La condena del exdirector del DAS

La condena del exdirector del DAS

14 de septiembre del 2011

En una trascendental decisión, la Corte Suprema condenó a Jorge Noguera Cotes, exjefe del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), a 25 años de prisión por la infiltración del paramilitarismo en esa agencia de seguridad, así como por el asesinato del profesor universitario Alfredo Correa de Andréis, orquestado por las Autodefensas con la anuencia del DAS.

Este es uno de los golpes judiciales más duros contra un alto funcionario del anterior gobierno. Noguera, abogado de profesión y quien sirvió en la primera campaña de Álvaro Uribe como coordinador en Magdalena, fue señalado por el entonces jefe de Informática del DAS, Rafael García, como la persona que permitió la infiltración de las Auc en la entidad.

El propio presidente Uribe lo defendió contra viento y marea. En 2007, el exmandantario afirmó que si a Noguera se le hallaba culpable, él le ofrecería disculpas al país por haberlo nombrado. Aún así, insistía en que se trataba de “un buen muchacho”, nacido en las entrañas de una familia honesta y trabajadora de la Costa. Fue tal la defensa de Uribe, que Noguera –en medio del juicio que enfrentaba– fue nombrado cónsul de Colombia en Milán, Italia. Pero la contundencia de las pruebas en su contra lo obligó a renunciar al cargo.

Mientras Uribe lo defendía, la Fiscalía acopiaba pruebas y evidencias de su participación en hechos dolosos para la gente de la Costa, que no entendía cómo defensores de derechos humanos eran asesinados por agentes del gobierno.

Ahora la Corte encontró méritos para condenar a Noguera, quien siempre ha dicho que es inocente de los cargos. “A través de su poder discrecional Noguera ayudó al Bloque Norte de las Autodefensas, haciéndoles llegar información que el organismo recolectaba en virtud de las funciones que cumplía; nombrando personas allegadas a la organización y, trasladando o declarando insubsistentes a los servidores que dirigían su labor contra ellos, sin importarle la experiencia y años de servicio que llevaran en la institución”, dice uno de los apartes de la condena contra el exdirector.

Si bien ambos personajes han sostenido al unísono que sus encuentros obedecieron al proceso de paz adelantado por el Gobierno Nacional, es lo cierto que todas sus reuniones no se llevaron a cabo en Santa Fe de Ralito, lugar escogido por el Gobierno para adelantar dicho proceso, sino en sitios ocultos y distantes respecto de los cuales no existe registro alguno sobre los desplazamientos, como tampoco documentos alusivos a los temas reales de esas conversaciones, en las cuales –curiosamente- sólo intervinieron el procesado y Rodrigo Tovar Pupo.