora hipotética muerte de la Kim Wall, mujer de 30 años, dedicada al periodismo. Pero no había más sospechosos.

Kim se había graduado de la escuela de periodismo de la Universidad de Columbia. Escribía como freelance para el New York Times y para The Guardian. Se había contactado con Peter Madsen, interesada en su trabajo como inventor y astrónomo. La entrevista debía ser el 10 de agosto. Sin embargo, el submarino se hundió al otro día. El único que salió fue Madesen. Las autoridades, que empezaron la búsqueda de inmediato, pero ni en la nave ni en el mar,  tampoco en tierra dieron con algún rastro de ella.

Mientras no apareciera la mujer, Madsen debería estar bajo prisión preventiva. Era el sospechoso más obvio. Sin embargo n o había pruebas suficientes para incriminarlo. Eran mediados de agosto y los restos de Wall aún no habían aparecido.

Madsen, muy seguramente por la presión de las autoridades, daba cada vez versiones diferentes y más contradictorias sobre lo que había sucedido. Primero dijo que había dejado a Kim en un restaurante en la isla de Refshaleoen, la misma noche del 10 de agosto. Luego explicó que ella murió porque le cayó una escotilla en la cabeza. Por el pánico, después él había lanzado el cuerpo al mar.

Casi dos meses después, buzos de la policía encontraron, la cabeza, las piernas y la ropa de la periodista. Estaban en bolsas negras, adentro de las que también había tubos para que no salieran a flote.

Ahora que los restos habían aparecido, el crimen tomaba el tinte de un macabro delito sexual. Además, la policía informó que en el taller de Madsen se hallaron vídeos “fetichistas” en los que “mujeres reales” eran mutiladas, quemadas y torturadas.

A pesar de la evidencia el hombre sigue negando su responsabilidad en el asesinato de Kim Wall. Lo último que se supo fue que había aceptado haberla desmembrado, pero niega insistentemente que la haya asesinado. De todas maneras, el crimen, y así lo han dicho medios daneses e internacionales, es el caso más “espectacular” que haya pasado alguna vez en Dinamarca. Parece la intricada trama de una novela negra.