La lucha de un gay por la pensión de su marido

La lucha de un gay por la pensión de su marido

20 de junio del 2013

Juan Carlos Corredor es un homosexual que lleva peleando seis años con la justicia colombiana por una pensión que dejó su pareja. Convivió 26 años con un hombre, quien murió de manera inesperada a causa de una aneurisma cerebral. Juntos conformaron una familia e incluso criaron un hijo, quien es heterosexual. Mientras vive de la caridad, espera que le entreguen el dinero que le correspondería por ley a cualquier persona que haya perdido a su pareja permanente.

Hoy el país da inicio a la figura del vínculo contractual para homosexuales, un paso que no complace a muchos porque no se acerca a los derechos de las parejas heterosexuales.

Cuando tenía 15 años Juan Carlos conoció a un médico cirujano veinte años mayor. Poco después de vivir juntos, la familia se completó con la llega de un niño de un mes de nacido. Era un hijo que José había tenido con una mujer con la que nunca convivió. Ambos se hicieron cargo del pequeño. Por esos días Juan Carlos estaba en la mitad del bachillerato. Tuvo que cambiarse a la jornada de la noche para poder cuidar al niño y cumplir con los quehaceres de la casa.

Matrimonio Gay, Colombia, Kienyke

Una investigación del Programa Global de Justicia de la Universidad de los Andes indicó que la mayoría de sentencias que amparan los derechos de los homosexuales se han quedado en el papel. 

“Vivimos los tres hasta que él cumplió casi 17 años. El papá lo sacó de la casa porque se empezaron a perder cosas. Además, se le daba la plata para la universidad, se matriculaba y llevaba a la casa el comprobante de pago. Pero tres días después pasaba una carta diciendo que no podía seguir estudiando por problemas personales y retiraba el dinero. Lo había hecho dos veces”, cuenta Corredor.

En 2007, José y Juan Carlos hablaron por primera vez de los derechos patrimoniales cuando la Corte Constitucional sacó su primera sentencia sobre el tema. El documento estipulaba que los homosexuales tenían los mismos derechos patrimoniales de las parejas heterosexuales. Quiere decir que si uno de los miembros de la pareja gay muere, los bienes y el capital conseguido de distintas maneras podrán ser heredados por el compañero permanente. La única condición es que la pareja lleve dos años de convivencia.

Por esos días, José fue diagnosticado de manera errada con cáncer de próstata. Finalmente era solo una inflamación. No pasó mucho tiempo y durante una madrugada se le presentó una aneurisma cerebral. Quedó en estado de coma y murió el 6 de julio de 2007 a los 60 años. “En esa época comenzaron los problemas con la familia de él”, dice Corredor.

Para hacer cumplir sus derechos comenzó a buscar la pensión que le correspondía como cónyuge de un trabajador del Seguro Social. Aunque presentó los papeles correspondientes, la pensión de $3.700.000 le fue negada y asignada al hijo biológico de su pareja, quien a pesar de haber conocido la verdad declaró que su papá no había convivido con Juan Carlos.

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Luego de seis años, Juan Carlos no ha podido acceder a la pensión que le correspondería por orden de la Corte Constitucional. 

Manuel Páez, abogado del caso, dice: “Las pensiones a los hijos menores de edad se les dan hasta los 25 años. Al esposo o compañero permanente se le asigna si es mayor de 40 años hasta su muerte. Juan pasó fotos, cartas y todas las pruebas pero en el Seguro le pedían una declaración extrajudicial de su pareja, que en su caso era imposible de conseguir”.

Fue el comienzo de trabas, derechos de petición, apelaciones y tutelas. “Un viacrucis judicial con muy mala suerte”, como lo define su abogado.

El caso fue llevado hasta la Corte Constitucional donde el magistrado Nilson Pinilla, en la sentencia T911 de 2009, niega la pensión de nuevo. El documento argumenta: “De otra parte, en lo que atañe a sus actuales condiciones personales, y según lo que él mismo informó al despacho de primera instancia. El señor Corredor es ingeniero profesional, tiene a la fecha 42 años de edad, no presenta ninguna disfunción o quebranto de salud que le inhabilite para trabajar y tampoco tiene personas a su cargo, razones que refuerzan la convicción de que no resulta merecedor de un trato privilegiado o especial que le habilite para recibir, por vía de tutela, la pretendida pensión de sobrevivientes”. Así esta historia se convierte en excepcional porque el alto tribunal suele declarar a favor de los demandantes en este tipo de casos.

“Yo nunca recibí un sueldo. Es difícil presentar una hoja de vida porque no tengo experiencia laboral. Mi hermana me ayuda a pagar los servicios y la comida. No pude volver a pagar la administración del apartamento donde vivo, la cuenta ya va por once millones de pesos. Tampoco el impuesto predial desde 2007”, dice Corredor.

Matrimonio gay, Bogotá, Colombia, Kienyke

Formalización y solemnización de vínculo contractual es el documento que formalizará las uniones homosexuales en las notarías del país. 

En el 2010 la Corte Constitucional, en la sentencia T51, acumula varios casos como el de Juan Carlos, donde se denuncia que las entidades encargadas de administrar las pensiones piden pruebas irregulares o imposibles a los casos de parejas homosexuales para acceder a ese beneficio. Esa sentencia le ordena a las empresas de pensiones que dejen de pedir pruebas “indebidas” a ese tipo de uniones. Esta fue una nueva oportunidad para llevar su caso al Tribunal Superior de Bucaramanga que finalmente aceptó que Juan Carlos y José habían convivido por 26 años.

Cuando finalmente la Corte Constitucional aceptó que eran pareja, Colpensiones no dio una respuesta. Alegó problemas de estructuración (como la liquidación del Seguro Social) y que no sabían si el expediente se encontraba en una entidad u otra.

En la actualidad, el juez encargado de resolver el desacato por parte del Seguro Social no tiene término para hacerlo. El proceso legal quedó a la espera de que un juez en Bucaramanga decida si presiona o no a este fondo de pensiones.

Aunque hace cuatro meses el hijo de su pareja le pidió perdón por mentir e hizo una declaración ante un notario donde admitía que Juan Carlos había estado con su papá, el proceso sigue enredado.  Según el abogado Manuel Páez pueden pasar hasta cuatro años antes de que Juan Carlos llegue a recibir esta pensión, si es que sucede.