Sobre las ruinas de La Catedral, cárcel que fue de Pablo Escobar

9 de noviembre del 2017

Este mítico lugar se transformó en un lugar de acogida de ancianos.

Sobre las ruinas de La Catedral, cárcel que fue de Pablo Escobar

Foto: Kienyke.com

Del parque Marceliano Vélez, en Envigado, hasta La Catedral, hay cerca de 30 minutos en carro por una vía que comienza amplia, como las de la ciudad, pero que se va estrechando y en la que las curvas y las pendientes inclinadas se vuelven protagonistas.

Los ciclistas, los árboles, la fauna llenan el paisaje al igual que un personaje que pese a no habitar el sector hace 25 años, sigue teniendo presencia en la memoria de quienes por allí residen y de los cientos de visitantes. La Catedral, aunque ya no es cárcel, y el lugar fue convertido en el espacio de una obra social, sigue siendo referente de Pablo Escobar y de su legado en la historia del narcotráfico.

Hasta este sitio, a 4.200 metros de altura, desde donde se puede observar cómo ha crecido y cambiado el Valle de Aburrá en estos cinco quinquenios transcurridos, llegan aproximadamente 2.000 curiosos al año para ver qué quedó de la cárcel que el ‘capo de capos’ se construyó para intentar pagar sus deudas con las justicia y no ser extraditado y de la que fácilmente se fugó el 21 de julio de 1992, poco menos de un año después de vivir en ella, usándola como escenario de toda clase de crímenes y excesos.

En la actualidad, los únicos vestigios que quedan de La Catedral de Pablo son unas escalas derruidas por el tiempo, las losas derrumbadas en las que sobresalen las varillas que sostuvieron la famosa cama giratoria en las que vivió sus orgías y un pequeño búnker de concreto que es usado como bodega.

Foto: Kienyke.com

No queda nada más, solo las historias que los guías turísticos cuentan a los extranjeros que reconstruyen en Medellín y Envigado los pasos de Escobar, como otro ‘atractivo’ de estas ciudades, y que apenas se interesan en sus nuevos residentes.

De cárcel a asilo, esto es La Catedral hoy

61 adultos mayores, acompañados de enfermeras, gerontólogos, cocineras, el abad primado de la Iglesia Católica Apostólica Anglicana, Élkin Ramiro Vélez, y el presbítero Gilberto Jaramillo, abad del colegio Benedictinos, son los residentes de La Catedral. Ellos y una bandada de Caciques Candela, aves endémicas de la zona, que en las mañanas invade las copas de los árboles del lugar.

Bajo la protección de la Fundación Santa Gertrudis La Magna, 39 mujeres y 22 hombres, entre los 57 y los 98 años, habitan el lugar y transforman con su presencia la energía negativa que se había apoderado de él.

Foto: Kienyke.com

El padre Élkin le contó a Kienyke.com que desde hace 10 años, cuando la administración municipal de Envigado les otorgó el comodato sobre La Catedral, ese ha sido su propósito.

“No ha sido fácil. Al principio tuvimos muchas dificultades con personajes políticos, con la misma iglesia. Tuvimos persecuciones de personas porque estábamos en este espacio. Vino hasta la familia de Escobar con la intención de hacer un museo alusivo a él, pero no lo permitimos. Las obras de Dios no son fáciles, sin embargo, hemos trabajado para cambiar el estigma de muerte, de tantas cosas que se vivieron acá”, comentó.

Foto: Kienyke.com

La Fundación, explicó, “surgió de la necesidad de hacer algo por las personas que lo necesitan.Como monjes benedictinos católicos anglicanos procuramos trabajar por el adulto mayor”, aseguró.

De hecho, 55 de los ancianos que son acogidos en La Catedral, son subsidiados por la Alcaldía de Envigado y seis están allí por caridad. “Nos los dejaron abandonados”, dijo el padre.

La sombra de Escobar que es difícil de erradicar

Las visitas de los turistas interesados en la historia del capo no es que le molesten al padre Élkin, lo que no le gustan son las imprecisiones y las mentiras que les dicen. Por eso, en el parqueadero donde estacionan los vehículos en los que llegan con los guías hay un letrero grande con un mensaje que los invita a conocer el asilo y no creer en todo lo que les dicen.

Una de las mentiras, manifestó el padre, es que les hacen creer que las estructuras en pie son las que habitó Pablo, y eso es falso, dijo, porque a La Catedral la saquearon y prácticamente destruyeron en busca de caletas y algún elemento de valor.

Foto: Kienyke.com

De la cancha de fútbol, donde fueron hallados algunos restos de personas que fueron asesinadas en el lugar, no queda el menor rastro. Fue reemplazada por una zona verde por la que pasean los abuelos sin ser conscientes de ese pasado de terror.

Aunque, contó el padre Élkin, como Pablo Escobar le interrumpió en este sitio la vida a tantas personas, él y algunos otros han sentido presencias y han visto cosas extrañas. Pero esas sensaciones son cada vez menos frecuentes.

“Desde que nosotros estamos acá se han sentido cosas raras y el mes de noviembre es complicado, porque es el de las Ánimas. Pablo dejó maldad, personas muertas, una sociedad corroída por la plata, el dinero fácil, el narcotráfico, y eso lo estamos tratando de limpiar”, comentó.

Foto: Kienyke.com

Antes, La Catedral era escenario de misas de sanación y exorcismos, pero estas ceremonias ya no se practican más. Aunque los sábados sí se les hace la misa a los abuelos y algunas personas externas a la Fraternidad asisten.

Para concluir, el padre dijo que personajes como ‘Popeye’ siguen visitando el lugar. “Viene, se arrodilla y pide perdón, pero sigue con el turismo del narcotráfico”. Por eso, aclaró: “Mientras siga habiendo gente con esas energías, tenemos que seguir combatiéndolas para que no se apropien de este lugar”

“Yo no creo que Pablo esté penando, estoy convencido. No sé si estará aquí, pero lo que sí se es que él debe estar purgando todo el daño tan grande que le hizo a este mundo”. Padre Élkin Ramiro Vélez

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