La crisis del colegio que gradúa con ruana y sombrero

15 de mayo del 2019

En esta institución los estudiantes son presidentes, ministros gobernadores y alcaldes y todos ayudan a hacer un gran colegio.

La crisis del colegio que gradúa con ruana y sombrero

Los estudiantes del Colegio Técnico Agro Alimentario Comercial San Gregorio Hernández, creado en 1987, hace 32 años, no son solo estudiantes, son funcionarios de un gobierno democrático que se educan en esta institución de una forma diferente, aprendiendo las materias que exige el Estado, pero con bases agrícolas y empresariales que buscan guiar jóvenes con liderazgo social y comercial.

Este colegio de origen privado, que está ubicado en Santa Librada, un barrio humilde de la localidad de Usme, lleva más de tres décadas trabajando por el sector y sus habitantes. Ha estado a punto de cerrar en varias oportunidades porque los dineros que recibe por pensiones no alcanzan para cubrir los gastos, pero su director, el profesor Hipólito Neira, ha resistido por la única causa de no dejar sin segundo hogar a sus estudiantes y por ayudar a formar bien a los que vayan llegando.

Lo interesante de este plantel, aparte de su resistencia económica, lucha que adelantan tanto la educación pública como privada, es la manera en que Hipólito decidió formar a los jóvenes de este sector y la razón que lo llevó a plantear esta iniciativa.

La institución se rige en dos ejes fundamentales, llamados macro proyectos. Uno de ellos es la democracia participativa y el otro es el Agro Alimentario.

El colegio tiene un sistema de gobierno paralelo al que rige la Nación. En este plantel hay presidentes y vicepresidentes. También hay ministros, gobernadores, alcaldes, ediles y funcionarios. Todos los estudiantes pertenecen al gobierno y quienes tienen cargos, son elegidos al comienzo del año por voto popular y todos tienen el derecho de postularse.

Hacer parte del gobierno no es un juego dentro de la institución educativa. El presidente es el jefe del estado interno y debe velar por el bienestar de los estudiantes en todos los ámbitos. Los ministros, que son jefes de los mismos ministerios que existen en el poder ejecutivo que guía al país, deben velar por buen curso de su cartera.

Por ejemplo, el ministro de minas y energía, que puede ser de cualquier grado, elegido por el presidente, debe estar pendiente de que la luz se utilice de manera correcta, de que todos los espacios estén iluminados, de que no falten bombillos y de implementar planes para ahorrar energía. Por su parte el ministro de transporte debe estar pendiente de las rutas de los estudiantes, de los parqueos adyacentes al plantel, de las señales de tránsito que afectan de alguna forma al colegio y deben velar por una buena movilidad en la vecindad.

Los estudiantes que no poseen un cargo hacen parte de un ministerio, y se denominan funcionarios, pero todos, absolutamente todos, deben hacer parte activa del gobierno. También hay gobierno de profesores y de padres de familia, cuerpos que así mismo tienen sus demás funcionarios que tienen el deber de ayudar desde sus actividades, al bienestar de la comunidad educativa.

El objetivo de este tipo de prácticas, según la embajadora de los maestros, la doctora Aleida Ángel, psicóloga del colegio, es inculcar en los alumnos el liderazgo sociopolítico y que todos sepan cómo y de qué manera se maneja el país y para qué sirve una política bien administrada.

El otro eje en el que se mueve el colegio está enmarcado en lo técnico. Para el profesor Hipólito era de verdadera importancia, y lo sigue siendo, que los estudiantes no solo aprendan los conocimientos básicos educativos, sino que aprendan conocimientos que los proyecten hacia el futuro, y más en la localidad en la que están ubicados, donde, debido a las dinámicas propias de la zona, los jóvenes pueden caer con facilidad en problemáticas como la drogadicción y el vandalismo. Los jóvenes que atiende este colegio pertenecen a los estratos 1 y 2.

Lo técnico agro alimentario son tres proyectos educacionales en uno. La embajadora de la institución explicó que los niños, desde que inician el ciclo académico, están inmersos en cátedras sobre la agricultura, lo empresarial y lo alimenticio, y para ello cuentan con aliados estratégicos.

Los niños de noveno hacen prácticas agrícolas en granjas y fincas en la zona rural de Usme, donde aprenden cómo se cultiva la comida y cómo es el proceso para que los alimentos lleguen a la mesa. Los estudiantes de grado décimo también hacen prácticas, pero en empresas reconocidas donde aprenden el valor del trabajo y el cómo se hace y se administra una empresa y los de grado once trabajan en todo lo relacionado con la transformación de los productos en alimento. En este colegio los estudiantes no se gradúan con uniforme ni corbata ni mucho menos toga y birrete; se gradúan de ruana y sombrero, elevando los criterios patrióticos

Varias empresas ayudan a la causa social de este colegio, muchas de ellas patrocinan la educación de los menores y ayudan a costear los altos costos de este tipo de proyectos, adelantado en una localidad humilde, solo por el amor a la educación y a la formación integral de los niños.

Otro de los aliados fundamentales para esta entidad es el Banco de Alimentos de Bogotá, fundación con la que consiguen kilos y kilos de alimentos, con los cuales, con una parte, nutren sus proyectos alimenticios y con otra elaboran mercados para ser entregados a las familias más humildes que pertenecen al colegio y que no tienen la facilidad de acceder a todos los productos de una canasta familiar para brindar una buena alimentación a los suyos.

“Desde que los niños ingresan hacen parte de proyectos alimenticios y aprenden, por ejemplo, como hacer dulce con una papa”, dice la psicóloga de la institución.

Pero no todo es color de rosa. Aunque el proyecto es muy interesante y ha sido reconocido a nivel nacional e internacional con galardones como la mención de honor a la excelencia educativa y el premio a la gestión de la calidad en la educación, en este momento y desde hace un par de años, han estado a punto de cerrar.

El colegio subsidia más del 80% de la pensión de los estudiantes y lo hacen para que los niños no se queden sin educación. Aunque tienen apoyo de empresas privadas que ayudan a solventar gastos, y por eso pueden subsidiar, estos son más altos que los ingresos y a veces el presidente de los profesores y rector de la institución, el maestro Hipólito se ha hecho a préstamos para cubrir la nómina de los 25 profesores que tiene.

La lucha contra las crisis no ha sido fácil. Pero la pelea presidente Hipólito seguirá firme para sacar adelante a sus funcionarios y al colegio que se maneja como un país y que tal vez necesita una mano extra para no tener que declarase un estado insostenible.

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