La monja terrateniente

22 de julio del 2016

Le pagó la tierra a los desplazados con ataúdes.

La monja terrateniente

Para muchos, hasta para la iglesia católica, esta mujer es casi un ídolo. Para otros, quienes algún día también confiaron en ella, ya no lo es. Estos últimos la consideran una mujer aprovechada, estos últimos sintieron que ella, la misionera Emma Cecilia Arnold, los engañó.

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En 1985 Emma Cecilia Arnold, de origen suizo, llega al Carmen de Bolívar, departamento del Bolívar y desde esa fecha empezó a trabajar, a nombre de la Arquidiócesis de Cartagena, como agente pastoral y catequista a la parroquia Jesús Redentor. La ‘Seño Emmi’, como la llamaban en la zona, ayudaba a los lugareños, en su gran mayoría campesinos humildes.

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Años después la religiosa se hizo cargo de una institución educativa que quedó a cargo de la parroquia y de la diócesis y en su honor hoy lleva su nombre. Esta institución beneficia a unos 2000 niños y jóvenes de la región.

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Cuando la guerra por el control del territorio entre paramiliatres, guerrilla y Fuerza Pública arreció en la región, cientos de campesinos, obligados y por miedo a la muerte, tuvieron que salir huyendo de sus tierras y pasaron de llamarse campesinos a desplazados.

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Pero antes de huir, algunos, agobiados por la desesperanza y en medio del fuego cruzado vendieron sus parcelas, obligados, con o sin intimidación. Es en este punto de la historia donde la religiosa entra en la vida de los desplazados.

La Unidad de Restitución de Tierras (URT), uno de los programas bandera de la presidencia de la República, tiene en su haber siete casos de solicitud de predios de campesinos desplazados en los que la actual tenedora de esas tierras, que hoy suman unas 90 hectáreas, es la religiosa Emma Cecilia Arnold, a quien también apodan ‘La suiza’.

En la época de la violencia, ‘La Suiza’ se les acercó a varios campesinos parceleros y tras ofrecerles su “ayuda desinteresada”, según lo indicaron varios de ellos a la Unidad de Restitución de Tierras, los obligó para que en pago de pequeñas deudas le entregaran sus tierras. Así la monja suiza se hizo a siete predios que sumaron más de 90 hectáreas.

De las siete compras que la religiosa hizo, todas fueron reclamadas por desplazados. Uno de los casos ya falló y no fue a favor de la monja. Según los jueces de restitución ‘La suiza’ no actuó de buena fe en este negocio.

Germán Cásseres, que ya recuperó su tierra, se la entregó a la misionera, en 2002, por $6.300.000 y el predio valía en esa época más de 63 millones.

Casseres, quien falleció en 2014 esperando que le devuelvan su tierra, fue desplazado en 2000 por un bloque de las Autodefensas; pensando en que la situación se había calmado regresó tiempo después a su parcela pero en esta oportunidad fue el frente 37 de las Farc que lo hizo volver a desplazar.

El campesino llevó a su familia al casco urbano del municipio y en medio de su precaria situación la monja empezó a ayudarle económicamente. La desinteresada colaboración de la mujer suiza sumaron más de seis millones de pesos y como respaldo a esa deuda, ella lo habría instigado para que le entregara su predio. Así pasó y nunca más se lo devolvió. Esa declaración se la entregó Casseres a los jueces de restitución de tierras.

Orlando Ruiz Desplazado-02

Roger Barrios también fue víctima de ‘La Suiza’. Según lo indica él, en 1999, debido a una incursión paramilitar toda su familia huyó por las montañas de Montes de María, en esa huida el papá de Roger se cayó, esa caída produjo su muerte días después.

El campesino, que mediante la URT le pide a la monja que le entregue sus 14 hectáreas, contó que ellos no tenían cómo enterrar a su padre fallecido y que fue ahí cuando ‘La Suiza’ apareció, una vez más con su ‘ayuda desinteresada’.

Al no tener plata para el ataúd y para los gastos fúnebres, la ‘seño Emmi’ les dio el dinero para costear el entierro. Según Roger la religiosa le entregó unos cinco millones de pesos y tuvo que darle su parcela de 14 hectáreas en compensación de la deuda.

También narra el campesino que tiempo después buscó a ‘La Suiza’ para devolverle su plata y para que ella le regresara los títulos de su predio, como lo habían pactado, pero dice Roger que la religiosa se negó a reintegrarle el predio. Así las cosas, la monja le pagó la finca a los Barrios con la compra de ese ataúd.

Según lo informa el documento del proceso de restitución a Germán Casseres, La Suiza compró los predios para la diócesis, así lo deja entrever ella en las respuestas que da durante el proceso. Pero una carta de la Diócesis de Cartagena dice que a nombre de ellos y desde hace unos 15 años no han adquirido predios para el proyecto que lidera la religiosa, diferentes a los que ocupa la institución educativa Emma Cecilia Arnold.

Todos en Carmen de Bolívar, hasta los funcionarios de la URT, reconocen la labor que la religiosa suiza ha llevado a cabo en la región, pero frente a la compra de los siete terrenos que adquirió y sobre los que hay reclamaciones de campesinos que fueron víctima del conflicto interno, tal como lo dice el documento, se le cuestiona su buena fe.

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