El Fuicioso: “La fama no me sirvió para nada”

16 de julio del 2016

Buscando comida en un bote de basura, así lo encontramos cerca al Atanasio Girardot.

El Fuicioso: “La fama no me sirvió para nada”

“Todo bien, todo bonito solo Nacional, fuiciosos”. Es la frase que Fabián, más conocido como ‘El Fuicioso’, repite una y otra vez. Es su forma de saludar a la gente y es su forma de pedir monedas. 

Es común verlo por los alrededores del estadio Atanasio Girardot de Medellín. Antes del partido que el pasado miércoles selló la clasificación de Nacional a la final de la Copa Libertadores, KienyKe.com se encontró al hombre de la sonrisa incompleta y la mirada perdida. Lucía sucio, olía mal y estaba bajo los efectos de las drogas.

“La fama no me sirvió para nada, eso ya murió hace rato”, la frase la logra articular con mucha dificultad. No logró rehabilitarse, como lo prometió ante las cámaras en marzo de 2015, cuando los medios del país se interesaron por la historia detrás del hombre que protagonizaba memes, videos y toda clase de piezas gráficas que se viralizaron rápidamente.

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Sus últimas apariciones en medios mostraban un joven limpio con un atuendo sencillo que le rendía honor a su apodo. Quienes lo conocen dicen que por esos tiempos en realidad estaba ‘fuicioso’. Se alejó (por un tiempo) de las drogas y se dedicó al trabajo.  Protagonizó videos musicales y hasta llegó actuar. La fama creció como espuma, pero fue efervescente, gaseosa, falsa.

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Ahora, con el mismo atuendo sencillo: Camiseta de Nacional y sudadera negra se ve que volvió (quizá nunca se fue) a consumir.”Ahora más que antes”, dicen algunos. Es como si los flashes de las cámaras que dejaron de fotografiarlo, se le hubieran llevado la fuerza.

Fuicioso-C

Cerca al estadio comparte trabajo con muchos más cuidadores de carros, que al preguntar por él señalan: “Se fue por allá… todo trabado”. ¿La razón? Ni él mismo la sabe, pues cuando se le pregunta, solo baja la mirada y deja en su rostro un gesto de tristeza que ni la risa nerviosa de la traba pudo camuflar.

Entre la realidad y la ficción

Es difícil identificar qué de lo que dice hace parte de la realidad y qué hace parte del mundo ficticio que crea por cuenta de las drogas. Dice, entre otras cosas, que gracias a las constantes apariciones en medios, le regalaron una casa en el barrio Aranjuez-Santa Cruz, al nororiente de Medellín, donde aún vive. “Gloria a Dios Caracol me dio una casa, Dios los bendiga y si hay otros medios que me quieran ayudar, Dios les pague”.

Pese a que aún lo saludan con entusiasmo, El Fuicioso sabe que su fama fue efímera.

“Yo ya estoy retiradito”, es lo que dice cuando se le pregunta por los vídeos que protagonizó en Internet. Es difícil saber qué pasó con el dinero que logró arañar en su fugaz paso por la fama.

Tiene claro, eso sí, que “como ya no soy famoso hay que seguir trabajando. Camello todos los días. Aproximadamente me hago más de 40 mil pesos diarios”.

Aprovecha su pasado. A los curiosos que le piden una foto, les cobra al menos dos mil pesos.

La soledad, no haber encontrado a su madre, la fama apresurada o vivir en el pasado, son probablemente algunas de las causas por las que el “El Fuicioso”, quien ve “todo bien y todo bonito”, no fue capaz de abandonar la droga.

Hoy del hombre animado, chistoso y agradable que se veía en los videos, no queda sino el recuerdo. Por su evidente adicción a las drogas parece que olvidara hasta quién es, ya que incluso en un ambiente de fiesta y alegría, previo al juego del Nacional, él, tambaleándose entre la gente, se pasaba las calles pidiendo plata.

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