La caleña que llegó a Valentino

19 de agosto del 2011

¿Cómo una caleña llegó a ser la Gerente Comercial de una de las casas de moda más prestigiosas del mundo?

La caleña que llegó a Valentino

La nueva Merchandiser & Marketing Manager de la prestigiosa casa de modas italiana VALENTINO es una caleña de sonrisa ponderosa y de tan sólo 29 años de edad. Su nombre es Martha Juanita Nieto Hernández, no tiene novio y viaja al lado de uno de los más grandes de la moda, Valentino Clemente Ludovico Garavani.

Martha Juanita es la hija de la abogada Martha Hernández, una señora con disciplina, carácter e inteligencia para entender que la educación es el principal insumo que los papás deben proporcionarle a sus hijos. Martha Juanita se divertía con sus muñecas Barbie durante sus primeros años de estudio en el Colegio Bolívar de Cali. Sin embargo, no sólo jugaba a la casita, sino que diseñaba y confeccionaba vestidos para sus muñecas, sus primas, amiguitas y conocidas. Dicen que sus juegos no consistían en el amor de Barbie y Ken, sino en el atuendo y estilo apropiado de sus modelos de Mattel. Pero la niña no sólo mostraba atracción por la moda. También tenía alma de negociante. A los doce años montó con sus primos un negocio de alquiler de juegos de Nintendo. Ahorraba todo el dinero y les tenía prohibido jugar a sus primos para tener las consolas desocupadas.

En Estados Unidos recibió su grado en Fashion Merchandising en la Universidad de Filadelfia, y de ahí tomó rumbo a Italia, donde hizo un máster en Fashion Management. Antes de llegar a donde está, hizo méritos. Juanita siempre ha considerado que cualquier profesional antes de salir de la universidad debe hacer todo tipo de prácticas que dejan como resultado algo  importante en toda industria: relacionarse y hacer contactos. Juanita no fue la excepción, trabajó en almacenes, ayudó a nuevos diseñadores en la producción de sus pasarelas, participó como asistente en varios fashion show, fue acomodadora de ropa tras bambalinas y hasta hizo el trabajo de fotocopiar y fotocopiar informes para irlos a entregar al cliente por más lejos que estuviera. Con ello, conocía gente y ahorraba dinero para pagarse sus estudios.

Después llegarían las cosechas. Esta mujer bella,  carismática, emprendedora, inteligente  y siempre bien vestida, pasaría por grandes compañías como Anthropologie en Estados Unidos, de ahí la llamarían a L’Oreal y un año después a Ferre en Italia.  La colombiana se radicaría en la capital mundial de la moda: Milán, donde vive desde hace cinco años. Juanita pasó de ser asistente a tener asistentes.

Pero ella siempre ha visto más allá de la superficialidad de la moda, esta caleña entra a lo profundo de éste mundo que muchos consideran material y vacío.  “La moda es una inmensa expresión artística, un modo de expresar la historia, una industria que promueve el empleo a diferentes sectores sociales, un modo de hacer sentir bien a una persona, (por que cuantas veces no te has puesto un vestido y te ha hecho sentir divina, un modo de salir de la monotonía”, dice Martha Juanita.

Su perfil de Facebook es un catálogo de agencia de viajes. Tiene toda clase de destinos y sitios de esparcimiento, le gusta la buena vida y no deja que su vida personal, la de sus amigos y familia, se vea afectada por su trabajo. Pasea con sus millas, las que gana con sus viajes frecuentes por trabajo a Roma, París y Nueva York. Ahora saca tiempo para dar clases en Parsons The New School for Design. Así aprovecha para verse con sus hermanos en la gran manzana, donde uno de ellos, “Toño”, es oficial del US Army, mientras que su hermana, Alejandra, es Directora Médica de Pfizer. Su ritual en la capital del mundo es cenar en Victor’s Café, en Manhattan.

En diciembre regresa a Cali para asistir a las novenas de sus tías, ver a sus primos, montar en la cabalgata y no perderse el paseo en chiva a la que asiste toda su familia. Aprovecha, así sus jefes la regañen, comer de todo: desde tajadas de plátano maduro doradas, pandébonos, mariscos, chontaduro, arroz de leche, champus, empanadas y todo lo típico de su tierra natal. Cuando viaja le encanta probar las comidas típicas de aquellos lugares lejanos: sushi, comida thai, parrilladas argentinas, perros newyorkinos, pastas italianas. No se mide sólo disfruta.

En su closet nunca falta una cartera vavaboom de VALENTINO, un mini falda negra de cuero, unos leggins,  una camiseta blanca, un enterizo corto con un estampado de pequeños gatos en blanco de Prada, un lápiz labial rojo, un esmalte vendetta o un confidential rose todos de Chanel. Aunque para ir a su trabajo no debe lucir como si llevara un millón de euros en prendas, el estilo de la caleña es más bien sobrio, cómodo pero elegante. Tan sólo cuando le toca estar en París sus atuendos pasan a ser muy sofisticados, muy  chic, y es que lo debe ser porque pocos se dan el lujo de trabajar en las grandes temporadas de Place Vendome.

Martha Juanita cuenta que su sueño es traer a VALENTINO a una edición de Caliexposhow, pero hasta ahora ese evento se cruza con la agenda de la Semana de la moda de París, a la que es imposible no asistir.

Cuando se le pregunta cuál es su idioma favorito dice: “el Stanglish, oís, una mezcla de español, italiano e inglés”. Así mismo, cuando se indaga por su infancia recuerda que siempre ha llevado a todos lados una Barbie negra, para recordar que antes de trasnocharse para vestir a las mujeres más glamorosas del planeta, su primera pasión fueron las muñecas.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO