La broma de mal gusto de una joven periodista

28 de diciembre del 2011

Desde un taxi, Karen Gamba hizo varias llamadas alertando de que era víctima de un ‘paseo millonario’. Más de mil policías y taxistas se movilizaron. Todo resultó ser una falsa alarma.

La broma de mal gusto de una joven periodista

La joven periodista Karen Gamba, hoy en el Canal Capital y un mes antes en Radio Santa Fe y el periódico Quiubo, les pidió a sus colegas “respeto” después de haber provocado –la víspera del día de los inocentes– la movilización de miles de policías y taxistas, alertados por un mensaje suyo que informaba acerca de un supuesto ‘paseo millonario’.

Ante nuevas preguntas para aclarar la situación, Karen colgó el teléfono, el mismo que utilizó para llamar al coronel Rubén Castillo, subcomandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, para reportarle –desde el taxi– que las placas podían ser falsas y temía por su integridad. También les escribió a algunos amigos que, a su vez, multiplicaron por miles la voz de alarma.

Castillo le pidió al Coronel Víctor Rojas movilizar “cielo y tierra” para encontrar el vehículo y, en efecto, unos diez mil policías y miles de taxistas emprendieron una titánica búsqueda por toda la ciudad.

Según el coronel Hernández, Karen Gamba estaba con “unos cuantos tragos encima”.

Javier Vásquez, el taxista (detenido), dice que recogió a la periodista en la 53 con 27 y recibió la orden de llevarla al sector de Álamos. En mitad de camino le dieron instrucciones, a través del radioteléfono, de aproximarse a un CAI porque su carro había sido reportado por un hecho delincuencial.

Aquí hay un vacío en la historia. La reportera se va a su casa, no le dice a nadie que llegó a salvo. La Policía termina despertándola a la madrugada, para confirmar que se encuentra bien.

En diálogo con Todelar, Karen no quiso especificar el texto que envió a sus amigos ni la conversación que sostuvo con el coronel Castillo. Tampoco la forma cómo llegó a su casa, con el argumento de que le debe esa explicación a sus superiores y a las autoridades “únicamente”.

Para un día de los inocentes, no está mal la broma. Pero por el despliegue de la policía y la alarma causada… pudo tratarse de un abuso, una irresponsabilidad o –tal vez– una chanza “pachuna”.

Karen dice que es muy seria, que exige respeto y que quienes la conocen saben de su condición “muy profesional”. El coronel Diego Hernández, Comandante de Seguridad Ciudadana, aseguró que la periodista tenía “unos cuantos tragos encima”, que le informó que había abordado el taxi con dos tipos y que sus informes por escrito eran miedosos. Y por eso volcó a toda la Policía “para salvarla”. Se declaró la “alerta máxima”. Se pensaba lo peor: un atraco, una violación, la muerte.

La siguieron vía satélite. Las autoridades pusieron en ejecución un plan sin antecedentes para encontrar a la periodista, supuestamente víctima de un atraco. El coronel Hernández comentó que la periodista dijo demasiadas mentiras, fruto, seguramente, de los tragos.

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