“La coca es lo único rentable en el Catatumbo”

“La coca es lo único rentable en el Catatumbo”

25 de junio del 2013

Decenas de familias campesinas en la región del Catatumbo se han quedado sin ninguna opción de trabajo luego de que las autoridades iniciaran una cruzada de erradicación de cultivos ilícitos, según los campesinos de la zona.

Las plantaciones de hoja de coca serían el único sustento familiar en varias regiones del norte del país y debido a que se les prohíbe esta actividad, hoy esta zona de Norte de Santander parece un campo de guerra.

Esta es la justificación que ha dado a César Jerez, vocero de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, sobre la ira que mantiene en paro desde hace 15 días a poblaciones como Tibú y Ocaña. En diálogo con KienyKe, el líder del movimiento campesino argumentó que son unos 14 mil campesinos los que han salido a protestar exigiendo el cese de la erradicación de cultivos de hoja de coca y la creación de una zona de reserva campesina. Jerez dijo desde Tibú que no están infiltrados por grupos armados ilegales y acusó a la fuerza pública de excederse en la contención de los bloqueos.

¿Qué desató la ira campesina en el Catatumbo?

Hace más de tres meses se viene adelantando una fuerte campaña de erradicación violenta y forzada de los cultivos de coca que hay en los municipios del Catatumbo. La coca es la economía campesina de esta región. No hay otra alternativa por el momento. El gobierno, a través del plan de consolidación, llegó a la región a erradicar generando un fuerte impacto en las familias campesinas y los raspadores de hoja. Esto generó entonces una grave crisis en la economía familiar, una crisis social.

¿Cuál es la lista de peticiones que han estructurado para debatir con el Gobierno?

El primer punto es el cese inmediato e indefinido de la política de erradicación forzada (de hoja de coca). Complementariamente se debe implementar un programa de sustitución gradual concertada de los cultivos de coca. Y como solución a la crisis económica, se pide reparar a las víctimas de la erradicación con un subsidio de un millón y medio de pesos mensual, para las familias de los finqueros cultivadores de coca y para las familias de los jornaleros raspadores de la hoja de coca.

Después la declaratoria inmediata de la Zona de Reserva Campesina, eso lo tiene que hacer el consejo directivo del Incoder. La zona de reserva ya ha surtido todo el trámite de constitución. El proceso de constitución de esas zonas de reserva lleva cerca de tres años, pero desafortunadamente el gobierno no ha querido constituir la zona, pese a que ya todo el trámite administrativo se surtió.

Y otro elemento central es la cuestión de derechos humanos. Se pide un impulso en investigaciones por violaciones de derechos humanos en la región; una región azotada por el conflicto armado y el paramilitarismo. Durante el gobierno de Álvaro Uribe aquí fue un bastión paramilitar. El señor Salvatore Mancuso aquí en Tibú era prácticamente el gobernador de la región. Una región militarizada totalmente.

¿Entonces el mayor reclamo es la erradicación militar de la hoja de coca? ¿Es la coca el principal sustento de la economía campesina en la región?

La coca no es lo más rentable, es lo único rentable. En esta zona hay dos modelos de economía campesina: el modelo de la política minero-energética y el de economía campesina. El cultivo central de la economía campesina es la coca, porque los otros no son viables. No hay vías, y las pocas que hay están en mal estado; no hay precios de sustentación y el único producto rentable es la coca. Y también hay una economía de frontera, que es la del contrabando, los productos que se traen de Venezuela.

César Jerez, Catatumbo, Colombia, Kienyke

Existe un imaginario de que los campesinos son forzados por grupos armados a depender de esos cultivos… ¿Impera esa coerción?

Ese un estereotipo mediático. Obviamente la guerrilla, las mafias, los grupos paramilitares inundan las economías regionales. Pero la coca es de los campesinos. Precisamente, una parte de la crisis es que hay más de 200 campesinos que están en la cárcel por la aplicación de la ley 30, es decir, se les da tratamiento de narcotraficantes por la siembra de la hoja. Esa también es queja de los manifestantes.

¿Pero los campesinos están dispuestos a abandonar los cultivos ilícitos si se les garantiza un producto de sustitución y garantías para su productividad? ¿Es esa otra de sus peticiones?

Claro. Decimos: cumplan la ley, declaren la zona de reserva campesina, y empiecen a financiar e implementar el plan de desarrollo y para el tema de cultivos un programa gradual de sustitución, concertado, a partir de iniciativas económicas que están claramente definidas en el plan de desarrollo sostenible en la zona de reserva campesina.

¿Cómo está estructurada la idea de la Zona de Reserva Campesina y su funcionamiento?

Es un plan sectorial que soluciona los problemas de educación, salud, vías, un plan que busca consolidar la economía campesina. Busca garantizar el acceso a los derechos civiles, políticos y económicos del campesinado. Es prácticamente pagar la deuda histórica con esta región del Catatumbo. Por ejemplo, en agua potable, aquí en las afueras de Tibú, el campesinado consume agua contaminada de los pozos petroleros de Ecopetrol; esto en una región rica y abundante en agua como es la cuenta del río Catatumbo. Es una situación dramática en todos los sentidos sociales. Pensamos que si el gobierno cumple una ley y constituye la Zona de Reserva Campesina e implementa ese plan de desarrollo pues habrá condiciones de paz para la región.

