La dejación de armas alrededor del mundo

La dejación de armas alrededor del mundo

30 de mayo del 2017

Desarmar un ejercito no es fácil. La historia de muchos de los procesos de paz que se han visto en el mundo es la evidencia más contundente. El que se hizo con las Farc no podría ser la excepción a esa regla. A pesar de que ha habido un esfuerzo de las partes por cumplir lo pactado, las propias “fallas logísticas”, o humanas quizá, han evitado que se cumpla la meta. Pero no es la primera vez que algo así pasa.

Se supone que le entrega de armas se haría en 180 días. Ese plazo se cumple el 31 de mayo. No será suficiente. Ya desde semanas antes, la ONU había venido anunciando que el tiempo no alcanzaría. Así, la noche del 29, el presidente dijo que “debido a los retrasos acumulados por cuenta de los problemas que ya mencioné, de común acuerdo con las Naciones Unidas y las Farc, decidimos que la entrega de las armas se terminará no mañana como estaba previsto, sino dentro de 20 días”. La estancia en las Zonas veredales de normalización también se ampliará a 60 días.

Las dificultades que enfrentaría el Proceso resultan casi que obvias desde el principio. Lo que vio el país en los intentos de llegar a la paz antes, además de las lecciones dejadas por los acuerdos de otros países del mundo, eran –y siguen siendo– un referente necesario para entender lo que pasa –y lo que pasará.

“Fallas logísticas”, o humanas quizás, han evitado que se cumpla la meta.

Partamos de que ‘desarme’ y ‘dejación de armas’ no es lo mismo. “El desarme es un acto material mediante el cual un combatiente entrega su arma a un organismo pactado entre las partes. En cambio la dejación de armas es un proceso material y mental que desarrolla el combatiente cuando tiene la certeza de que su desarrollo político y social es seguro y el empleo de un arma se vuelve obsoleto y carente de sentido”, explicó Yesid Arrieta, ex combatiente y analista político.

De acuerdo con Usaid, “quizá la parte más importante de esta diferenciación está en la dejación de armas como un proceso, lo cual implica que el armamento no es entregado en el momento en que empieza la implementación del acuerdo de paz final. Adicionalmente, el proceso parece sujeto a la puesta en marcha del acuerdo, o al menos a la garantía de la ejecución de otros, con el fin de asegurar el desarrollo político y social de los excombatientes”.

Carlos Pizarro Leongomez

Dejación de Armas M19

En Irlanda, habría de pasar casi 10 años para que el IRA entregara completamente todo su arsenal. Hubo muchos problemas, por supuesto.  Desde 1994, el grupo armado, el gobierno de Reino Unido y el de Irlanda habían empezado a negociar para terminar con un conflicto que había empezado en 1965. En 1996, el cese que se había pactado se rompe por la lentitud con la que avanzaban las negociaciones. De nuevo, en 1997, se hace un nuevo intento, sin que se entregaran las armas. El grupo esperaba que con esa medida, se ejerciera presión en el gobierno y se diera celeridad a los Acuerdos.

Mientras se daban los diálogos, el IRA mantuvo sus armas en un depósito “a pesar de que muchos de los miembros del gobierno multipartidista se rehusaran a iniciar sus labores mientras continuaran armados”, explica un documento de Usaid.

Ante la imposibilidad de llegar a un arreglo respecto al desarme, se creó una comisión especial, pero el grupo no participó en el proceso. “En 2001 la situación escaló al punto de que miembros de alto nivel del Gobierno renunciaron debido a la falla del IRA de poner su armamento “completa y verificablemente fuera de uso”. En agosto de ese mismo año, tres años después de la firma del acuerdo de paz, el IRA accedió destruir su arsenal. Sin embargo, los progresos fueron lentos hasta que en 2005 la cúpula de la insurgencia ordenó a sus miembros que entregaran armas y terminaran la “campaña armada”. Este significativo paso mostraba el compromiso por parte del IRA en la paz, e incentivaba la implementación del Acuerdo de Viernes Santo”, informó un artículo del New York Times.

fiscalía Farc zonas veredales

Foto: Twitter

Ese no ha sido el único caso. En Kosovo, durante el proceso con el KLA (Ejército de liberación de Kosovo), también hubo problemas. El grupo, hasta su desmovilización en 1999, de acuerdo a informes de la ONU, tenía un “significativo poder militar”.

Para reincorporar a los milicianos a la sociedad, se les permitió formar un grupo, el KPC (Cuerpos de protección de Kososvo) encargado de participar en el esquema de seguridad del Estado, y de ayudar en casos de hipotéticos desastres naturales o conflictos internos. El KPC mantuvo el esquema militar del KLA, por lo que no se entregaron del todo las armas sino que pasaron a ser parte del inventario del nuevo grupo.

No fue sino hasta el 2007 cuando se logró definitivamente que el KPC, entregara definitivamente sus armas. De acuerdo con Usaid, “Como resultado, algunos de los anteriores miembros de KLA no han asistido al proceso de dejación de armas, y por el contrario han continuado como parte de las fuerzas de seguridad civiles. La percepción de que el KLA continuó con su identidad y su actividad armada, bajo la apariencia de los KPC, causó tensiones entre los Kosovo Albanesas y los que querían que cesara su movimiento armado, y que sus armas fueran entregadas para cambiar su identidad y legitimar sus esfuerzos en la paz”.

El camino que se ha seguido con ETA (Organización nacionalista vasca) también ha sido lento, de subidas y bajadas. Fue apenas a 2011, luego de casi 50 años de existencia que el grupo aceptó entregar las armas.  En un comunicado de prensa, el 20 de octubre de 2011, ETA anunció que dejaba las armas. Afirmó que tenía un “compromiso claro, firme y definitivo de superar la confrontación armada”.

De acuerdo con Carlos Medina, profesor de la U. Nacional, “la decisión de marchar hacia la dejación de armas más que una derrota militar en la que hubiesen podido languidecer cinco décadas más, se ha producido porque procesos muy importantes al interior de los movimientos de izquierda vasca han creado las condiciones para que muchas de las reivindicaciones políticas del pueblo Vasco encuentren en la lucha electoral y política un camino de seguros y legítimos éxitos”.

Han pasado 5 años del comunicado y aún no se ha concretado la entrega total de las armas de ETA. De acuerdo a los medios españoles, el día en que parece, entregaron todas sus armas fue el 8 de abril, cuando entregaron los últimos depósitos, 12 en total, que estaban escondidos en Francia. De acuerdo a un comunicado, ese sería el último vestigio del arsenal de ETA.

“Dejación de armas es un proceso material y mental que desarrolla el combatiente cuando tiene la certeza de que su desarrollo político y social es seguro y el empleo de un arma se vuelve obsoleto”.

“ETA organización separatista vasca de liberación nacional quiere informar al pueblo vasco y a la comunidad internacional que ya no es una organización armada, pues a estas alturas las armas y explosivos que tenía bajo su control se encuentran en manos de la sociedad civil”.

Los ejemplos de lo que ha pasado en el resto del mundo, podrían mostrar que, en realidad, la dejación de las armas es, quizás, uno de los puntos más delicados de un acuerdo de paz. Y el que más se demora. Sin caer en falsas expectativas, y comparando, lo que el gobierno de Colombia y las Farc están haciendo, parece responder  -o incluso estar- por debajo del “promedio mundial”. No es esto, sin embargo, excusa para “dormirse en los laureles”. Ya hay un compromiso de que habría una entrega total antes de 6 meses y tal cual, porque así está escrito, debe cumplirse cabalmente. Porque a los otros les pasó, no significa que aquí deba pasar también.