Conquista colombiana de Internet

Conquista colombiana de Internet

28 de enero del 2011

Alexander Torrenegra pertenece a esa generación de jóvenes que encontraron su forma de vida en el internet. Sin necesidad de un pregrado, vieron oportunidades de negocios en la web, se arriesgaron, los desarrollaron, triunfaron y ahora son millonarios.  De hablar tranquilo, alegre y descomplicado, podría pasar como un tecnócrata más, en un medio donde el éxito o el fracaso se miden muy rápido y las apariencias no aguantan más de una conversación.

Alexander nunca se pone corbata, maneja ese estilo fresco de quien parece no importarle la moda, pero que siempre tiene las gafas, los zapatos o algo que le da el  toque especial. Su gran afición es viajar, pero al estilo de tomar una mochila al hombro y arrancar sin mucha programación, abierto al azar. Como buen internauta compensa la falta de tiempo para los viajes físicos con algunos virtuales navegando por internet, donde busca aprender de otras culturas. Dentro de sus grandes sus sueños está viajar a Japón y conocer Tokio.

Por razones familiares, estudió once años en un colegio militar de origen católico alemán en Bogotá, una época de la que no guarda buenos recuerdos por el ambiente estricto. Y aunque fue el mejor de su clase, en contraprestación ahora rechaza toda etiqueta y protocolo, además de considerarse agnóstico con tendencia al ateísmo. Pero sí quedó marcado en realidad en un punto clave: la disciplina que utiliza y exige en su trabajo.

De espíritu competitivo, sus amigos dicen que por mal que le vaya empata. Alexander no guarda recuerdos tan exitosos de sus piques de cuarto de milla en Tocancipá, donde según él sólo le sirvieron para conseguir un par de novias. Su primer automóvil lo llamó No Fear y todavía mantiene esa actitud de riesgo y competencia en los negocios.

Ha diseñado e implementado varias ideas de negocios, todos por internet, unos más rentables que otros. Su espíritu empresarial todavía le permite encerrarse en una casa en Bogotá tres meses, aislado con su equipo de ingenieros de sistemas para dedicarse sólo a programar códigos. De esa forma recupera demoras en el cronograma de su último proyecto LetMeGo, un sitio web donde se  ofrece y reserva cualquier tipo de alojamiento, habitación o apartamento en el mundo. Su objetivo es capturar algún porcentaje de un mercado de viajes por internet donde los primeros cinco portales están avaluados en treinta billones de dólares.

Alexander estudió Ingeniería de Automatización en la Universidad de la Salle, pero los abandonó para irse a estudiar a Boston, donde duró poco. A los veinte años se mudó a Miami para dirigir el grupo creador de www.rentalo.com, en su momento el sitio web de arrendamiento más grande. Pero donde en realidad alcanzó el éxito fue en Nueva York, a través de Torrenegra Internet Solutions, que fundó junto a un grupo de profesionales calificados.

A Nueva York se trasladó con su esposa, una colombiana que conoció en la Florida. Ella trabajaba en la radio, y gracias a eso Alexander detectó la necesidad diferentes tipos de voces y la posibilidad de aprovechar el internet para ubicarlas. En junio de 2003 creó www.voice123.com, su portal más exitoso, donde conecta a personas que desean ofrecer su voz como talento desde cualquier lugar del mundo. Estados Unidos representa 50% de su mercado, y luego, en igual proporción, se encuentran el Reino Unido, Canadá, Alemania, Francia, India y Latinoamérica.

En la actualidad voice123.com tiene inscritos más de 100.000 voces o talentos, y al mes asigna casi 4.000 proyectos. Un cliente permanente es la productora de cine Pixar, que seleccionó a través de este medio la voz latina que aparece en su película Toy Story 3. La persona sube al portal una grabación de su voz en formato mp3, y allí mediante un algoritmo –en proceso de ser patentado– se selecciona la voz de acuerdo a unos criterios indicados por el productor o contratista.

Su concepto de negocio es interconectar a través de internet la demanda global que existe por servicios. Considera que los modelos de negocios en internet deben ser simples, fáciles de comprender y usar. La estructura de ingresos que maneja se conoce en el medio como “freemium”,  donde el servicio se provee gratis tanto para el productor como para el talento. La fuente de ingresos es el cobro de una tasa preferente de US$ 295 a quien desea garantizar que su voz tenga favoritismo en los procesos de búsquedas. Es un modelo similar al que utilizan con mucho éxito buscadores tipo Google.

Alexander no abandona Bogotá, porque aquí tiene treinta programadores contratados para el desarrollo y mantenimiento de sus portales. Es socio de varios negocios, como ServerQuo (hosting empresariales y dominios por internet) y HubBog (centro de coworking, o espacios colaborativos). El mes pasado desarrolló con mucho éxito un reality en Bogotá para conseguir su gerente de LetMeGo en Latinoamérica. Sólo guarda un mal recuerdo de los huesitos de marrano que fueron a comer durante el concurso: Alexander es vegetariano en rechazo a los procesos industriales a los que son sometidos el pollo y el ganado en Estados Unidos.

Lector empedernido, sobre todo de libros de ciencia ficción, tiene a Issac Asimov como su autor favorito. Pero son libros que no considera de ficción, porque le permiten dilucidar tendencias. En el último que leyó la gente comunica el pensamiento sin necesidad de hablar, una idea que Alexander no ve tan lejana, porque según su análisis si la mente es capaz de mover prótesis artificiales en su cuerpo a través de dispositivos instalados en el cerebro, ¿por qué no será viable en un futuro la integración entre la mente humana y el internet? ¿No ayudaría eso a la comunicación con otros humanos a través del pensamiento? Ese es el potencial enorme que Alexander ve en las redes sociales por internet.

Creativo y perfeccionista, a Alexander le atrae todo lo anormal, porque busca entender cómo se pueden hacer las cosas de manera diferente. Es un inconforme permanente, que está pendiente del pequeño detalle que puede hacer la diferencia entre algo bueno y algo excelente. Sus pasiones son los negocios y la tecnología, vive al tanto de las nuevas oportunidades que ofrece el internet y de los nuevos aparatos electrónicos, ahora está probando los celulares con sistema Android. Su fascinación con este mundo de tecnología le permite detectar antes que muchos nuevas oportunidades de negocios, aquellas sobre las que no queda más que comentar: “¡qué buena idea!”.