¿Tienen ustedes reparo también contra algunos planes mineros?

En el pliego pedimos la suspensión inmediata de las iniciativas energéticas del gobierno en el territorio de la Zona de Reserva Campesina. Y también la suspensión del plan militar de consolidación en el territorio de reserva. Si usted mira las propuestas del campesinado movilizado, con la solución a estas propuestas, se puede estar estructurando aquí un laboratorio de paz. Piloto de construcción de la paz en el Catatumbo, como un referente muy importante para el resto del país.

Si esos proyectos llevan años discutiéndose, ¿qué ha faltado para su ejecución?

Hay una multiplicidad de acuerdos con el gobierno regional que están incumplidos. Las movilizaciones campesinas aquí no son de ahora, son de la década de los 80. Falta la voluntad política. Claramente el campesinado no es el interés de las élites de poder político y económico. Esos mecanismos de exclusión son los que han suscitado la pobreza y la miseria de la que vive la población del Catatumbo.

¿Denuncian ustedes el uso desmedido de fuerza por parte de la fuerza pública?

Sí, un uso desmedido de la fuerza, de las armas del ESMAD. Casos de campesinos golpeados, torturados, y realmente lo que sucedió en Ocaña, donde el ejército ya disparara directamente contra los campesinos. Hay ocho heridos de bala, dos muertos por ataques con arma de fuego del ejército.

Acusan a ciertos grupos de manifestantes de estar infiltrados por la guerrilla…

En todas las movilizaciones en Colombia el primer señalamiento que surge es que son o están infiltradas por la guerrilla. Imagínese 14 mil guerrilleros acá manifestándose. Es algo ridículo. Fue desafortunada la actuación del señor (Juan Manuel) Santos en salir a hacer señalamientos y estigmatizar, y desafortunado el papel del señor (general Rodolfo) Palomino.

Quisiera que vinieran acá y vieran la concentración de los campesinos para que ellos le cuenten sus duras historias de vida y que evidencien que acá lo que hay es campesinos y población civil. El gobierno debe aplicar el principio de distinción: una cosa son las guerrillas y otra cosa la población campesina. Ese principio está en el Derecho Internacional Humanitario pero se infringe permanentemente.

También acusan a grupos de campesinos que presuntamente han usado explosivos. Incluso la policía dice que por esas manipulaciones hay heridos. ¿Qué responden a eso?

Los campesinos han usado todo lo que tienen a la mano. Lo que habrá es un esclarecimiento sobre los hechos de represión y la forma como los campesinos han respondido a las agresiones. Ese no debe ser el hecho relevante en el momento. El movimiento campesino ya perdió a dos de sus muchachos. El hecho relevante debe ser solucionar la crisis del Catatumbo. (Acusaciones de) Infiltraciones, uso como dice el general Palomino de armamento no convencional por parte de los campesinos… esos son cortinas de humo y manipulaciones mediáticas que no sirven para solucionar el problema de miles de familias campesinas.

Catatumbo, Colombia, Kienyke

El gobierno del presidente Santos dice que negociará cuando cesen las vías de hecho. ¿Considera acertada esa decisión?

Aquí, hasta ahora no hay respuesta oficial. Estamos todos los campesinos, están los dirigentes de la movilización y no se ha recibido una llamada que responda esa petición. Le estamos pidiendo al presidente Santos que por favor cese las agresiones contras la movilización. A la fuerza no va a poder hacer correr a 14 mil campesinos de las marchas.

El expresidente Álvaro Uribe también reaccionó y dice que la región ha avanzado gracias a las plantaciones de palma, y que las actuales marchas pretenden acabar el proyecto…

Aquí en Tibú, un jornalero que recoge corozo de palma aceitera gana cinco mil pesos por tonelada de corozo recogida. Le preguntaría al señor Uribe si este es un ingreso digno. Sin derechos laborales, sin contrato laboral, sin derecho social. Es un modelo rural que lo único que hace es derivar al pobre trabajador todos los gastos de salud, transporte, compra de herramientas e insumos. Es inaudito que  esté pasando aquí en Colombia, y es un modelo de agroindustria feudal que tiene un factor importante para mantener al trabajador campesino en la pobreza.

¿Teme que la crisis en el Catatumbo pueda contagiar otras regiones campesinas del país?

Esta situación dramática también se vive en el suroccidente del país, en el Magdalena Medio, en el Putumayo, en el Caquetá. Por eso era muy importante que el gobierno se sentara en La Habana a hablar del tema de desarrollo agrario integral. Hay que solucionar el problema de tierras en Colombia, de formalización de la productividad y llevar el desarrollo a más de 14 millones de colombianos que viven en el campo en medio de grandes riquezas, recursos naturales y sin embargo viviendo en la miseria y la exclusión.

Los avances del proceso de paz en una reforma rural integral ¿satisfarán esas exigencias?

En el documento que hasta ahora concomemos sabemos que hay unos avances en los acuerdos, pero consideramos que está pendiente el tema de zonas de reserva campesina que es fundamental. Tengo entendido que las Farc han reconocido que quedan asuntos pendientes y esperamos que en la dinámica del proceso -y a partir de esta experiencia del Catatumbo- se ayude a concertar, a llegar acuerdos para que finalmente se implementen estas políticas públicas de desarrollo rural en las zonas rurales del país.

@david_baracaldo