La Casa Amarilla: luna de esperanza en favela de Brasil

Foto: Joan Royo Gual - Sputnik

La Casa Amarilla: luna de esperanza en favela de Brasil

19 de noviembre del 2017

Una estructura en forma de media luna creciente brilla desde hace más de un año en lo más alto de la favela de Providência, en Río de Janeiro; es la coronación de la Casa Amarela (amarilla), un centro sociocultural que revolucionó la vida de niños y jóvenes de esta comunidad brasileña.

La obra, una intervención del artista francés JR, llama la atención de los curiosos, pero no se convirtió todavía en una atracción turística; el fundador, Mauricio Hora, prefiere que eso no ocurra.

“El turismo no es transformador, no deja nada (…) esta casa es para los niños de aquí, prefiero que suba solo la gente de verdad interesada y que sepa cómo es esto, porque puede haber un tiroteo en cualquier momento y que se nos culpe a nosotros de poner en riesgo a la gente”, explicó.

Hora es el alma máter de este proyecto que ofrece clases de lectura, idiomas, teatro, yoga o capoeira (una danza tradicional) a decenas de niños y adolescentes de esta favela situada en el centro de Río de Janeiro, con vistas imponentes sobre la bahía de Guanabara y marcada por una rutina diaria de tiroteos entre policías y narcotraficantes y entre facciones rivales del narcotráfico.

La mente tras la Casa Amarilla

Nacido en la favela e hijo de un exnarcotraficante, Hora, de 49 años, se aficionó de pequeño a la fotografía, lo que lo llevó a retratar la vida cotidiana del barrio, cuando transitar por sus angostas callejuelas con ese aparato no era algo común y despertaba las suspicacias tanto de la policía como de los traficantes.

“Durante muchos años viví como un fotógrafo-bandido”, recuerda; aunque poco a poco su pasión casi clandestina lo llevó al activismo social y a convertirse en un símbolo en su comunidad, liderando luchas vecinales en busca de más servicios o contra la especulación inmobiliaria que invadió la región central y portuaria de Río de Janeiro en los años previos a los Juegos Olímpicos de 2016.

Sus imágenes de la favela viajaron en una ocasión hasta París; en 2005 una exposición en el metro de la capital francesa llamó la atención del joven artista JR, conocido por sus imágenes gigantes en sitios insólitos (uno de sus trabajos más impactantes es la fotografía de un bebé asomándose sobre el muro de la frontera de México con Estados Unidos).

JR se enamoró de la vibrante realidad de Providência y viajó hasta Río de Janeiro para conocer a Hora; juntos ejecutaron el proyecto “Women are heroes” (las mujeres son héroes, de 2008) que consistía en cubrir 32 casas de la favela con enormes retratos en blanco y negro de algunas de sus vecinas.

“Cuando JR me lo explicó me pareció una locura, pero lo más difícil no fue convencer a los vecinos, sino la instalación en sí; la favela es un lugar en el que ni siquiera puedes poner andamios, son todo callejuelas con pendientes, escaleras… tuvimos que contratar alpinistas que colocaron las fotografías haciendo rápel”, recuerda.

Este ambicioso proyecto fue, de alguna forma, el embrión de la Casa Amarela, que surgió tras percibir que los niños de la favela necesitaban algo más que los vistosos talleres de fotografía, dado que muchos de ellos, a pesar de estar escolarizados, eran analfabetos funcionales.

Ahora la favela disfruta de un espacio que funciona como punto de refuerzo escolar y al mismo tiempo como faro vanguardista, puesto que la última ocurrencia de JR fue colocar en lo alto de la casa una enorme luna sostenida con dos pilares, a la que se accede por una escalerilla de bomberos no apta para personas con vértigo.

Foto: Joan Royo Gual –
Sputnik

Por dentro la luna es un acogedor espacio con luz natural, estantería e incluso una cama, puesto que la idea es que sirva para acoger a artistas residentes extranjeros que quieran trabajar en la casa durante un tiempo.

Por el momento la primera gran artista en subir a la luna de Providência fue Madonna, quien aprovechando una reciente visita a Río se presentó casi por sorpresa en la favela acompañada de JR.

“Yo la verdad es que no soy muy fan, pero ella fue muy humilde y bien intencionada”, dice Hora, que al tiempo que agradece la visibilidad que su visita ha dado a su proyecto no se deslumbra por los posibles efectos de la fama.

“No pienso esta casa para el mundo, la pienso para Providência, para los niños de aquí; está abierta al mundo, pero quien venga aquí tiene que saber cómo es esto (…) Yo pienso como un artista “favelado”, JR piensa como un artista francés que viaja por el mundo”, sentenció.

La Casa Amarilla se suma a la larga historia de esta favela, la primera de Brasil, fundada en 1897 por unos soldados desamparados por el Gobierno brasileño, que les había prometido que les daría unas tierras cuando regresaran de la Guerra de Canudos, en Bahía (noreste del país).

Al regresar a Río de Janeiro, por entonces la capital del país, los excombatientes no recibieron los terrenos prometidos, así que se instalaron por su cuenta en humildes barracas en esta colina del centro de la ciudad y bautizaron la ocupación como “favela” por una planta llamada así que abundaba en la zona.

El “morro da favela” fue el primero de muchos que rápidamente recibieron a miles de exesclavos e inmigrantes del empobrecido noreste del país que llegaban a Río en busca de oportunidades.

A pesar de que el término se popularizó enseguida como sinónimo de barrio hacinado e informal, los habitantes de Providência reivindican con orgullo que favela como tal solo hay una: la suya. 

Por: Joan Royo Gual

Con información de Sputnik