La muerte y el mármol: cómo es el negocio de hacer lápidas en Bogotá

17 de marzo del 2016

El escudo de ‘Millos’ y el rostro de Diomedes los que más se tallan.

La muerte y el mármol: cómo es el negocio de hacer lápidas en Bogotá

Desde hace más de 50 años, Guillermo Quintero se gana la vida tallando lápidas. Con sus manos logró  sacar adelante a su esposa y tres hijos.

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Hoy en día tiene un local de seis por seis metros sobre la cuadra de la entrada sur del Cementerio del Norte, más conocido como el cementerio de Chapinero.

Guillermo, junto a uno de sus hijos, Oscar, hace lápidas en esa zona desde hace 10 años. También venden cofres para las cenizas y restos.

En 50 años de oficio, lo más raro que ha hecho don Guillermo es tallar en mármol cantantes de rock y la hoja de la marihuana, según él, “uno de los detalles más pedidos por algunas madres”.

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El negocio familiar empezó en los años 60, cuando el abuelo de Guillermo decidió montar una marmolería a escasos metros del Cementerio Central.

Hoy en día, Don Guillermo, como le dicen quienes trabajan con él, y su hijo, han logrado mantener la tradición familiar innovando en diseños, técnicas y colores.

Su labor ha sido netamente empírica. “Empecé a los 12 años ayudándole a mi papá y a sus amigos en el cementerio Central. Cuando mi padre vio que me estaba yendo bien, me invitó a trabajar con él”, asegura Guillermo.

Oscar Quintero, hijo de Don Guillermo, es abogado y reparte su tiempo entre los juzgados, la marmolería y sus dos hijos. “No me he querido retirar del negocio por dos razones, me gusta trabajar con mi padre y disfruto haciendo esto”.

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Cada cementerio tiene su norma para las lápidas

“El cementerio de Chapinero tiene unos modelos de lápidas establecidas: mármol blanco, con nada sobrepuesto, un florero y  color dorado y negro”, afirma Oscar Quintero.

Mientras Don Guillermo prepara una lámina de mármol para empezar a tallar, comenta que las únicas lápidas que tienen colores son las de los niños.

Celadores del cementerio afirman que la medida se toma, porque los colores o más accesorios en las lápidas “afectan la estructura del lugar”.

Una de las cosas más comunes que piden las personas son los escudos de los equipos de fútbol colombiano, “el escudo de Millonarios es el más común”, dice Oscar.

El rostro de ‘El Cacique de La Junta’ también es uno de los más pedidos. Según Guillermo, en promedio, al año tallan a Diomedes Díaz unas 200 veces.

Hay quienes llegan al local a pedir lápidas, las separan, entregan dinero y nunca regresan. “Generalmente cuando pasa eso, guardamos la lápida seis meses, por si regresa la persona, si después de ese tiempo no vuelven, la usamos para otra persona”.

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Costo y diseño de las lápidas

Una lápida puede costar entre $150.000 y $800.000 dependiendo del material y de los accesorios. Según Oscar, el mármol blanco es importado y cuesta $300.000, el mármol gris, por su parte, cuesta entre $100.000 y $150.000.

“La más barata, que es de $150.000, tiene un florero, una imagen, el nombre, las fechas y una leyenda. Las de $800.000 son para piso, tienen floreros de bronce o aluminio, imágenes talladas, vienen con anden y con los accesorios que pida la familia”, afirma Oscar.

“Las lápidas que dejan un poco más de ganancia son las de vidrio, con dos floreros, con tiras, pero esos solo los admiten en los pueblos”.

Escudos de equipos, rostros de cantantes y dibujos animados como perros, osos y Mickey Mouse, más que todo para las lápidas de los bebés, son tallados por la familia Quintero.

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Oscar Quintero recorre el cementerio mostrando sus obras mientras explica cómo es el procedimiento para hacerlas. Muestra con orgullo cuáles él mismo ha tallado con sus manos.

Aunque toda su vida ha usado sus manos para el oficio, la evolución del negocio los está obligando a innovar, pues según él, “ahora casi no se hacen a mano, sino que en plotter se imprime el molde y se pone en la lápida”.

Según Oscar, la mejor época para el negocio son los meses de Noviembre y Diciembre. “Es un gasto aplazado, así que con las primas y eso, la gente aprovecha para manda a hacer las lápidas”.

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