La danza en comics de Israel

La danza en comics de Israel

28 de marzo del 2012

Desde mi palco de buen acomodo observo el público que numeroso y curioso espera la alzada del telón para descubrir la escenografía y el inicio de la obra. Ese ligero estrés que marca la expectación siempre me ha parecido apasionante y con placer lo padezco. Un tufillo sanamente masoquista, supongo. ¿Habré escogido una buena obra?  ¿No desesperaré durante la hora que tengo por delante? Y para esta noche escogí, entre la amplia gama de posibilidades, la pieza “Rushes+” de Israel, en el confortable y moderno teatro Bellas Artes.

Y cuando el telón se decide a levantarse se descubren dos pares de piernas, el resto de los cuerpos, que más tarde se mostrarán, pertenecen a una pareja de chicas quienes sobre un banco rojo se dan a un singular dúo bailado desde una posición sentada; grandes y rápidos movimientos de piernas y luego de manos que grácilmente introducen y anuncian el contenido dancístico de la obra, que comienza así muy atinadamente.

Más tarde se descubren ensembles de virtuosos encadenamientos y de una marcada sincronización. Prontamente se evidencia que en realidad la obra no tiene un guión dramatúrgico que indique una historia por contar, que se trata aquí de la estética del movimiento, y vaya movimiento que nos ofrece esta troupe dirigida por Inbal Pinto y Avshalom Pollak, a quienes ya habíamos visto por estas tierras en el FITB del 2004 con la estupenda pieza “Oyster”.

Los recursos utilizados por los directores-coreógrafos son de fuentes diversas, pero puede decirse que todos ellos confluyen a aportar al ritmo cadencioso una gran dosis de humor, y bien que lo logran los bailarines israelíes. Entonces, se ve pasar en revista: acrobacias, símiles del cine mudo, taburetes que se deslizan cual patines, gracejos gesticulares y hablados, guiños surrealistas (¿Magritte?), creí ver por allí a los hermanos gemelos (Hernández y Fernández) de la tira cómica Tintín. Desde mi punto de vista hay una marcada tendencia a conducir la pieza como un gran comics; es, a mi parecer, la palabra clave que etiqueta esta obra.

De esta compañía israelí, compuesta por ocho bailarines y un comediante, es destacable el alto grado de tecnicidad dancística, lo que les confiere una gran precisión y versatilidad en sus movimientos. Cada frase coreográfica es expertamente interpretada y con un gran sentido humorístico.

Los recursos utilizados por los directores-coreógrafos aportan al ritmo cadencioso una gran dosis de humor.

Mención especial merece el comediante quien con su figura, adrede obesa y lerda, arranca risas desde el inicio de su acto, a lo cual el muy experto añade juegos de palabras, aparentemente torpes y sencillos, pero de gran efectividad cómica. Es cierto que esta escena se torna un poco larga con lo cual el recurso burlesco se agota un poco.

Y por último, bueno es recordar que en muchas piezas de danza contemporánea –no es la generalidad– suele no haber una historia contada y que lo que prima es la estética y originalidad del movimiento. Esta pieza es el caso concreto, por eso el espectador en lugar de divagar por lugares interpretativos y racionales, debe entregarse al mero placer de la visualización, dejar volar la imaginación sin buscar explicaciones dramatúrgicas. Es un bonito y agradable ejercicio de relajación y no de menos placer.

Así es que dicho lo anterior, recomiendo esta pieza Rushes+ con insistencia.